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Nosotros no somos anti-empresarios porque estamos en contra del RIGI”, subraya Cristian Girard en una mano a mano con El Cronista en sus oficinas de La Plata. El director de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA) es uno de los hombres de confianza de Axel Kicillof desde sus inicios.

Con un paso por el Ministerio de Economía durante el kirchnerismo y luego la Comisión Nacional de Valores (CNV), se refirió en la entrevista exclusiva con El Cronista al superávit bajo la gestión de Javier Milei al tiempo que lanzó una advertencia sobre la caída de la recaudación en todas las provincias.

La caída de la actividad genera una caída de la recaudación. (Milei) Empezó a privatizar empresas, y la gran pregunta es qué pasa cuando se acaben los activos para vender”, advirtió el funcionario.

Girard, que recibió a El Cronista en su oficina en La Plata, habló además sobre las medidas que adoptaron para contrarrestar la merma de los ingresos y aludió a la interna del peronismo. “Lo que necesitamos es convocar a un futuro mejor”, aseguró.

Tampoco eludió uno de los temas más resonantes, en el marco de la causa judicial que enfrenta el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, donde el juez federal Ariel Lijo ordenó al organismo que el comanda levantar el secreto fiscal del funcionario y de Bettina Angeletti, su esposa.

La información que tenemos es patrimonial, de los CUITs y de la actividad de impuestos que pagan en la provincia. Cualquier información vinculada con eso se puede dar, siempre que el fiscal lo solicite y el juez disponga el levantamiento del secreto fiscal”, remarcó.

La caída de la recaudación y el vínculo con Nación

—Hace nueve meses que la recaudación nacional cae en términos reales y la coparticipación, por su parte, acumula cuatro meses de caída. ¿Cuál es su diagnóstico?

—Está pasando lo que dijimos que iba a pasar con este tipo de políticas que buscan generar superávit fiscal recortando el gasto. En una estructura tributaria como la argentina, caen en un círculo vicioso.

La estructura de recaudación depende fundamentalmente del nivel de actividad interna: si recortás el gasto público y ese recorte provoca una recesión, caen los ingresos del sector privado y la producción.

La caída de la actividad se traduce en una disminución de la recaudación. El objetivo de generar un resultado fiscal positivo a través de la reducción del gasto llega a un punto donde tenés que volver a recortar porque te cayeron los ingresos. El Gobierno insiste en esa vía.

Cristian Girard en diálogo con El Cronista en su oficina de La Plata (Fuente: ARBA)

Ya no está haciendo obra pública, ya ajustó las jubilaciones, ya despidió 70.000 trabajadores del Estado, ya bajó el 30% de los ingresos públicos, ya redujo los subsidios económicos y hay un fuerte aumento de las tarifas de servicios públicos y de transporte. Al no alcanzar ese recorte de gastos por la caída de los ingresos, empezó a vender activos. Está privatizando empresas. La última venta fue la de Transener. Ahora, la gran pregunta es qué pasa cuando se acaben los activos para vender.

—Más allá de las privatizaciones, ¿qué margen le queda al Gobierno nacional para mantener el superávit fiscal?

—Nosotros vemos que ese margen se está agotando. Eso se expresa en los nueve meses de caída de la recaudación nacional, ocho meses consecutivos de caída del IVA y la consecuente caída de la coparticipación que afecta a las provincias. Lo que estamos viendo es que el Gobierno está muy confiado —como suele pasar cuando los gobiernos entran en estas dinámicas— en los “brotes verdes”, en “la luz al final del túnel”, en que “ya va a haber crecimiento”.

Hoy el Gobierno dice que, con el crecimiento económico, la crisis fiscal no va a ser un problema porque eso va a generar recursos. Lo que estamos viendo es que las familias que ya no llegan a fin de mes se han sobreendeudado con el sistema financiero, y si recomponés los ingresos de esos sectores, lo que van a hacer es desendeudarse.

