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Una de las principales complicaciones para el consumo es la creciente morosidad crediticia que, paradójicamente, encontró un punto de resistencia en junio de este año, tal como consigna un reciente informe enviado a sus clientes por la Consultora 1816, que trascendio a distintos medios.
El Gobierno buscó delimitar su participación en esta crisis, en particular de boca del propio Presidente. Durante una entrevista en LN+, Javier Milei aseveró que la refinanciación “es un problema entre privados” y sostuvo que esta situación “es uno de los efectos colaterales de los ataques del kirchnerismo”. Asimismo, preguntó a su interlocutor: “¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo -tomar deuda-?”.
Según la Consultora 1816, la mora total del sector privado no financiero bajó levemente de 7,7% en mayo a 7,6% en junio. Este índice toma particular relevancia, puesto que corta una tendencia alcista que se había sostenido, mes a mes, desde octubre de 2024.
En paralelo, el mercado del crédito al consumo en Argentina atraviesa un punto de inflexión. El último reporte sobre Mapa de la Deuda, del Centro de Estudios de la Ciudad (CEC) con apoyo de la Fundación Ebert (FES), indica que la tasa de mora general trepó al 16,82% en mayo de 2026, de acuerdo a datos de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU),
Pero la cifra agregada esconde realidades alarmantes cuando se desglosa por tipo de entidad y rango etario: en algunos sectores, el incumplimiento ya supera el 40%.
El informe advierte sobre un cambio de tendencia macroeconómica. Desde inicios de 2026, el crédito dejó de crecer en términos reales (cartera activa), pero el stock de deuda en situación de mora continuó su ascenso. Solo la banca pública parece haber mantenido un ritmo de crecimiento en el otorgamiento de préstamos en este contexto de mayor riesgo crediticio.
El mapa del riesgo: ¿quiénes lideran la mora?
La segmentación del Mapa de la Deuda por tipo de acreedor muestra una brecha notoria en la salud de las carteras. Mientras que la banca pública (9,95%) y las compañías financieras (6,62%) exhiben los niveles más bajos de morosidad, otras entidades enfrentan escenarios críticos:
- PNFC (Proveedores No Financieros de Crédito): es el núcleo más crítico, con una tasa de mora del 42,59%. Funcionan como un circuito de alta vulnerabilidad.
- Tarjetas no bancarias: registran una mora del 32,23%.
- Neobancos: con una mora del 22,85%, estas entidades captaron masivamente al público joven, pero enfrentan dificultades en la cobranza.
- Bancos privados: se ubican levemente por encima del promedio nacional, con un 17,97%.
Juventud endeudada: la “generación default”
Uno de los datos más preocupantes del informe es el impacto en los menores de 35 años. La morosidad en este segmento supera el 25%, llegando en algunos casos al 45%. De hecho, casi el 90% de los jóvenes menores de 35 años que están en mora tienen el total de su deuda en esa condición.
El reporte vincula este fenómeno a la creciente informalidad laboral, que expulsa a los trabajadores jóvenes del sistema bancario tradicional hacia plataformas digitales o proveedores no financieros. Además, se advierte que, tras la desregulación de tasas a inicios de 2024, los costos financieros de los neobancos llegaron a superar en hasta 100 puntos porcentuales.
“No es solo un fenómeno generacional, sino un reflejo de dinámicas de informalidad que expulsan a los trabajadores jóvenes”, destaca el informe, que también apunta al uso de algoritmos de predicción y microtargeting por parte de las plataformas para incentivar el consumo y el endeudamiento en sectores vulnerables.
Disparidad regional y el avance de la mora en el interior
El análisis geográfico muestra que la crisis de deuda no afecta por igual a todo el país. La Pampa, CABA y Entre Ríos presentan las tasas de mora más bajas, mientras que la situación es crítica en provincias del NOA y la Patagonia:
- La Rioja (23,77%), San Luis (21,65%) y San Juan (20,26%) lideran el ranking de mayor morosidad.
- En Catamarca, La Rioja, San Juan, San Luis y Santa Cruz, más del 20% de la población adulta total registra deuda en mora.
Dentro de las grandes urbes, el reporte identifica “islas de riesgo”: la mora es sensiblemente más alta en el sur de la Ciudad de Buenos Aires que en el norte, y los niveles de default en el Gran Buenos Aires (AMBA) superan ampliamente a los del resto de la provincia.
Ante el deterioro de las carteras, las ventas de deuda morosa a fideicomisos y estudios jurídicos (mercado secundario) tuvieron un pico a fines de 2025 y principios de 2026. Esta estrategia fue liderada principalmente por los bancos privados y, recientemente, por los neobancos, que buscan limpiar sus balances ante un escenario que, por ahora, no muestra señales claras de alivio en la capacidad de pago de las familias argentinas.