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En la Argentina, 2,5 millones de jóvenes viven todavía en el hogar donde crecieron. Según el informe, la problemática excede la voluntad de independizarse, algo que reflejan las estadísticas.

De acuerdo con el primer Monitor de calidad del acceso a la vivienda, que elaboró el Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda Argentina (OFAVA) con datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), los afectados son el 37% de los jóvenes de entre 25 y 35 años.

El informe, de septiembre de 2026, analiza la información del tercer trimestre de 2025, con la muestra ampliada a los 54 aglomerados urbanos, representativa de alrededor del 90% de la población.

Una brecha provincial muy marcada

El informe define como “no emancipada” a toda persona de esa edad que convive en el hogar de origen, en calidad de hijo, yerno o nuera. Se trata, según explica, de un grupo que aún no se pudo independizar o que, “presumiblemente en menor medida”, eligió no hacerlo.

Un dato a destacar es que la proporción de jóvenes no independizados varía mucho de una jurisdicción a otra. Tucumán encabeza el ranking relativo, con 137.000 jóvenes en esa situación, equivalentes al 56% de su universo. Detrás se ubican Santiago del Estero y Jujuy, ambas con el 53%, seguidas por Salta (52%) y Catamarca (49%). En el extremo opuesto, la Ciudad de Buenos Aires registra una proporción del 24%.

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En números absolutos, la Provincia de Buenos Aires concentra a poco más de un millón de jóvenes no emancipados, cerca del 40% del total. Al ajustar por habitantes, sin embargo, ocupa el puesto 12 del ranking provincial. Algo similar ocurre con Córdoba y Santa Fe, que completan el podio en cantidad de jóvenes no emancipados, pero que bajan a los lugares 16 y 20 cuando se considera su población.

El informe vincula esta problemática con la lógica del mercado de alquileres. Allí donde hay mercados laborales dinámicos, un sector privado pujante y población que migra por motivos educativos o laborales, las tasas de alquiler tienden a ser mayores y las de no emancipación, menores. En esos lugares, además, el déficit habitacional también resulta más bajo.

Casi la mitad vive en hogares con déficit

De los 2,5 millones de jóvenes no emancipados, el 46% (1,2 millones de personas) convive además en hogares con algún tipo de déficit habitacional. Para el informe, eso implica que no solo no lograron independizarse, sino que lo hacen “en condiciones de precariedad”. El 54% restante reside en hogares sin déficit.

Aun así, el documento sostiene que este segundo grupo también representa una demanda potencial si se asume que parte de ese universo busca o buscará acceder a una vivienda propia en el mediano plazo.

Una demanda latente: cómo se resolvería el problema

Según el OFAVA, quienes aspiran a mudarse, pero no pueden hacerlo por restricciones económicas o de acceso a la vivienda constituyen una “demanda habitacional latente” que los indicadores tradicionales de déficit no registran.

Con una estimación que califica de “prudente”, el informe calcula que esos 2,5 millones de jóvenes representan una demanda potencial de, al menos, 500.000 viviendas. El cálculo parte del supuesto de que una porción compartirá vivienda y otra habitará viviendas ya existentes.

Esa cifra se suma a las necesidades que identifica el déficit habitacional clásico. A las cerca de 1,5 millones de viviendas necesarias para resolver el déficit cuantitativo se agregan unas 430.000 correspondientes al allegamiento, es decir, hogares que comparten vivienda.

Con el piso de 500.000 de los jóvenes no emancipados, el OFAVA concluye que hacen falta, aproximadamente, 2,5 millones de viviendas nuevas.

El problema de fondo: un déficit estable cercano al 40%

El informe muestra que este problema de la juventud se emplaza sobre uno mayor: el déficit habitacional en la Argentina se mantuvo en el rango del 39% al 44% entre 2016 y 2025.

Partió del 43,8% en 2016 y hoy se ubica en el 40,3%, lo que equivale a 5.983.241 hogares sobre un total de 14.833.019 relevados. De ese total, cerca de 4 millones pueden mejorar su situación con intervenciones directas en la vivienda o en la conexión a servicios. Cerca de 2 millones requieren una vivienda nueva o un mejoramiento integral del entorno. La persistencia del indicador, señala el documento, es estructural y se mueve menos que los ciclos económicos argentinos.

Los hogares jóvenes son los más afectados. El déficit alcanza al 52% de los hogares cuyo jefe tiene entre 25 y 34 años, frente al 31% de los encabezados por mayores de 65. Los hogares con jefes de 18 a 24 años registran un 46%, y los de 35 a 44, un 44%.