A mediados de febrero se conocerá el dato de inflación de enero, con la vigencia de la nueva canasta de medición. La modificación refleja de manera actualizada los consumos de los hogares que se toman para relevar los precios.
Según las estimaciones privadas, con la nueva medición, la inflación de diciembre habría sido de 2,9%. Para el Indec, ese dato arrojó una variación de 2,8%.
El Indec difundirá el primer dato de inflación de 2026 el 10 de febrero. Allí, entrará en vigencia la canasta actualizada, basada en la encuesta de consumo de los hogares de 2017/2018. Hasta ahora se usaba la canasta de 2004.
Las primeras estimaciones privadas sobre la inflación de enero con la canasta nueva dan cuenta de una variación de precios por debajo del registro de diciembre (2,8%). Desde Fundación Libertad y Progreso estimaron que la inflación de enero fue de 2,6%. Para EcoGo sería de 2,4%, mientras que para Qualy se ubicaría entre 2,2% y 2,4%. Para LCG se ubicará en 2,3% la inflación general y para GMA Capital, entre 2,4% y 2,5%. Todas estas estimaciones están sujetas a cambios.
La inflación de alimentos jugó a favor de la desaceleración con una fuerte baja tras las primeras semanas.
La expectativa para los próximos 12 meses es de 31,5%, 2,5 puntos menos que la estimación de diciembre, según la Universidad Di Tella.
En base a la nueva canasta, las estimaciones para la inflación a lo largo de 2025 no tuvieron grandes diferencias con la medición de Indec, en torno a 2 puntos.
Los cambios
La nueva canasta reflejará el mayor peso de los servicios respecto de los bienes dentro del consumo de los hogares.
Los cambios más importantes se centran en la pérdida del peso de los alimentos dentro del número final y la suba de los servicios. En el caso de los primeros, pasan de representar el 26,9% al 22,7%. Así, las variaciones que registren los productos del agro o la industria alimenticia tendrán menor incidencia en la inflación, explicaron desde Qualy.
En el sentido inverso será para los servicios. La división vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumenta un 54% su peso dentro del indicador, al pasar de representar un 9,4% a 14,5%.
En menor medida aumenta el peso del transporte, que pasa de representar el 11% del total del indicador al 14,3%, volviendo más sensible el dato de inflación a los aumentos de combustibles y los boletos de transporte.
Entre el resto de los segmentos, con menor participación en el indicador general, las que ganan peso son: salud (8% a 9,1%), recreación y cultura (7,3% a 8,6%), comunicaciones (2,8% a 5,1%) y educación (2,3% a 3,1%). Esto significa que tendrán más incidencia en la inflación general los aumentos o bajas en prepagas y medicamentos, el costo de los servicios de internet y celulares y las cuotas escolares.
La división que pierde peso en el indicador es prendas de vestir y calzado, pasando de ser el 9% al 6,8% del indicador. Esta división fue la que menos aumentó en el año, tras registrar una suba del 15,3% interanual en diciembre, contra una inflación del 31,5%.
Los cambios que entran en vigencia con el dato de inflación de enero vuelven al indicador menos vulnerable a los cambios climáticos que impactan en los precios de los alimentos (en especial en frutas, verduras y carnes) como al movimiento de los commodities, en especial aceites y panificados, observaron desde Qualy.
Dentro de los alimentos, la nueva canasta refleja también el aumento de los productos procesados, donde hay mayor participación de componentes industriales, logísticos y de comercialización.
La relevancia que pasarán a tener los servicios en la medición expone una mayor sensibilidad al aumento de tarifas. Dado que la fijación de las mismas depende del Gobierno, según Qualy, permitirá que los Gobierno usen la actualización como herramienta anti inflacionaria. Sin embargo, la práctica no es nueva, ya que durante muchos años se evitaron actualizaciones en las tarifas o aumentó el gasto en subsidios para evitar su impacto en el gasto de los hogares.
Estos, sumados a internet y celulares , se convierten en gastos inelásticos para el ingreso familiar, lo que implica que tienen menor margen para eliminarlos. Muchos de los consumos de estos segmentos, como las plataformas de streaming, están además dolarizadas, por lo que las variaciones del tipo de cambio van a verse reflejados.
Otro factor que jugará es que en el caso de los bienes, que tienen mayor flexibilidad en los precios, si bajan tendrá un efecto menor sobre la inflación general.