La palanca del crédito para impulsar el consumo no está activa en la economía argentina hoy; no es un resorte que esté al alcance de la política económica porque no llega al consumo. Si reactivás el crédito, probablemente sea refinanciando deudas.

—¿Qué relación tienen con ARCA? ¿Hay diálogo fluído?

—A nivel operativo, lo habitual. A nivel ejecutivo no hay vínculo. No tuvimos pedidos de reunión ni de coordinación. Pero cada uno hace su tarea y tampoco eso está poniendo en riesgo la gestión.

Tuve una reunión con (Juan) Pazo cuando fue lo del Régimen Simplificado de Ganancias (RSG). Fue la única reunión. Nosotros dijimos que no iba a funcionar porque necesitaban modificar leyes. Teníamos razón.

—¿Qué sectores se ven más afectados en la provincia de Buenos Aires?

—Los sectores más golpeados son la industria manufacturera, la construcción y el comercio minorista y mayorista. Tiene que ver con los resultados de la política económica. Si enfrías la demanda para bajar la inflación, matás el consumo, entonces todas las empresas que producen para el mercado interno empiezan a tener problemas.

El resultado es el cierre de empresas. Una de cada dos máquinas está parada. Se perdieron decenas de miles de puestos de trabajo formales en la economía de la provincia de Buenos Aires.

Hay tanta gente yendo a buscar ingresos en aplicaciones como Uber que las tarifas son bajas y ese ingreso adicional empieza a no alcanzar. Eso es más precarización laboral y, a la vez, sobreexplotación de la fuerza de trabajo.

—¿Piensa que el nuevo régimen de formalización laboral (RIFL) puede contribuir a mejorar la cantidad de empleados en el sector privado?

—Lo único que va a generar empleo formal es que haya crecimiento económico. Si no se recomponen los ingresos, si no hay un impulso a la demanda y al mercado doméstico, no va a haber creación de empleo por mucho que bajes los costos de la carga patronal o las indemnizaciones, por mucho que flexibilices o abarates la fuerza de trabajo. Si el empresario no tiene la perspectiva de vender más, no contrata más trabajadores.

Es un principio básico: “demanda efectiva” se llama. Si no hay expectativa de una mayor demanda, el empresario no aumenta la producción porque no es una cuestión de costos, es una cuestión de vender o no vender.

—El Gobierno prioriza la economía primaria y de extracción. Con eso no hay un plan industrial para la provincia de Buenos Aires. ¿Cuál sería la alternativa?

—Con el manual que manejan, ellos no tienen otra que ir a fondo en la dirección que están yendo porque ya “no se cambia de caballo a mitad del río”. Me parece que ya están jugados. Lo que tendrían que hacer es revisar todo lo que hicieron hasta acá y dar la vuelta en la dirección contraria. En vez de hacer eso, lo que están haciendo es acelerar en la misma dirección, a tal punto que se están peleando entre ellos mismos.

Girard aseguró que si los empresarios no tienen expectativas de incremento de ventas, no va a haber incentivo para que aumente el empleo (Fuente: ARBA)

Podés duplicar el PBI en diez años, pero durará lo que duren los recursos naturales y no va a llegar a la mayoría de la gente. Para que eso sea duradero y llegue a todos, tenés que agregar valor. Tenemos que explotar la minería y tenemos que desarrollar Vaca Muerta, pero con agregado de valor local.

Por la escala que requiere ese tipo de inversiones, necesitás una política coordinada regionalmente. Necesitás armar una región donde se coordine la política y se genere un ámbito productivo que te permita impulsar el desarrollo de sectores y empresas que puedan invertir en tecnología, tener capacidad innovadora y ser competitivos a nivel mundial.

El peronismo y la conducción de Kicillof

—La crisis en la provincia de Buenos Aires, ¿los bonaerenses se la atribuyen a Milei o a Kicillof?

