El Gobierno revisará la sección arancelaria del acuerdo comercial recientemente firmado con los Estados Unidos, tras el fallo de la Corte Suprema norteamericana que anuló los aranceles al comercio exterior que impuso el presidente Donald Trump el pasado 2 de abril.
Así lo confirmaron fuentes del Poder Ejecutivo consultadas por El Cronista este viernes, luego que se dé a conocer el dictamen judicial del máximo tribunal estadounidense. “Seguramente lleve a alguna rediscusión de la parte arancelaria, en el marco del acuerdo”, reconocieron desde la Casa Rosada.
Horas más tarde, Trump criticó la sentencia de la Corte Suprema y, en referencia al artículo 122 de la ley comercial, reestableció un arancel del 10% para todos los productos. Se trata de una facultad para imponer restricciones de urgencia temporales -de hasta 150 días- a la importación sobre bienes de otros países bajo condiciones específicas, mientras que resuelven cómo continuar con la política exterior.
Ante este panorama, la Argentina buscará presionar para tener más ventaja sobre sectores que ya tienen aranceles consolidados previos a la suba discrecional de Trump. “Por ahí hay que buscar otras concesiones”, precisaron las fuentes negociadoras del Gobierno.

En ese sentido, se abre una oportunidad para ir a fondo con la negociación de acero y aluminio, productos que sí se ven perjudicados ante la nueva presión arancelaria de Trump al no formar parte del acuerdo comercial y que el Ejecutivo estadounidense sí tiene facultad para bajar.
Cómo impacta en la Argentina
La decisión de la Corte Suprema se da a 15 días de que se anunciara que Argentina había conseguido un acuerdo comercial con Estados Unidos en el que se eliminaba gran parte de los aranceles impuestos al país en el “Día de la Liberación”.
“Esto muestra que había que tener mejor timing político, desde enero que se sabe que iba a salir este fallo. Lo que deberían haber hecho es esperar", consideró el especialista e investigador Esteban Actis ante este medio.
“No creo que tenga ningún efecto porque la Argentina de por sí negoció reducciones de bienes que el país no exporta, sino de potencial en el futuro de si esos sectores empiezan a crecer. No iban a ingresar muchos bienes de la Argentina a Estados Unidos", sumó.
Si bien el acuerdo comercial funciona como un blindaje para que la Argentina mantenga una situación favorable frente a sus competidores ante al nuevo arancel temporal del 10%, es solo para los 1675 productos que fueron incluidos en el acuerdo, a los que se comprometieron con bajar a 0%.
Los dos factores fundamentales negociados junto al acuerdo comercial es la ampliación de la cuota para la carne y la revisión del arancel para el acero y el aluminio, que actualmente están en un 50%, fijado previo a la suba de aranceles ya que pertenecen al segmento de productos vinculados a la seguridad nacional.
La cuota de carnes se amplía a 100.000 toneladas, versus las 20.000 actuales, pero se encuentra por fuera del acuerdo comercial que deberá pasar por el Congreso argentino. La ampliación de esta cuota ya fue autorizada por un decreto de Trump, lo que lo puso en vigencia.
“La cuota de carne bovina de 80.000 toneladas métricas que EEUU otorgó a Argentina, cabe recordar que la misma se concedió mediante la proclama Ensuring affordable beef for the American consumer y no era parte del texto del acuerdo ARTI , por lo que no habría motivo para no seguir vigente”, plantearon desde la Cámara de Exportadores (CERA).
En este sentido, además, alertaron que con el fallo de la Corte per sé, el acuerdo comercial perdía su valor. “El compromiso fundamental de EE.UU era la reducción del arancel recíproco del 10% al 0% para 1.675 posiciones arancelarias. Este arancel recíproco es justamente el que la Corte Suprema de EE.UU ha declarado como ilegal, invalidando así la única concesión en materia de acceso a mercados que brindaba nuestro país“, agregaron desde el CER.

“Hay que ver cuáles de esos 1.675 productos contemplados en el arancel tenían aranceles consolidados ya antes de la suba de Trump para saber si sigue siendo útil el acuerdo. Lo que el Congreso de Estados Unidos tiene que revisar son las subas del Ejecutivo, pero el Ejecutivo sí tiene la facultad de bajarlos, por ende no tiene que aprobar el acuerdo comercial“, agregó Actis en ese sentido.
No obstante, el acero y aluminio había quedaron con final abierto en la negociación, por lo que este nuevo arancel sí se sobrecarga en este caso. El canciller Pablo Quirno adelantó que existía “voluntad política” para continuar en ese rumbo y, ahora, con los demás productos en riesgo de volver foja cero, la sección 232 de Seguridad y Defensa Nacional vuelven al centro de la escena.
“El acuerdo no contenía concesiones para Argentina en aranceles Nación Más Favorecida (NMF) ni mejoras para los bienes alcanzados por los aranceles de la Sección 232 (cuota o reducción arancelaria)”, subrayaron desde el CERA.
“Queda bastante confuso todo”, sostuvo el especialista en comercio exterior Marcelo Elizondo, quien agregó que no debería pasar por el Congreso de ese país el acuerdo “porque se basaba en la norma que Trump invoca para ejercer facultades arancelarias que la Corte le negó. De modo que hay mucho que debe ser revisado y ha quedado en un limbo. No sólo del acuerdo con Argentina, de todos los acuerdos que ha pactado", consideró.

El tratado incluía además distintos aspectos no arancelarios, entre ellos cambios reglamentarios locales, como la Ley de Patentes y de propiedad intelectual, la aceptación de criterios sanitarios estadounidenses para la carne y normas técnicas para vehículos, eliminación de barreras digitales y la eliminación de las licencias no automáticas para Estados Unidos, entre otras cosas. Argentina además bajaría una serie de aranceles y fijaría cuotas para productos sensibles.















