Ante referentes de más de 300 cámaras y asociaciones empresarias, el Gobierno presentó los alcances de la entrada en vigencia —de manera provisional desde el 1 de mayo— del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur.
El mensaje oficial combinó proyecciones ambiciosas, definiciones técnicas y un fuerte énfasis en la implementación: se espera que las exportaciones argentinas al bloque europeo crezcan 76% en los próximos cinco años y 122% en diez.
La convocatoria estuvo encabezada por Pablo Quirno, titular de la Cancillería y Pablo Lavigne, secretario Coordinador de Producción del Ministerio de Economía de la Nación.
Además, participó un nutrido grupo de funcionarios; entre ellos, Carolina Cuenca (Comercio exterior), Sergio Iraeta y Agustín Tejeda Rodríguez (Agricultura) y el embajador Fernando Brun.
Uno de los focos de la jornada fue la intervención de Fabiola Cochello, recientemente designada al frente de la Unidad Ejecutora del Régimen Nacional de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), quien detalló las herramientas digitales que acompañarán la implementación.
Desde el Gobierno subrayaron el carácter estructural del acuerdo: “Representa una oportunidad histórica para que Argentina acceda a uno de los mercados más relevantes y exigentes del mundo, con un marco regulatorio claro y previsible, clave para fomentar inversiones de largo plazo y consolidar al país como un actor relevante en el comercio internacional”.
Fase clave: implementación
Durante el encuentro —que no contó con acceso para la prensa— se avanzó sobre aspectos operativos. Según reconstruyeron participantes, “el viernes pasado terminaron con la tabla de correlaciones”, una herramienta clave para traducir las posiciones arancelarias actuales a las nomenclaturas utilizadas en la negociación original (Sistema Armonizado 2012/2013).
Fernando Landa, titular de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), valoró el enfoque técnico: “Fue una muy buena explicación de cómo funcionará el arranque y algunos pendientes, como lograr para el exportador una traducción sencilla entre la posición arancelaria bajo la cual exporta y la condición arancelaria negociada, que hoy está en otro ‘idioma’”.
La exposición estuvo centrada en el funcionamiento de la VUCE, que concentrará la información del acuerdo y permitirá consultas automatizadas. Sin embargo, hubo cuestionamientos por la dinámica del encuentro: “No aceptaron preguntas a distancia”, señaló un analista de comercio internacional.
En paralelo, se anticiparon cambios en el Sistema María, que “va a ir por autoliquidación”y, según la percepción de los participantes, las contingencias “se irán resolviendo sobre la marcha”, especialmente en lo referido a posiciones arancelarias. También se repasaron temas como cuotas y distribución intramercosur, aunque —según Landa— “eso ya era conocido”.
Acceso al mercado: liberalización asimétrica
Los datos presentados muestran una apertura significativa, aunque con asimetrías. La Unión Europea eliminará aranceles para el 100% de los bienes industriales provenientes del Mercosur, con una liberalización inmediata del 80%.
En el caso de los productos agrícolas, el 99% de las exportaciones argentinas se verá beneficiado por reducciones arancelarias, en un contexto donde el bloque europeo mantiene aranceles promedio del 12,6%. En términos generales, la UE reducirá aranceles para el 99,8% del comercio desde el Mercosur.
Del lado sudamericano, la apertura será más gradual: el Mercosur liberalizará el 82% de los bienes agrícolas y avanzará hacia una desgravación del 72% en 2036, frente al 92% de la UE. En el “momento cero” (2026), Europa ya desgravó el 74% de su comercio, mientras que el Mercosur apenas el 14,1%.
Argentina tendrá plazo hasta 2041 para liberalizar cerca del 91% del comercio, con posibilidad de extender algunos plazos hasta 2056. Se incluyeron exclusiones y cronogramas más largos para sectores sensibles, en línea con una estrategia de adaptación industrial.