—No me quiero atribuir la opinión de la gente. Sí creo que cada vez más se nota que la situación económica está mal y que está mal porque la promesa que les habían hecho no se cumplió. Esa promesa no la hizo Axel, la hizo Milei, y eso se ve en las encuestas de imagen. La imagen de Milei está en el peor momento, igual que las condiciones de vida de la gente. Había una necesidad de que las cosas cambien porque estaban mal; votaron una alternativa que se planteó como distinta, como nueva. Ya van casi dos años y medio de gobierno y las cosas están peor. Entonces hay una separación entre esa expectativa y la realidad, y eso se está traduciendo en que la gente ve mal al gobierno.

Ahora, cuando en las mismas encuestas preguntan de quién es la responsabilidad de la crisis, ya claramente la gente se la está atribuyendo a Milei y no a los gobiernos anteriores. El desafío que tenés hacia adelante es cómo traducir esa imagen negativa de Milei y esa mejora de imagen de Axel en una intención de voto —que es algo distinto—: cómo el peronismo logra ser alternativa. Yo creo que la gente está disconforme, dejó de apoyar a este gobierno y ya lo señala como responsable, pero no tiene una alternativa clara. Ese es el desafío de los próximos 12 meses.

—Para eso, ¿tiene que haber unidad en el peronismo?

—Para eso tiene que haber unidad de concepción y unidad de acción en el campo nacional y popular. Entender la situación y actuar en consecuencia. Podés ponerte de acuerdo, pero después vos vas para un lado y yo voy para el otro, y no sirve de nada estar de acuerdo en el diagnóstico.

Axel Kicillof y Cristian Girard

—¿La unidad de concepción sería con Axel Kicillof al frente?

—No, la unidad de concepción es: cuál es el diagnóstico de lo que está ocurriendo, qué nos trajo hasta acá y, sobre todo, hacia dónde queremos ir. Me parece que por eso nosotros insistimos en el futuro. Tenemos que desanclarnos. Si la gente nos ve como el pasado, si cuando nos ve piensa en lo que pasó

—¿En el kirchnerismo?

—En el pasado, en general. Si la gente nos ve como lo que pasó, el balance nos va a dar en contra, porque el presente es el resultado de lo que pasó.

Lamentablemente, hay mucha gente que no vivió los “años dorados” del kirchnerismo y cuando le hablás del pasado está pensando en los últimos 10 años. Son pibes que no pudieron insertarse en el mercado laboral, que no se pudieron ir a vivir solos, que no pueden pensar en un futuro de progreso a partir de una carrera universitaria, de una estabilidad, de una planificación.

—Sobre el pasado, ¿se refiere al gobierno de Mauricio Macri, Alberto Fernández y Javier Milei?

—Sí, para mí es un gran ciclo que se inaugura con el gobierno de Macri, que es el “gobierno de las finanzas internacionales” y que, lamentablemente, el peronismo no pudo revertir en los cuatro años de gobierno de Alberto. Tuvimos la pandemia en el medio y eso fue realmente complejo.

—Y también una inflación altísima...

—Sí, pero la pandemia fue un desafío de gestión y creo que fue buena la gestión que hizo el gobierno del Frente de Todos. El “gobierno de las finanzas internacionales”, sumado a la pandemia, hizo que la inflación fuera un problema estructural y acuciante porque la crisis del macrismo generó una falta de dólares.

La inflación es el resultado de que faltaban dólares y de que la política del FMI es que tenés que generar un superávit externo, para lo cual necesitás un dólar caro. El peronismo no supo administrar esas tensiones cambiarias: reestructuró la deuda pateando plazos para adelante, pero el mercado evaluó que no estaba resuelto el tema; entonces la escasez de dólares signó al gobierno de Alberto.

—Eso y las peleas internas, la falta de cohesión como usted decía...

—La falta de unidad de concepción no ayudó, pero me parece que la principal responsabilidad fue no haber podido resolver esa tensión cambiaria que derivó del sobreendeudamiento externo. La renegociación de la deuda y el endeudamiento con el FMI no lograron resolverse de manera favorable a los objetivos que tiene el peronismo. Resultado: perdiste la elección y fuiste una continuidad.

