El Gobierno apuesta que la actividad crecerá un 5% este año, mientras que el FMI proyecta un 4%, el mayor de la región. Para eso, es necesario que el crédito se reactive. Algunas medidas del oficialismo tendieron a eso, para dejar atrás la volatilidad de las tasas de interés.
Una de las apuestas del oficialismo es la ya vigente y reglamentada ley de Inocencia Fiscal, para volcar al menos parte de los u$s 170.000 millones en ahorros que tienen los argentinos fuera del sistema, que equivalen a casi el triple de los depósitos en dólares.
El freno que implicaría la medida a la salida de fondos del sistema dará oxígeno para la demanda. Sin embargo, desde Fundación Mediterránea advierten que no se debe subestimar el estancamiento del PBI en los últimos tres trimestres.
A esto se suma que la recaudación lleva siete meses de caída tras anotar una baja real del 7% en enero. La caída de la recaudación, advirtieron, demora la recuperación de la inversión pero también la posibilidad de avanzar con la baja de impuestos. Este fue uno de los factores que pesó en la eliminación de la baja de la alícuota de Ganancias dentro de la reforma laboral, que influyó también en que Nación ceda.
El freno de la actividad y el endurecimiento de las condiciones monetarias empujaron la morosidad al alza y enfrió el otorgamiento de nuevos créditos, factor que motorizó la actividad en 2024 hasta mediados de 2025.
“Los ratios de morosidad crediticia, que obviamente llevan a las entidades financieras a acentuar su cautela a la hora de aprobar nuevas operaciones, con la excepción de los préstamos en moneda extranjera”, consideraron desde Fundación Mediterránea.
Es que mientras que la morosidad de los créditos en pesos están en máximos desde la pandemia. A esta tensión se le suma que, según Empiria, el ingreso disponible cayó un 1% real en noviembre, la mayor contracción desde febrero de 2024. Desde agosto de 2024, suma una caída de 2,1%.
Sin embargo, hacia adelante se espera que aumente el ingreso disponible. “Para 2026, de confirmarse una desaceleración de la inflación, se espera una leve mejora del 1%”, agregaron.
La rigidez también recae sobre las empresas. Desde el Instituto Argentina Grande (IAG), en diciembre de 2025 fueron 119.285 los cheques no compensados por falta de fondos, un récord desde mayo del 2020. Estos continúan la tendencia alcista que comenzó a fines del 2024. Esto también puede verse reflejado en la tasa de cheques sin fondos sobre los compensados que alcanzó un pico del 2,2% en diciembre.
El financiamiento en pesos que dinamizará la mayor parte del consumo y, en consecuencia, la actividad, sufre todavía los efectos de las restricciones monetarias y la volatilidad de las tasas, que se suman a la morosidad. Las consecuencias de esto exceden el financiamiento y se vuelcan sobre el “trilema” que observaron desde el Club de Finanzas de la UADE que tiene el Gobierno: tasas bajas, comprar reservas y sostener el tipo de cambio.
“La contrapartida es que no será sencillo rearmar el ‘círculo virtuoso’ de crédito y nivel de actividad, porque en cierto modo el gobierno está volviendo a recurrir al ‘ancla cambiaria’, con una política monetaria de rienda corta, para contener la inflación”, observaron desde Fundación Mediterránea.
La tasa de interés es positiva en términos reales, “sin que haya condiciones para bajarla en el régimen de bandas”, que permitió concretar de manera exitosa compras por más de u$s 1600 millones.
Para el primer trimestre no encuentran los motores que podrían dinamizar la actividad.

El foco está puesto en el otro eje. Los créditos en dólares que crecieron en enero un 7,3%, por un monto de u$s 1300 millones. Anualizado, este nivel equivale a 2,3 puntos del PBI.
En esta tendencia se insertan la Ley de Inocencia Fiscal y la garantía de ARCA de que los intereses que generen las inversiones que se concretaron a través del Régimen Simplificado de Ganancias no pagarán este impuesto.
La reunión del ministro de Economía Luis Caputo con sociedades de Bolsa el martes por la tarde reforzó la expectativa de que será el financiamiento y las inversiones en dólares sobre las que se deposita la presión de reactivar la economía en su conjunto.
“Ahora sí, todos a llevar sus ahorros al banco. Esto aceleraría fuertemente el crecimiento económico, podríamos bajar más rápidamente impuestos, ser más competitivos, que aumente el empleo, y que haya mejores salarios. Además cobrarían un interés por sus dólares”, remató el ministro tras reglamentarse la ley.
Más Videos















