El 2026 tendrá el desafío de crecer, sumar reservas y recuperar la baja de la inflación, mientras se recuperan los salarios y el acceso al mercado de deuda.
El Gobierno espera un crecimiento de 5% y una inflación del 10,1% anual, pero los cambios que comenzaron el 1 de enero plantean un desafío.
Reservas
El Gobierno inaugura un nuevo esquema de bandas cambiarias. Su actualización será en base a la inflación de dos meses atrás. Así, en enero, el techo será de $1556 y el piso de $944.
Con esto, el Gobierno explicitó el compromiso de acumular reservas. La misma se dará con el crecimiento de la demanda de dinero, que expanda la base monetaria sin generar inflación. Las compras oscilarán entre los u$s 10.000 millones y u$s 17.000 millones. Las compras diarias serán equivalentes al 5% del volumen operado ese día para evitar presionar sobre el tipo de cambio. Desde Analytica estimaron que oscilarán entre los u$s 20 millones y u$s 30 millones promedio.
Actividad
La actividad se recuperó un 4,8% y 3,2% en septiembre y octubre respectivamente, pero para la cual se espera una nueva caída en noviembre (-0,7% según Analytica). Para 2026 el Gobierno proyecta un crecimiento del 5%, igual que el cierre esperado para 2025.
Sin embargo, desde CP Consultora no encuentran incentivos para que se revierta el estancamiento de la actividad en 2026. “En ausencia de motores claros de crecimiento y bajo la continuidad de la incertidumbre cambiaria, el escenario base continúa siendo de estancamiento económico y de los ingresos”, advierten.
Otra duda es si el crecimiento se extenderá en el entramado productivo o se concentra en ramas con poco impacto en el empleo. “Por ahora no aparecen los drivers para esperar una mejora de la situación sectorial general: ninguno de los impulsores de la demanda agregada parece tener, por sí solo, la potencia para iniciar un ciclo de expansión”, agregaron desde Qualy.
El crédito doméstico sería un factor clave para el consumo, aunque los niveles de mora presionarán sobre la posibilidad de una recuperación tras el apretón monetario, ya que encarece las tasas de los préstamos, estiman desde CP, en un 10%.

Con créditos encarecidos, la necesidad de la recuperación de los salarios se vuelve clave, ya que están por debajo de los niveles de 2023 con un aumento de los costos fijos: la canasta de servicios en el AMBA aumentó 561% contra diciembre de 2023, mientras que la inflación acumula un 185%, según el Observatorio de Subsidios de la UBA, lo que arroja un menor margen de ingreso disponible.
Sin estas variables, hay pocos incentivos para la recuperación de la demanda de pesos.
Deuda
Los vencimientos de 2026 ascienden a casi u$s 20.000 millones según la Oficina de Presupuesto del Congreso. “No hay dudas de que la deuda se va a pagar. Pero si hay sobre cuál será la fuente de financiamiento. Eso tiene impacto en el resto de las variables. Si el Tesoro logra refinanciarse en el exterior, quita presión sobre el mercado de cambios local, sobre el tipo de cambio y los precios”, explicó Claudio Caprarulo, director de Analytica.
El ministro de Economía, Luis Caputo, busca limitar la dependencia de Argentina con Wall Street, pero el FMI y el Banco Central esperan que antes de mitad de año se restablezca el acceso a los mercados internacionales de deuda para refinanciar vencimientos sin aumentar el endeudamiento externo. El sostenimiento de la baja del riesgo país será fundamental. Los inversores esperan definiciones sobre el pago de los vencimientos de enero y los primeros pasos del Central en la acumulación de reservas.
Inflación
El nuevo esquema cambiario supone un desafío para la inflación, que se aceleró en los últimos seis meses del año.
“Será interesante ver cómo se resuelve el trade off entre desinflación y acumulación de reservas. El gabinete económico manifestó su objetivo de comprar dólares según se recupere la demanda de pesos y el volumen del mercado lo permita. Hoy el Tesoro está vendiendo para sostener el dólar en zona de $1450 y priorizar una desinflación que arroja un dólar más barato, con el que el riesgo de carry es mayor, así como el incentivo a usar los dólares de la acumulación”, sostuvo Lucio Garay Mendez, economista de Eco Go.
“Salvo que el mercado acompañe y el tipo de cambio tenga un nuevo ciclo de apreciación, veremos un índice de precios con muchas dificultades para perforar el mínimo de mayo (1,5%) e incluso con riesgo de acelerarse”, observaron desde Vectorial.
Superávit
El Gobierno planteó una meta de 1,5% del PBI, para la cual deberá recuperar ingresos tras dos años de recorte del gasto (aunque menor durante 2025), en las que hay áreas, como la obra pública o envíos a provincias, sin más margen de ajuste. La caída de los ingresos en 2025 plantea un desafío, pero las reformas son una oportunidad de sumar fondos.
Inversiones
En julio de 2026 vence el Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI), que ya traccionó anuncios por u$s 16.000 millones. Como anticipó El Cronista, el Gobierno trabaja en la extensión del régimen mientras el Congreso cambia la Ley de Glaciares, que podría implicar otros u$s 30.000 millones en minería. La inversión extranjera directa desde diciembre de 2023 es de -u$s 1242 millones, según el CEPA.
El Central anticipó que, si se fortalece el mercado cambiario y el Tesoro recupera acceso a mercados externos, “podrá considerar oportuno continuar flexibilizando las restricciones cambiarias que persisten sobre stocks de dividendos y pago de deudas comerciales”. Esto es, la revisión del cepo para las empresas.
Reformas
El primer trimestre tendrá en el centro las reformas laboral y tributaria, con la que esperan formalizar el empleo y aumentar la recaudación. Para fines de 2026, el Gobierno se comprometió con el FMI a presentar una reforma del sistema previsional que “simplifique el actual sistema fragmentado y mejore la proporcionalidad entre las contribuciones y los beneficios”.




