Macri fue ajuste, Alberto fue administrar eso sin tensionar, recuperando un poco el salario real y generando empleo privado, pero sin romper ninguna de esas tendencias que se habían instalado. Resultado: no convenciste a nadie. Cuando digo “mirando hacia adelante”, es que no podemos proponerle eso quienes tienen hoy entre 20 y 40 años: tenemos que proponerles una salida hacia adelante.

Enfrascarse en discusiones de si esto es leal o no es leal. La verdad es que si queremos ser leales al legado de Néstor, de Cristina, de Perón, a la tradición nacional y popular, no es blanco y negro.

—¿Creé que los distintos sectores del peronismo están haciendo esa autocrítica?

—Yo creo que sí, pero que todavía hay lógicas de entender la política de una manera que ya no funciona y que agitan la interna. Me parece que no hay compañero dentro del peronismo que no sepa que lo que necesitamos es convocar a un futuro mejor, porque necesitamos que la esperanza esté de nuestro lado. Está todo dado para que Argentina pueda pegar ese salto y transitar un proceso de desarrollo con prosperidad para todos, defendiendo el interés nacional y haciendo que ese desarrollo le llegue al pueblo.

—¿Esas tensiones se van a encauzar?

—No lo sé, es el desafío político de este año. Nosotros trabajamos para que sí, para construir la herramienta y convocar ampliamente a todos los sectores que entiendan de la misma manera la situación política, generando como gobierno una alternativa y una contraposición permanente a Milei desde el día uno.

Nosotros tenemos que ir en sentido contrario, y eso es más difícil. Por eso me parece necesario tener mucha claridad y estar muy cohesionados en los objetivos que tenemos hacia adelante.

Pacto fiscal, relación con los gobernadores y las tasas municipales

—¿Piensa que es posible hablar de un pacto fiscal hoy?

—Creo que es necesario repensar todo el sistema tributario, porque si no caés en la idea de que el problema de las empresas en Argentina son las tasas municipales e Ingresos Brutos. Te dijeron que el problema era el costo laboral, hicieron la reforma laboral. Ahora resulta que el problema son las tasas municipales e Ingresos Brutos. Y después el problema va a ser algún otro impuesto nacional. El problema es que no hay demanda. Si no hay demanda y no hay ventas, el sector privado no va a crecer. Ahora, creo que sí hay que rediscutir todo el sistema tributario. Está patas para arriba: pagan más los que deberían pagar menos y pagan menos los que deberían pagar más.

Girard propuso rediscutir el sistema tributario y la coparticipación federal

Y en esa misma rediscusión también podés revisar el régimen de coparticipación federal. ¿Estamos igual que en los 80? ¿Es la misma economía, la misma sociedad? No. Entonces revisemos los criterios: cuánto se lleva la Nación y cuánto se llevan las provincias.

—¿Cuáles son los puntos que se deberían cambiar?

—Me parece que hay que ponerse de acuerdo en respetar la Constitución, que establece con claridad los criterios que debe respetar el régimen de coparticipación. Tiene que tener un objetivo solidario, que ayude a cerrar brechas de desigualdad entre las distintas provincias. Hoy eso no está garantizado. Hoy ser argentino es muy distinto si vivís en La Pampa que si vivís en el Chaco, o si vivís en San Isidro que si vivís en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

—Ustedes tienen una demanda en la Corte Suprema por la falta de transferencias de Nación. ¿En qué estado está?

Son siete demandas por distintas decisiones discrecionales del Gobierno de no entregarle a la provincia recursos que por ley le corresponden. Son compromisos asumidos que, al ser acordados entre las partes, son ley, y la Nación decidió no cumplir. Estamos reclamando que la Corte Suprema le indique al Gobierno nacional la obligación de transferir esos recursos. La cuenta que hacemos es que son más de $ 20 billones que no recibimos y deberíamos haber recibido. Para tener una idea: llevamos dos años y medio de gobierno, son cinco semestres, y lo que estamos reclamando equivale al presupuesto de un semestre de la provincia entera.

