El rumbo de la política exterior del Gobierno y su impacto directo en la macroeconomía están en foco de debate desde la llegada de Milei a la Casa Rosada. A medida que se profundizó la estrategia de alineamiento incondicional con Estados Unidos y el rechazo retórico a socios comerciales históricos, surgen interrogantes sobre el impacto en la sostenibilidad del esquema cambiario y de reservas.

En un escenario global donde los países se cierran cada vez más para proteger sus propias economías, depender de salvavidas externos para sostener la paz financiera genera una fuerte incertidumbre. Se trata de un terreno resbaladizo, donde los discursos puramente ideológicos del Gobierno amenazan con chocar de frente con las necesidades comerciales urgentes que tiene el país.

En este marco, el ex viceministro de Economía, Emmanuel Álvarez Agis, analizó el panorama actual y lo que denominó “inconsistencias” del programa oficial frente al mundo.

Durante una entrevista en Cenital, el director de la consultora PxQ señaló la falta de un rumbo diplomático claro: “Argentina no tiene política internacional. Lo que termina pasando es que Argentina en el mundo empieza a ser percibida como un barrilete. Porque, por ejemplo, el acuerdo del Fondo está bien si lo celebró un partido político y está mal si lo celebró el otro”.

Para el economista, la principal urgencia geopolítica y comercial tiene nombre y apellido. “El gran problema que hoy tenemos, que se llama China, tiene mucho más que ver con la responsabilidad del Gobierno argentino que con la posición de China”, sentenció.

Álvarez Agis explicó cómo las últimas gestiones debieron ceder ante Beijing frente a la necesidad de mantener activo el swap de monedas, lo que derivó en la apertura del mercado local a productos asiáticos bajo condiciones asimétricas para la industria nacional.

Al respecto, ilustró la situación con el ingreso de autos asiáticos: “Nosotros estamos autorizando cuotas incrementales año contra año de autos provenientes de China, que cuando vos lo mirás en términos de precios, entran entre 25 y 35% con precios más bajos que el segmento en el cual compiten”.

Sobre este punto, remarcó la contradicción del discurso oficial frente a la realidad del comercio exterior: “Yo como libertario capitalista no te hago competir contra condiciones comunistas de producción, que es lo que le está pasando hoy a todos los sectores. O sea, ¿qué tiene que decir un Toyota, un Renault, un Ford cuando le toca competir con BYD?“.

“El problema que tenemos hoy con China es que no le pedimos nada y le damos todo, eso es una mala política exterior”, sentenció.

El otro pilar del análisis se centró en la expectativa del mercado y del propio equipo económico respecto a un eventual blindaje financiero por parte de la administración republicana en Estados Unidos.

Álvarez Agis definió esta apuesta integral a la Casa Blanca como el “riesgo Trump”, alertando sobre la extrema fragilidad de depender de la voluntad política y los humores de Washington para cerrar los números del programa económico local.

“De todos los conejos que hemos sacado de la galera, el salvataje de Estados Unidos de la mano de Trump es el de Pascuas, ¿no? Y mientras el Gobierno tenga ese aval, por supuesto que si sos una especie de protectorado de Estados Unidos de facto, vos podés tener un desequilibrio macroeconómico y que Estados Unidos te lo financie”, concedió el economista.

Sin embargo, concluyó delineando el peligro latente de que esa asistencia no llegue en los términos o tiempos esperados por el Ministerio de Economía: “Eso nos pone en un riesgo que ya no es manejable por nosotros, que es el riesgo Trump. O sea, que es el riesgo de que Trump o no te quiera ayudar, o te pida mucho a cambio, o políticamente ya no lo pueda hacer”.