Sectores beneficiados y posicionamiento estratégico
Las proyecciones oficiales estiman un crecimiento del 15% en las exportaciones, con impacto en carnes, pesca y economías regionales como maní, vinos y cítricos. También se destacan sectores industriales como autopartes, químicos, petroquímicos, manufacturas de hierro y acero, cuero y lecitinas.
En energía, el Gobierno remarcó el potencial del litio: la reducción del arancel europeo (actualmente en torno al 5,5%) mejorará la competitividad del mineral argentino. En términos más amplios, el acuerdo equipara condiciones frente a competidores que ya contaban con preferencias arancelarias, como Chile, Sudáfrica o Estados Unidos.
Un dato que se repitió en la presentación: una de cada cuatro empresas argentinas ya exporta a la Unión Europea, que se consolida como el segundo destino de exportación del país. Además, el 15% de los envíos de alimentos al bloque corresponde a productos “altamente sofisticados”.
Privados: entre el entusiasmo y la cautela
Las reacciones tras el encuentro fueron heterogéneas. Desde el optimismo por la apertura hasta advertencias sobre el alcance real del acuerdo y las dificultades que presenta el frente interno por la caída del consumo local que es clave para escalar la producción.
La especialista Yanina Lojo destacó la dinámica técnica: “Los funcionarios se pusieron a disposición de las cámaras para asistir en la implementación. Es muy relevante lo que se está haciendo con la VUCE: hoy ya concentra toda la información del acuerdo; se puede consultar con la posición arancelaria de la mercadería el cronograma de desgravación y se está trabajando en las equivalencias”.
También valoró la gratuidad del acceso a la información y la claridad sobre los cronogramas de desgravación: “Se explicaron mejoras de acceso al mercado y los tiempos por sector. Es un proceso técnico, pero necesario para que el acuerdo funcione”.
Más crítico fue un despachante de aduana, que puso el foco en las expectativas: “La baja arancelaria ya está escrita. El tema es la implementación. Es una lástima que haya tanta expectativa cuando en realidad es un mercado relativamente chico para algunas industrias”.
En la misma sintonía, un empresario de la pesca explicó que en los últimos días sorprendió que “hay sectores que no están contemplados en esta primera etapa y otros donde el flujo será en sentido inverso”.
Concretamente señaló que, en esta primera etapa sólo se beneficia la exportación de calamar cuando la expectativa era más amplia.
“Aunque algunas posiciones no hayan ido a cero como en el caso del langostino - que bajará progresivamente en 4 años- estamos muy contentos por la baja de aranceles”, indicaron desde la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (CAPeCA).
A la par “para competir con el mundo de igual a igual y posicionar a la pesca argentina en lo más alto, esperamos una reducción a los derechos de exportación”, señaló Alejandro Costa, directivo de CAPeCA.
Este fue uno de los puntos que destacó la presentación oficial ya que como regla general el Acuerdo regula la imposición de derechos de exportación en el comercio bilateral después de 3 años.
Claves en desarrollo
Más allá de los anuncios, el acuerdo entra ahora en una etapa decisiva: la implementación. La traducción de nomenclaturas, la operatividad de los sistemas digitales, la administración de cuotas y la adaptación sectorial serán determinantes para que las proyecciones oficiales se materialicen.
En paralelo, persiste una variable política clave: la aprobación definitiva por parte del Parlamento europeo. Mientras tanto, el Gobierno busca acelerar la curva de aprendizaje del sector privado y transformar un entendimiento largamente negociado en resultados concretos.
“El acuerdo MERCOSUR–Unión Europea es mucho más que un pacto comercial: es una plataforma para potenciar la inserción internacional de nuestra industria, diversificar exportaciones y generar mayor valor agregado”, indicaron desde Copal.
En el mismo sentido plantearon que las expectativas son positivas frente a las oportunidades de exportación que abre el acuerdo. “Considerándolo un paso fundamental para consolidar la internacionalización de la industria y fortalecer el posicionamiento global de Argentina en el comercio mundial de alimentos y bebidas”.