Axel Kicillof en la Corte SupremaMARIANO SANDA

—¿Y en cuánto tiempo lo podría resolver la Corte Suprema? ¿A tiempo para las elecciones?

—No lo sé. Son los tiempos de la Corte.

—A Córdoba y Santa Fe les resolvió favorablemente.

—Sí, también llevó su tiempo. La Corte Suprema es un poder independiente y manejará sus tiempos. Nosotros no podemos dejar de decir que los reclamos los hicimos, las demandas las presentamos y que son justas.

—Se les prometió el 16% a los intendentes.

—Sí, porque corresponde: se coparticipa. La provincia tiene un régimen de coparticipación interna: todo lo que recauda ARBA, el 16% se coparticipa con los municipios. Todo lo que entra de coparticipación nacional a la provincia, el 16% va para los municipios. Si la Nación nos transfiere los recursos que estamos reclamando, el 16% irá para los municipios.

—Sobre los municipios, el Gobierno apuntó directamente contra el cobro de tasas que no tienen una contraprestación real. ¿Ve legítimo ese reclamo?

—Como opinión política, cualquiera puede hacerla. Pero hay un tema de autonomías. Somos un país federal y los municipios son autónomos. El Gobierno nacional tiene que ocuparse de lo que le corresponde y dejar que los gobiernos provinciales y municipales hagan lo mismo. Pueden opinar, claro que sí. Ahora, la Justicia interviene y el camino es largo. Pero en definitiva la gran discusión acá es si Milei quiere que entre la motosierra por la fuerza en los distritos que no gobierna.

—¿Y por qué creé que otros gobernadores se pliegan un poco más al discurso, aunque no hayan sido votados con esa propuesta?

—Me parece que hay un poco de pensar que la visión de la motosierra tiene apoyo popular, algo que cada vez creo menos. Y después hay necesidad real: hay provincias que dependen enteramente de las transferencias nacionales.

—En San Luis, por ejemplo, Claudio Poggi decidió ajustar ante la caída de la recaudación. Esa no es la respuesta en la provincia de Buenos Aires.

—Es lo que Milei busca. Ahora, ¿creés que al gobernador de San Luis eso le va a jugar a favor con la gente que lo votó? Porque en definitiva eso es lo que hay que pensar, no si el gobernador está en línea con lo que quieren Caputo y Milei. Lo que hay que pensar es qué va a hacer en 2027 la gente que lo votó. ¿Lo va a reelegir? Ese es el gran problema de los gobernadores que terminan haciendo lo que dice Milei: van a perder la provincia.

—Para recuperar recaudación, el Gobierno apostó fuerte por la Ley de Inocencia Fiscal. ¿Por qué no funcionó hasta el momento?

—No funcionó porque creo que están deslegitimando al Estado con todas estas causas: LIBRA, ANDIS y ahora lo de Adorni. Con un Estado que le saca todo lo que puede a la gente, ¿quién va a confiar en él? Nadie. Y además es un partido político que hace culto de estar en contra del Estado. Vinieron a destruirlo. ¿Y qué quieren, que la gente blanquee los dólares y los ponga en el banco? Es como que viene un pirata a decirte: “Poneme los dólares en el cofre, que yo te los cuido”. Pero te la pasaste diciendo que sos un pirata, que estás en contra del Estado y ahora me pedís los dólares. Ni loco.

—¿Influye también que ya hubo un blanqueo en 2024?

—Primero, ya hubo un blanqueo y el stock, para mí, ya se blanqueó con el de Macri. El de Milei lo que hizo fue relajar lo que Macri no había relajado. Para mí fue una amnistía tremendamente nociva para la credibilidad de la economía argentina. Lo que están buscando con la Ley de Inocencia Fiscal es “blanquear el flujo”: que todos aquellos que estén haciendo negocios en negro puedan meter los dólares en el sistema.

