

Argentina parece estar transitando un terreno conocido, pero con reglas de juego globales completamente alteradas. Esta es una de las premisas centrales de Marina Dal Poggetto, directora de la consultora EcoGo, quien en una reciente entrevista con el streaming de La Voz, desmenuzó las aristas de su nuevo libro, “Back to the 90s”.
Para la economista, el país se encuentra nuevamente ante una demanda social de estabilidad similar a la de fines de los 80, aunque el “seteo” internacional y las herramientas locales presentan desafíos inéditos.
Uno de los puntos más críticos de su análisis fue la velocidad y el modo de la apertura económica que impulsa la administración de Javier Milei. Según Dal Poggetto, el Gobierno está lanzando al sector privado a una competencia feroz sin haber resuelto primero los problemas estructurales de costos.
De “Disneylandia” a la selva, la mirada de Dal Poggetto
Para la economista, el sector industrial argentino vivió durante las últimas dos décadas en un entorno de hiperprotección que distorsionó su capacidad competitiva. Sin embargo, el paso hacia la libertad de mercado se está dando, a su juicio, de forma traumática.
“Estas empresas que venían de jugar en Disneylandia, de golpe las ponés a jugar en la selva. Y aún empresas que tienen plantas de altísima tecnología, dentro de la Argentina tienen problemas de competitividad porque la productividad sistémica no cambió”, analizó.
“Estas empresas que venían de jugar en Disneylandia, de golpe las ponés a jugar en la selva. Y aún empresas que tienen plantas de altísima tecnología, dentro de la Argentina tienen problemas de competitividad porque la productividad sistémica no cambió”
En esa línea, precisó que, mientras se abren las importaciones, las condiciones de entorno —rutas deficientes, obra pública frenada, presión tributaria récord y costos logísticos exorbitantes— siguen siendo las mismas.
“El régimen laboral se está discutiendo, pero por ahora sigue siendo el mismo. Estás intentando abrir en un esquema donde usás el tipo de cambio como ancla, y eso genera daño”, advirtió.
El fin de la globalización y el factor China
Una de las tesis más disruptivas de Dal Poggetto es que, a diferencia de la década del 90, el mundo ya no premia la apertura indiscriminada. Mientras que el menemismo se nutrió del “Consenso de Washington” y la caída del Muro de Berlín, el gobierno de Milei se mueve en un mapa de fragmentación.
“Hoy el mundo no es el mundo del Consenso de Washington. Escuchás al secretario de Comercio de Trump y te dice específicamente que ‘la globalización ha muerto’. El mundo va hacia la relocalización de la producción y el autoabastecimiento”, explicó.
La economista subrayó que Argentina está abriendo su economía justo cuando China, ante el cierre de los mercados europeos y estadounidenses, busca colocar sus excedentes a precios agresivos. “Cae Estados Unidos y tiene un superávit comercial gigante, y cuando mirás los números de Argentina, las importaciones de China subieron 60%. Hay un tema de daño real en la industria formal”.
Macro vs. micro: el riesgo de la factura política
Dal Poggetto divide la historia reciente de Argentina en una puja entre la macroeconomía y la microeconomía (industria y empleo). Según su visión, el kirchnerismo priorizó la “micro” y la gobernabilidad a costa de destruir la “macro”, generando inflación, distorsión de tarifas y falta de reservas. Milei, en cambio, ha invertido las prioridades.
“Hoy lo que te importa es la macro y la gobernabilidad: la baja de la inflación a toda costa, aun a costa de afectar la micro. Por ahora, Milei se revalidó y alargó el horizonte, pero la micro finalmente es la contracara de la economía. Si dañás demasiado la micro, en algún momento te va a pasar factura”.
Para la directora de EcoGo, el éxito del plan oficial depende de que la baja del riesgo país permita refinanciar la deuda a plazos más largos, algo que todavía no ocurre. Aunque destacó como una “virtud” que, a diferencia de 1989 con el Plan Bonex, Milei “no rompió contratos”, advirtió que el programa financiero aún no está resuelto: “Las reservas netas siguen siendo negativas porque seguís pagando la deuda al contado y no tenés todavía acceso al crédito”.
El “loop” de las transiciones fallidas
Finalmente, Dal Poggetto reflexionó sobre la incapacidad de Argentina para generar transiciones políticas ordenadas que no pongan en riesgo la estabilidad cada dos o cuatro años. Comparó la situación local con la de vecinos como Chile, Uruguay o Brasil, donde los cambios de gobierno no implican amenazas de ruptura de contratos.

“Si el horizonte de la Argentina es uno donde cada cuatro años tenés elecciones presidenciales y cada dos de medio término, y no tenés la capacidad de armar transiciones políticas sin amenazar con que la deuda es impagable o el peso es excremento, es muy difícil alargar los plazos”, señaló.
En su visión, la convertibilidad duró una década porque hubo una validación política inicial que sobrevivió incluso al cambio de gobierno en 1999, hasta que el shock externo y la falta de un prestamista de última instancia la hicieron colapsar. Hoy, el desafío de Milei es evitar que la recesión y el daño a la estructura productiva terminen devorando los logros de la baja inflacionaria.
“Argentina está en un loop. Siempre la política manda, pero el equilibrio entre la macro y la micro es lo que define si el proceso es sostenible o si estamos simplemente ante otra fase del ciclo de apertura y cierre”, concluyó.














