En medio del debate por el salto de las importaciones y el impacto negativo en la industria, el índice de intercambio comercial de bienes (ICA) que mide el INDEC mostró que en enero, la menor presión de las importaciones generó alivió con un saldo positivo de más de u$s 1900 millones.
La balanza comercial registró un saldo a favor de u$s 1987 millones, lo que representa un salto estructural de u$s 1825 millones respecto al mismo período de 2025, cuando la apertura comenzó a presionar con mayor fuerza.
Este resultado se explica principalmente por una combinación de mayor dinamismo exportador y una marcada retracción en las compras al exterior, tras un 2025 que cerró en récord.
Las exportaciones totales durante enero ascendieron a u$s 7057 millones, consolidando un crecimiento interanual del 19,3%.
Lo más relevante de este desempeño es que la suba fue traccionada casi en su totalidad por el componente real, con un incremento del 18,5% en las cantidades despachadas, mientras que los precios internacionales apenas aportaron una mejora del 0,7%.
En la medición desestacionalizada, las ventas externas mostraron un robusto avance del 11,4% frente a diciembre, confirmando una tendencia de recuperación que se sostiene en la medición de ciclo.
Por el lado de las importaciones, el escenario mostró una dinámica inversa que contribuyó directamente al saldo positivo. Con un total de u$s 5070 millones, las compras al exterior sufrieron una caída interanual del 11,9%.
Esta contracción estuvo liderada por una baja del 12,1% en el volumen de productos importados, la cual fue parcialmente compensada por un leve incremento del 0,2% en sus precios.
Al observar la serie desestacionalizada, se percibe que la demanda de divisas para importación cayó un 6,1% respecto al mes anterior, reflejando una menor presión sobre el mercado de cambios.
Finalmente, el análisis del INDEC destaca una leve mejora en los términos del intercambio, que crecieron un 0,4%. Este indicador confirma que los precios relativos del comercio exterior jugaron a favor del país, aumentando el poder de compra externo.
Alivio parcial
El dato central de la foto de enero sigue siendo la asimetría entre el incremento de los despachos locales y la caída de las importaciones, aun así, se debe considerar el cambio en la base de comparación.
Este escenario le otorga un respiro al gobierno tanto en término financiero, ya que es clave para la acumulación de reservas pero también para bajar la tensión con los sectores industriales en crisis por el shock importador del 2025.
Sin embargo, este resultado debe ser analizado con cautela debido al efecto estadístico y a la composición interna de las compras al exterior.
En primer lugar, en enero de 2025 las importaciones comenzaban a transitar un sendero de récords históricos tras la apertura comercial.
Por otro lado, al hacer foco en los datos desagregados del INDEC, se observa que los rubros asociados a consumo de bienes no solo no retrocedieron, sino que profundizaron su expansión.
Es el caso del rubro “Resto”, que incluye las compras vía courier a través de plataformas internacionales como Shein, Temu o Amazon, el cual registró un crecimiento del 160% interanual.
En la misma línea, el sector de vehículos —uno de los protagonistas del récord del año pasado— mostró un incremento del 24,3%, mientras que el rubro de bienes de consumo se mantuvo en terreno positivo con una alza de 17,1%.
Estas cifras mantienen encendidas las alarmas en el entramado productivo local, ya que la persistencia en el ingreso de productos terminados continúa ejerciendo una fuerte presión competitiva sobre sectores industriales críticos.
Mientras el ingreso de insumos industriales se retrae, el impacto de las importaciones continúa amenazando sectores sensibles como fabricantes nacionales de calzado, textiles, muebles, electrónica y electrodomésticos.