Desendeudamiento de jubilados

—Como propuestas concretas de un futuro gobierno de Axel Kicillof figura, por ejemplo, la de desendeudar a los jubilados. ¿Por qué específicamente a ese sector?

—Detectamos en la provincia que había un universo de jubilados que no estaba accediendo a un beneficio que hace muchos años existe: una exención en el impuesto inmobiliario para jubilados que cobran menos de dos mínimas, que tienen propiedades con valuación fiscal menor a $ 6 millones —no es el precio de mercado, es la valuación fiscal— y que no están inscriptos en Ingresos Brutos. Acceden a una exención y no pagan el impuesto. Detectamos que, en un cruce de información con el IPS —el Instituto de Previsión Social de la provincia de Buenos Aires—, 17.000 jubilados y jubiladas tienen derecho a esa exención, pero no la tramitaron.

Además, tienen una deuda acumulada de $ 1000 millones. Entonces dijimos: hagamos una campaña para ir a buscarlos y, al tramitarles la exención, automáticamente condonamos esa deuda. En una segunda etapa, con información de ANSES, ampliemos el universo para ir a buscar a los jubilados que cobran a través de la Nación, que nosotros no tenemos esa información, y que también tendrían derecho a la exención, pero no la tramitaron. Y aprovechemos la campaña para que quienes se enteren de que existe este beneficio se acerquen a tramitarlo. Es un paliativo.

—¿Por qué no accedían al beneficio?

—Puede ser que desconozcan que tenían la exención, que no supieran cómo hacer el trámite o que lo hayan intentado y no hayan podido. Son diversas situaciones. Son 17.000 los que estamos en condiciones de asegurar que tendrían que tener el beneficio. Y faltan los que cobran a través de ANSES, que van a ser muchos más.

Exenciones impositivas: el plan para desendeudar jubilados en PBAFuente: ShutterstockShutterstock

—¿Hay alguna política específica para que esas personas que no lo tramitaron —por no tener acceso a una computadora o no tener los conocimientos— puedan efectivamente hacerlo?

—Sí, vamos a hacer operativos puerta a puerta en todos los municipios. La semana que viene vamos a tener una reunión con el intendente de La Plata para hacer el piloto acá, que es el distrito donde más jubilados hay con la posibilidad de acceder a este beneficio, pero que aún no accedieron —alrededor de 1000—. La idea es que, ya que tenemos el domicilio, ir a buscarlos, comentarles y resolver el trámite sin necesidad de que concurran personalmente.

También estamos haciendo algunas modificaciones internas para que sea más fácil el otorgamiento de la exención. Esto no deja de ser un paliativo; los jubilados están en una situación muy acuciante porque, sobre todo los que cobran las jubilaciones más bajas, no acceden a los remedios. El jubilado que no toma la medicación se muere antes.

Además, la parte invisible, silenciosa, es que eso se lo cargan los hijos o los parientes, los nietos o los sobrinos. Eso también es una carga adicional sobre la clase media, que ya viene muy golpeada por la suba del costo de vida y la pérdida de empleos formales.

—¿Hablar con ANSES es un camino viable?

—Nosotros no cortamos el diálogo institucional con nadie. Tenemos que gestionar. El gobierno de la provincia de Buenos Aires, en todas las áreas, solicita información y también la pone a disposición. Podríamos coordinar tranquilamente acciones; no sería un problema para nosotros porque queremos que la gente perciba los beneficios y llegue el Estado. Vamos a ver si logramos el intercambio de información y avanzamos en la segunda etapa.

Medidas en PBA y relación con los empresarios

—También lanzaron medidas para la industria y las pymes con foco en los saldos a favor (SAF). ¿En qué consisten puntualmente?

