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La Casa Rosada volvió a enviar una señal clara sobre su política comercial y decidió no renovar el derecho antidumping que durante cinco años gravó las importaciones de tubos de aluminio provenientes de China.
La medida puede reducir costos para fabricantes de línea blanca, automotrices y otras industrias usuarias.
Fue a través de una resolución del Ministerio de Economía que se decidió no renovar la medida antidumping que desde 2020 gravaba con un derecho adicional del 75,52% las importaciones de tubos de aluminio provenientes de China, pese a que la propia investigación oficial concluyó que existe probabilidad de que reaparezcan importaciones en condiciones de dumping y que ello pueda volver a perjudicar a la producción nacional.
Pero la decisión no se explica por la inexistencia de dumping. La Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE) concluyó que, aun existiendo esa probabilidad, mantener la protección tendría un costo mayor para las industrias que utilizan esos tubos como insumo que el beneficio que recibiría el fabricante local.
Es un razonamiento que el Gobierno ya había utilizado semanas atrás al dejar sin efecto otras medidas antidumping sobre motores para lavarropas y distintos productos industriales de origen chino.
Qué cambia ahora
La resolución cierra la revisión iniciada sobre los tubos de aluminio originarios de China y deja sin efecto el derecho antidumping que regía desde noviembre de 2020.
Durante cinco años esos productos pagaron un derecho adicional equivalente al 75,52% sobre el valor FOB de exportación, mientras que los tubos provenientes de Brasil tributaban un derecho del 16,46%.
Con la publicación de la resolución, esas importaciones vuelven a ingresar sin esa barrera comercial.
Qué industrias podrían beneficiarse
Los tubos de aluminio alcanzados no se utilizan únicamente en una actividad. La propia CNCE destaca que constituyen un insumo para una amplia variedad de cadenas manufactureras.
Entre ellas menciona especialmente:
- fabricantes de línea blanca;
- industria automotriz;
- maquinaria y equipos de transporte;
- fabricantes de mobiliario;
- equipamiento deportivo y recreativo;
- escaleras, barandas y estructuras livianas;
- otros productos industriales que utilizan tubos de aluminio para conducción de fluidos o aplicaciones estructurales.
Para esas empresas, la eliminación del derecho antidumping puede ampliar la oferta disponible de proveedores y contribuir a reducir costos de abastecimiento.
La explicación oficial: proteger menos a uno para favorecer a muchos
El aspecto más novedoso de la resolución aparece en los fundamentos elaborados por la Comisión Nacional de Comercio Exterior.
La investigación concluyó que probablemente volverán a ingresar tubos chinos en condiciones de dumping. Sin embargo, recomendó igualmente no mantener la medida.
¿Por qué? Porque durante los cinco años de vigencia del antidumping la estructura del mercado cambió significativamente.
Según la CNCE, las importaciones chinas pasaron de representar alrededor del 35% del mercado antes de la investigación original a una participación inferior al 2% durante la mayor parte del período analizado, llegando incluso a ser prácticamente marginales durante 2024.
Al mismo tiempo, el productor local incrementó sostenidamente su participación y pasó a abastecer más de la mitad del consumo aparente del mercado argentino.
Para el organismo, eso demuestra que la protección cumplió su objetivo inicial. Pero también generó un efecto secundario.
El argumento que terminó inclinando la balanza: 10 empleados vs. la industria
La CNCE sostiene que las industrias usuarias de tubos de aluminio generan mucho más empleo que el propio fabricante nacional protegido.
El organismo señala expresamente que el área de producción de tubos de aluminio de Aluminium Manufacturers Express (AMEX), la empresa que solicitó mantener la protección, “emplea alrededor de 10 trabajadores”, mientras que los sectores que utilizan esos tubos como insumo tienen una capacidad de generación de empleo considerablemente mayor debido a la diversidad de actividades involucradas.
En consecuencia, concluye que mantener el antidumping podría terminar perjudicando a un universo mucho más amplio de empresas manufactureras.
También advierte que algunos productos importados desde China cumplen funciones que la industria nacional no reemplaza plenamente.
Como ejemplo, menciona que uno de los principales importadores de tubos estructurales dejó de comprar en China durante la vigencia del antidumping, pero no reemplazó esas compras por producción argentina sino por importaciones provenientes de India.
Según la CNCE, eso demuestra que parte del efecto de la medida no fue fortalecer la industria local sino simplemente desviar el comercio hacia otros países, con un probable aumento de costos para las empresas usuarias.
Estos casos reflejan un mismo eje de debate: hasta dónde conviene privilegiar menores costos para las industrias usuarias frente a la protección de la producción nacional. La resolución parece dejar en claro cuál es hoy la respuesta del Gobierno.