Nueva era en la compañía

El futuro de Impsa: negocios con el Estado y dirigencia política en su directorio

Luego de la capitalización con fondos públicos, la centenaria metalúrgica mendocina busca meterse en proyectos oficiales que le permitan capear su millonaria deuda. Desarrollo Productivo tendrá la última palabra en el rumbo de la compañía.

El salvataje de la centenaria metalúrgica Impsa, nacida en Mendoza en el seno de la familia Pescarmona, mediante una capitalización de u$s 20 millones y la suscripción de acciones a cargo del Estado nacional y de la provincia cuyana marcó el desembarco de la política en un esfuerzo coordinado por los distintos actores involucrados, con vistas a rescatar una compañía con capacidad de generar divisas y exportar máquinas de alta complejidad.

La estatización anunciada el pasado 3 de junio tomará forma definitiva en los próximos días, cuando la asamblea de accionistas se reúna para oficializar la composición del nuevo directorio, al que se incorporan figuras propuestas por el Gobierno nacional y el provincial, a cargo del radical Rodolfo Suárez.

A comienzos de mes, el presidente Alberto Fernández visitó la planta de producción de la compañía para darle broche a una negociación que comenzó a perfilarse hacia el resultado hoy conocido cuando en noviembre pasado Impsa logró acuerdo con sus acreedores para reestructurar su deuda, con un plazo de gracia hasta 2025, una fuerte baja en los intereses al 1,5% y pagos de capital a partir del año 2028, y que permitió, en marzo pasado, aprobar la ampliación de capital y ofrecer la suscripción de acciones a la Nación y a Mendoza.

Tras idas y vueltas, los nuevos accionistas, el Gobierno nacional y la Provincia de Mendoza, con más del 80% del capital accionario, definieron quiénes serán sus directores en el board de la compañía que supo fabricar turbinas para centrales hidroeléctricas, aspas de aerogeneradores y otros componentes de alta complejidad.

Las tres sillas cedidas a la Nación las ocuparán el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; la subsecretaria de Economía del Conocimiento de dicha cartera, María de los Ángeles Apólito; y Marcelo Kloster, actual asesor del ministerio conducido por Kulfas, y quien fuera representante de las acciones estatales en Ternium, ya vinculado a Impsa desde diciembre pasado. 

La provincia de Mendoza, en tanto, hará uso de su porción accionaria para introducir en la compañía a Pablo Magistocchi, actual presidente de la compañía energética mendocina, Emesa. Todos los que desempeñan funciones en el sector público, aclararon desde la empresa, lo harán ad honorem. En tanto, el management seguirá en manos del actual CEO, Juan Carlos Fernández.

Qué piensa el CEO de Impsa luego del desembarco del Estado en la compañía

Negocios con el Estado

A comienzos de junio, cuando Fernández y Kulfas visitaron la compañía para anunciar el fin de las negociaciones y el acuerdo en marcha, Impsa suscribió acuerdos con otras compañías o entidades controladas por el Estado, con vistas a desarrollar planes conjuntos. 

La flamante compañía estatizada firmó convenios de acuerdo con Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), la rionegrina Invap, la productora de dióxido de uranio Dioxitek, y el astillero castrense Tandanor. Pero no terminó ahí.

En estos días, Impsa recibió el visto bueno de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), controlante de la central hidroeléctrica que aprovechan la Argentina y Paraguay, para proveer turbinas que deben ser cambiadas a mitad de ciclo, en desmedro de la competencia que ofrecía otra firma alemana. "Esta compra de Yacyretá va a darle suficiente oxígeno a la empresa para tirar hasta fin de año", reveló a El Cronista una fuente empapada en el tema. Sin embargo, oficialmente desde la empresa desmintieron que haya progresos al respecto.

Del mismo modo, el Ministerio de Defensa, a cargo de Agustín Rossi, comenzó a sondear a la compañía para evaluar la contratación de sus servicios para repotenciar instalaciones de las compañías que de esta cartera dependen, entre las que figuran Tandanor, Fabricaciones Militares, y la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea).

También el ministerio de Ciencia y Tecnología y el Conicet enviaron delegados a Mendoza para empezar a preparar el terreno para desarrollos que involucren a la nueva compañía del Estado.

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