—Ingresos Brutos es un impuesto que se cobra sobre las ventas. ¿Cómo se recauda? Todos los meses las empresas presentan una declaración jurada: estas fueron mis ventas, la base imponible, esta es la alícuota que le corresponde y este es el impuesto a pagar. Pero también existen los regímenes de recaudación por anticipado (SIRCREB, retenciones generales, percepciones, SIRCUPA). Si las retenciones son más que el impuesto a pagar, se acumula un saldo a favor del contribuyente: le estás cobrando de más.

Hicimos un trabajo muy fuerte: logramos reducir significativamente ese stock. Cuando llegamos había tres meses de stock de saldos a favor; hoy estamos por debajo de los 0,9 meses. Bajamos más de dos meses de stock. Devolvimos un billón de pesos al sector privado en concepto de capital de trabajo y redujimos la presión de los regímenes. Logramos que el principal canal de recaudación sean los saldos a pagar; es decir, que lo que más explica la recaudación de Ingresos Brutos sea cuando la empresa presenta la declaración jurada y paga. Antes eran las retenciones bancarias.

El último paso fue crear el régimen Riesgo SAF 0. Las empresas que soliciten ingresar al régimen y que tengan calificación de riesgo 0, 1 o 2 —básicamente, que tengan todas las declaraciones juradas presentadas, que no tengan deudas ni juicios con el fisco— acceden al beneficio de alícuota 0,01 en SIRCREB y en SIRCUPA. De esa manera les garantizamos que no van a acumular SAF.

Ya hay 12.000 empresas que accedieron al régimen.

Saldos a favor de Ingresos Brutos: la medida en PBA para reducir retenciones

—¿Cree que las políticas de PBA se pueden nacionalizar?

—Sin dudas. Es una forma de entender la recaudación que se puede llevar a escala nacional. Hay que simplificar, repartir mejor las cargas y reducir la carga en los sectores medios para mejorar el cumplimiento. Lo que necesitás es incluir a la mayor cantidad posible en la formalidad, y para eso tenés que facilitarlo: tiene que ser más simple cumplir y más baja la carga. Si bajás la carga, simplificás el cumplimiento y ampliás el universo, después vas a poder bajar los impuestos.

Mi objetivo es bajar el IVA. Pero para bajar el IVA tengo que ampliar la base y recaudar de otro lado, condicionando la baja del IVA a poder subir otro impuesto más progresivo.

—¿Cuál sería?

Uno para grandes fortunas o, por ejemplo, revisando esquemas de beneficios fiscales que no tienen una contraprestación real. Para mí ese es un camino posible. Nuestro objetivo es readecuar el régimen para que paguen más los que más tienen, los que más ingresos generan, los que más patrimonio tienen, para bajarle la carga a los sectores medios. Paga mucho más impuestos la clase media que el ultrarrico. Hay que romper esa trampa y tenemos que rebalancear las cargas.

—¿Cuál sería la política del peronismo para recuperar confianza en el sistema fiscal?

—Legitimar el rol del Estado es clave. Si querés que la gente pague impuestos y se maneje dentro de la formalidad, tiene que ver que hacerlo se traduce en una mejora en la calidad y el alcance de los servicios públicos.

—¿Ve en los empresarios —que apoyaron fuertemente a Milei— disposición para volver a respaldar un Estado con más presencia?

—Creo que hay una parte del empresariado que no ve el “cuco” que dicen que es Axel, sino que entiende que es un dirigente con una visión desarrollista, donde el Estado tiene presencia sin ahogar al sector privado y genera condiciones propicias para la iniciativa privada y el crecimiento económico. Esta visión de la derecha de que nosotros somos el populismo que quiere que el Estado lo tome todo, no sé de dónde la sacaron. Lo que nosotros entendemos es que el Estado tiene un rol clave como articulador de intereses que de otra manera difícilmente se articularían.

Nosotros no somos anti-empresarios porque estamos en contra del RIGI. Somos anti-saqueo. No queremos que vengan empresas transnacionales a llevarse los recursos naturales sin dejar nada en Argentina. Es distinto.