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El paso del economista Alberto Ades por el entorno del presidente Javier Milei durante la última semana dejó flotando algunas preguntas, con una principal: ¿habrá cambios en la política económica oficial? Se trata de un tema cada vez más urticante en la Casa Rosada, a un año de las elecciones presidenciales.
Es que el hombre formado en Harvard con larga trayectoria en Wall Street se encargó, al hablar con los medios y luego en un posteo en su cuenta de X, de advertir lo que él cree podría estar afectando la actividad en un momento donde el consenso de los profesionales de las Ciencias Económicas anticipan como una “recesión técnica”. Es decir, dos trimestres seguidos en los que “la torta se achica”, entre advertencias de que la suba de los costos en dólares y la caída de las ventas se vuelven un torniquete que deja compañías y puestos de trabajo fuera de juego.
Tras participar de la reunión de gabinete con el presidente Javier Milei, Ades puntualizó en un diálogo con Hernán Iglesias Illia que, según su criterio, un tipo de cambio más alto favorecería ciertas actividades, por lo que en su criterio habría que liberar las restricciones cambiarias que quedan y dejar de intervenir en el mercado para contener la cotización.
-Pero, ¿qué está haciendo el Gobierno para frenar el dólar?, preguntó Iglesias Illia.
-El Gobierno interviene vendiendo instrumentos linkeados al dólar que operan como vender dólar, contestó.
La ausencia del ministro de Economía, Luis Caputo, en el mismo encuentro en el que fue a exponer Ades desató un sinfín de versiones sobre el futuro del equipo económico. En especial, porque son históricas las broncas de Toto cuando le preguntan qué va hacer por “la economía real”. Una vez, hace unos años, le contestó a un financista que le pedía hacer algo al respecto: “¿Qué pasa? ¿Yo trabajo en la economía irreal?”.
Pero más allá de cualquier ruido, el punto que incomoda sobre el rumbo del plan es si su mismo diseño no está generando una destrucción de empresas por fuera de aquellas que -según el mandato oficial- “deberían cerrar porque antes cazaban en el zoológico y ahora se terminaron los privilegios”.
Ades, hijo de un empresario textil, se fue a estudiar a Estados Unidos e hizo una próspera carrera. Desde que Milei es presidente, ha compartido reuniones y charlas con él. El jueves, en medio de las discusiones que incluían su nombre, desarrolló en dos posteos en X su visión e hizo propuestas para “pensar en forma constructiva” algunas mejoras al rumbo.
Se preguntó si la política monetaria no será demasiado restrictiva, si no hay que buscar más formas de mover el ahorro privado y si no debería haber un tipo de cambio real más alto, admitiendo dificultades y costos de cualquier decisión al respecto.
Al mismo tiempo que Milei llamaba “ignorante” a una economista de renombre por hacer un documento de análisis del gasto tributario que surge del RIGI, Ades escribió: “Ojalá podamos acompañar este esfuerzo, desde nuestras diferencias, con más ideas, más propuestas y la humildad de reconocer que ninguno de nosotros tiene el monopolio de las buenas respuestas”.
Ades acaba de publicar el libro Lo que se desvanece. Allí, mientras recorre cómo la tecnología nos ha cambiado hábitos de todo tipo, dedica un apartado al “empobrecimiento de la discusión política” y dice que “la Argentina es un laboratorio perfecto” de cómo mientras la realidad se vuelve más compleja, hay una “regresión expresiva”.
“Un país cuya complejidad económica y política desafía cualquier análisis unidimensional, pero donde el debate público se ha reducido a consignas binarias”, apunta. “Mientras discutimos en términos de “casta” y “anticasta”, de “patria” y “antipatria”, las tramas invisibles de los condicionantes financieros, la competencia geopolítica y las dinámicas territoriales operan en un nivel que nuestro lenguaje empobrecido ya no alcanza a capturar”, completa. ¿No está hablando en parte del esquema que llevó a Milei a la Casa Rosada?
En su intervención en redes, Ades se pregunta sencillamente cómo se puede “darles a las empresas potencialmente viables una oportunidad de adaptarse, sin comprometer el equilibrio fiscal ni los objetivos de desinflación”.
Darwinismo económico
Desde la consultora I+D, que encabeza Diego Coatz, apuntan al menos algunos puntos de acción concretos:
- Frenar el contrabando.
- Reponer medidas antidumping.
- Dar herramientas de crédito.
- Pagar los reintegros a las exportaciones, porque “el Estado se financia con la caja de empresas que están bajo presión”.
Estamos, según Coatz, ante un “darwinismo económico” donde por un lado el Estado elige ganadores a través del RIGI, con cada vez más polémica al incluir sectores que venían con un alto nivel de inversión, mientras “el programa económico también elige perdedores”. Habla de un “efecto sándwich” de los costos sobre los márgenes. Entre enero y agosto, los precios industriales subieron 8,3% en dólares, frente al 21% de los servicios y al 41% de la electricidad. “No hay destrucción creativa, sino extinción regresiva que arrastra empleo e inversión”, escribe Coatz.
Otro libro que se acaba de publicar son los Ensayos imprescindibles sobre la economía (y la vida también), de Juan Carlos De Pablo, el “profesor”, como lo llama el Presidente, de quien se hizo amigo. Juntos comparten charlas privadas y miran ópera.
De Pablo cuenta una estrategia que tiene con sus alumnos: “Les meto en la sangre a mis alumnos que ‘la economía tiene que ver con lo que nos pasa’, por lo cual en mis cursos hay solo dos palabras prohibidas: ‘teóricamente’ y ‘supuestamente’, porque a mí me suenan ‘boludamente’”.