Tras la decisión de la Corte que suspendió las subas de aranceles en Estados Unidos, la Cámara de Comercio AmCham analizó el impacto en Argentina y qué implica para el acuerdo bilateral que se acaba de firmar con Washington DC.
“El acuerdo bilateral recientemente firmado entre Argentina y Estados Unidos contiene compromisos que trascienden la cuestión arancelaria”, enfatizó la entidad. Además sostuvo que “el fallo judicial no debería tener incidencia directa sobre dicho acuerdo”. De todas formas, no descartaron que pueda haber un “ajuste adicional”.
El acuerdo está pendiente de aprobación legislativa en Argentina -pero todavía no entró al Congreso- y de notificación institucional ante el Congreso estadounidense.

Amcham aclaró qué puntos siguen vigentes del acuerdo: la eliminación por parte de Estados Unidos de aranceles recíprocos sobre 1.675 productos y el trato de Nación Más Favorecida (NMF). También la ampliación del cupo de importación de carne bovina al mercado estadounidense, que estaba fuera del acuerdo.
El regreso de los aranceles
Del otro lado, los otros productos exportados a EE.UU., tendrían un recargo temporal del 10% ad valorem bajo la Sección 122 que se suma a los aranceles previos al 2 de abril. Esta herramienta está prevista por la legislación federal para situaciones de desequilibrios en la balanza de pagos y tiene carácter transitorio (hasta 150 días, salvo extensión por ley del Congreso), y con efecto a partir del 24 de febrero de 2026.
“El recargo contempla múltiples excepciones —incluyendo energía, ciertos productos agrícolas, farmacéuticos, minerales críticos, bienes aeroespaciales y otros sectores estratégicos— lo cual atenúa su alcance generalizado y los productos alcanzados por la sección 232”, planteó la Cámara.

En cuanto a si puede haber eventuales reembolsos derivados del fallo judicial, estará sujeto a la definición de tribunales inferiores. “En principio, aplicaría únicamente a los demandantes involucrados, en la medida que lo hayan solicitado”, indicaron.
Pese a las aclaraciones, desde la Cámara binacional enfatizaron que se trata de un escenario “dinámico”. Y remarcaron que “mientras el acuerdo bilateral no entre plenamente en vigor” existe la posibilidad de “ajustes regulatorios adicionales por parte de la administración estadounidense”.
En ese marco, en una charla organizada por el Institute of International Finance sobre el impacto de la definición de la Corte estadounidense acerca de los aranceles, Christopher Padilla, del Grupo Brunswick sostuvo que “se volvió a la era de la incertidumbre y eso no bueno para los países”. Y planteó que “se está perjudicando más a los aliados con esta decisión”.
Trump seguirá adelante
En cuanto al impacto interno, Padilla reconoció que los aranceles “no son populares, y el 60% de las personas en los EE.UU. culpan a los aranceles por el mayor nivel de precios, incluso en casos donde se debe a las tarifas comerciales. En algunos casos se bajaron aranceles, como alimentos, muebles”.
En ese marco, consideró que “la definición de la Corte Suprema le dio al presidente Trump un cheque en blanco para revisar la cuestión de los aranceles”.
“Hay una posibilidad política para que baje los aranceles. Pero creo que no la tomará. Scott Bessent y Jamieson Greer la usarían para tener una estrategia más enfocada. Pero a Trump le gustan los aranceles, le gusta lanzar una amenaza a las 3 de la mañana en Truth Social”, ponderó.
También consideró que “puede haber una suba de las importaciones en los EE.UU. en esta época por la incertidumbre que abre el fallo de la Corte. Las empresas hacen sus apuestas”.
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