

La Confederación General del Trabajo (CGT) ratificó este miércoles el paro nacional de 24 horas para el jueves 19 de febrero en rechazo a la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional.
La confirmación llegó durante una conferencia de prensa en la sede de Azopardo, donde los integrantes del triunvirato que conduce la central obrera tomaron la palabra uno tras otro para dejar en claro que la medida de fuerza va adelante y que no hay margen para la negociación.
El anuncio se produjo el mismo día en que la fábrica de neumáticos Fate comunicó su cierre definitivo, un hecho que la CGT utilizó como prueba del deterioro del mercado laboral bajo la gestión actual.
Uno de los jefes del triunvirato, Jorge Sola, abrió la conferencia con una frase que no dejó lugar a interpretaciones: “Vamos a hacer un paro de 24 horas”. Desde la central obrera sostuvieron que la huelga “será contundente” y que la Argentina “va a estar paralizada de una punta a la otra”.
Sola también descartó de plano los argumentos oficiales que presentan la reforma como una iniciativa modernizadora: “Esta CGT está en desacuerdo con este proyecto de ley. Nos oponemos porque es inconstitucional. No hay una sola modernización”. Con esa afirmación, la conducción cegetista rechazó el encuadre del Gobierno y endureció su postura frente al debate parlamentario que se avecina.

En ese mismo tono, Sola se refirió al cierre de Fate y lo inscribió dentro de un panorama laboral que describió como crítico. “Tenemos una situación sociolaboral absolutamente complicada. Hoy la empresa Fate ha cerrado y ha dejado a casi 1.000 trabajadores sin empleo, con los cuales nos solidarizamos”.
"Cada día se pierden 400 puestos de trabajo formales y han quedado en el camino más de 21.000 pymes en estos dos años”, afirmó el dirigente. La fábrica, con más de ocho décadas de historia en la industria nacional, venía atravesando años de crisis agravados por la caída del consumo, los conflictos gremiales y la política de apertura importadora", puntualizó.
Para Sola, sin embargo, lo ocurrido no tiene una explicación puramente sectorial: “Eso no es casualidad, es parte del fracaso de este programa económico que tiene este Gobierno”. Con esa lectura, la CGT convirtió el cierre de Fate en un argumento político central para justificar la huelga y para instalar la idea de que la reforma laboral agudizará una crisis que, según la central, ya cobra víctimas concretas.

El cosecretario general Cristian Jerónimo tomó la palabra para enviarle un mensaje directo a los legisladores que deberán votar el proyecto.
“Queremos hacerle un llamado de atención a los diputados, como lo hicimos con los gobernadores, senadores. Tengan muy claro que lo que representan dentro de la cámara son los intereses del pueblo argentino. Tienen que dejar de priorizar la rosca política y tienen que priorizar la dignidad del pueblo argentino”, sostuvo Jerónimo.
El dirigente apuntó así contra quienes, desde la óptica sindical, podrían ceder a presiones del oficialismo y votar una ley que la CGT considera lesiva para los trabajadores.
El cierre de la conferencia estuvo a cargo de Octavio Argüello, quien lanzó una advertencia que buscó trascender la coyuntura inmediata del paro: “Si no somos escuchados, lo único que hará es que se profundice más el reclamo social. Nosotros, como CGT, vamos a encabezar todos los reclamos de los trabajadores”. Con esa frase, la central obrera dejó abierta la puerta a medidas de fuerza más extensas si el Gobierno y el Congreso avanzan con la reforma sin atender las demandas sindicales.
El jueves 19 de febrero será, entonces, la primera gran prueba de movilización de la CGT frente a una gestión que defiende la reforma como una herramienta para dinamizar el mercado laboral y atraer inversiones.
Con el cierre de Fate todavía fresco y más de 900 familias afectadas, la central obrera llega al paro con un argumento concreto bajo el brazo y con la voluntad declarada de sostener la presión hasta que el Gobierno cambie de rumbo.
















