En esta noticia
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires transformará el tránsito del barrio de Caballito a partir de octubre de 2026. La medida modificará la circulación de dos avenidas clave para la conectividad porteña y por eso, tendrá impacto en toda la Capital Federal.
La iniciativa forma parte del proyecto para implementar el nuevo Trambus. Las autoridades buscan priorizar el transporte público sustentable mediante estas reformas estructurales que no solo impactan en el medioambiente, sino también en el tránsito porteño.
¿Cuáles son las avenidas de la Ciudad que cambian de sentido?
La avenida Acoyte pasará a tener mano única con sentido de circulación sur a norte. Esta importante arteria además sumará un carril exclusivo sobre el lado derecho de la calzada. El sector reservado servirá únicamente para el desplazamiento de los colectivos eléctricos de pasajeros. Los autos particulares ya no podrán circular por este espacio específico de la avenida.
La avenida Honorio Pueyrredón también modificará su fisonomía y su esquema de tránsito convencional. Las unidades vehiculares recorrerán esta vía de manera exclusiva con sentido norte a sur.
El cambio de mano busca ordenar el flujo automotor que absorbe el centro geográfico porteño. Los constructores ya iniciaron el levantamiento de los paradores sobre este importante corredor vial.
Megaobra en Buenos Aires: de qué se trata el nuevo transporte que cambia el plano de la Ciudad
El plan oficial contempla cambios de circulación en varias calles secundarias de la zona. La calle Felipe Vallese adoptará doble sentido de circulación entre Acoyte y Ambrosetti.
Además, la calle Ambrosetti correrá únicamente hacia el sur entre Jauretche y Rivadavia. El pasaje Balcarce pasará a tener sentido único hacia el norte entre Yerbal y Rivadavia.
El motivo central de esta reconfiguración urbana es la llegada definitiva del sistema Trambus. Este novedoso medio de transporte funcionará con vehículos totalmente alimentados a base de energía eléctrica. La red conectará de forma directa a un total de ocho barrios porteños. El recorrido unirá la zona de Nueva Pompeya con Costanera Norte y Aeroparque.
La infraestructura del Trambus contará con tecnología avanzada de semáforos inteligentes a lo largo de la traza. El equipamiento detectará la cercanía de los rodados y extenderá el tiempo de luz verde. Los colectivos reducirán las detenciones en las esquinas y lograrán una mayor regularidad. La velocidad promedio aumentará un 30 por ciento respecto del servicio de transporte actual.
El proyecto contempla una reducción del 40 por ciento en los tiempos totales de viaje. Los trayectos completos se completarán en un plazo estimado menor a una hora de reloj. La traza total de la obra alcanzará los 20 kilómetros de extensión en su primera etapa. El corredor evitará ingresar al microcentro de la Ciudad para esquivar los históricos congestionamientos.
Las estimaciones oficiales calculan el transporte de más de 50 mil usuarios de manera diaria. El servicio contará con una frecuencia de paso de cuatro minutos durante las horas pico. Los paradores de pasajeros mantendrán una distancia promedio de 500 metros entre sí. La flota inicial para la primera etapa del recorrido operará con 50 vehículos en circulación.
La primera etapa del nuevo Trambus comenzará a operar formalmente a fines de este año. El recorrido facilitará la interconexión con las líneas de subterráneos A, B, D, E y H. El sistema además se acoplará con los servicios ferroviarios de las estaciones Caballito, Sáenz y Palermo. Las autoridades locales enmarcan la obra dentro del Plan de Movilidad Sustentable de la Ciudad.