El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, aseguró que las desregulaciones aplicadas y las que vendrán traccionarán inversiones por al menos u$s 30.000 millones. Además, adelantó las nuevas reformas que impulsan desde su cartera.
El ministro destacó que los cuatro ejes del Gobierno fueron fundamentales para el crecimiento y la inversión privada. Entre ellos destacó el superávit fiscal, que se va a mantener “siempre, no importa nada”, a través de la baja del gasto. Como segundo eje, subrayó la libertad económica, vinculada al primero porque “tienen que ver con el respeto al derecho de propiedad”. “Si uno tiene un Gobierno con situación fiscal complicada, tarde o temprano se va a lesionar el derecho de propiedad, ya sea con un default, expropiación o algo. No hay mejor garantía que un fisco con cuentas en orden”, dijo el ministro.
También se alineó con su par de la cartera de Economía, Luis Caputo, quien anticipó que hacia el fin del mandato del presidente Javier Milei, la economía podría crecer hasta un 20%. La explicación la encontró en que la tracción es a través de las exportaciones, que no tendrían límite de crecimiento, mientras que el crecimiento impulsado por la demanda interna tiene un límite concreto.
El tercer eje que destacó es la seguridad, ya que Argentina es el país más seguro de la región, lo que se potencia en un contexto geopolítico conflictivo. “Argentina es un lugar atractivo, seguro, lejos de conflictos, que empieza a ser una variable relevante sobre todo para la energía y el abastecimiento de gas natural”.
Por último, marcó los acuerdos internacionales, en particular los de la Unión Europea y el Mercosur y el firmado con Estados Unidos. “En términos de apertura se ha avanzado en seis meses más que en los últimos 20 o 30 años”, sumó.
“El coloso” destacó también la agenda de reformas por venir y el impacto que traerán en materia de inversiones. Por ejemplo, citó el caso de la reforma de la ley de tierras, que limita la cantidad de hectáreas que puede tener un extranjero. “Cuando deroguemos esta ley, va a haber u$s 10.000 millones en la mesopotamia en la industria forestal”, anticipó el ministro desregulador, y sumó que podría haber avances en los sectores lácteos, frutihortícolas y de puertos.
Además de la proyección de crecimiento de las exportaciones de gas y petróleo hasta los u$s 50.000 millones en los próximos años, agregó que con la reforma de la ley de tierras podrían sumarse otros u$s 15.000 millones en el sector agrícola. Sumando a la reforma de la ley de semillas, proyecta que habría exportaciones adicionales por u$s 5.000 millones adicionales.
El impulso no sería solo exportador, sino que el desarrollo de la energía le daría competitividad a la industria. “El gas es difícil de transportar, entonces va a ser más barato producir en Neuquén”, planteó y comparó el costo de inyección en Brasil respecto del de Argentina, donde estima que rondará los u$s 2. Esto es una ventaja particular para la industria petroquímica, para la que proyecta que Argentina “será el productor de fertilizantes más grande del mundo”.
Antes del panel en el que participaba la Cámara de la Construcción, uno de los sectores más golpeados en los últimos años con una pérdida de 120.000 puestos de trabajo, Sturzenegger planteó que los sectores ganadores traccionarán a esa actividad. Es que, por un lado, el desarrollo minero dará dinamismo a la carga ferroviaria de la mano de la privatización, que demandará refacciones y además quitará tráfico de las rutas. Por otro lado, planteó que con los cambios impulsados para el sector financiero, se difundirán los créditos hipotecarios.
El sector de la construcción estima que la obra pública es solo el 30% de la actividad, mientras que el resto es obra privada. Si bien hubo un aumento del crédito hipotecario en los últimos años, no fue el suficiente para impulsar nuevas obras. Para un desarrollo consolidado de la obra privada, estiman que los créditos deberían trepar a 400.000, en vez de los 40.000 actuales.
Por último, el ministro anticipó las reformas que se vienen y empezó por la ley de hojarascas, que deroga cerca de 70 normas “obsoletas” que depuran y simplifican las legislaciones. “Más leyes es menos justicia. Esto da claridad al marco jurídico”, sentenció.
En segundo lugar, subrayó la inviolabilidad de la propiedad privada, con la derogación parcial de la ley de tierras, que estima que dará dinamismo sobre todo a las economías regionales.
También anticipó que enviarán un proyecto para desregular el mercado de capitales y la industria del seguro, con un punto clave en la reforma de la ley de cabotaje para la libre navegación de ríos internos. Esto último anticipó que puede agilizar la producción a través de conectar proveedores, como la arena de Entre Ríos, con los yacimientos que la demandan en Vaca Muerta, sin transitar principalmente las rutas.
Por esto, pidió a los gobernadores presentes en la sala (Alfredo Cornejo de Mendoza, Raúl Jalil de Catamarca y Juan Pablo Valdéz de Corrientes), que convenzan a sus pares para que los ayuden a pasar los proyectos por el Congreso.
En cuarto lugar, dijo que enviará una reforma de la ley de competencia, para eliminar las barreras de entrada y permitir que las autoridades abran litigios y reglamenten sobre leyes que limitan la competencia. Como quinto, enviará la reforma del Estado para consolidar como ley las competencias que había delimitado en los decretos delegados, y por último, la reforma de la ley de sociedades. En esta última, anticipó: “Va a permitir la incorporación de sociedades de inteligencia artificial, van a tener formas jurídicas las empresas que no tienen humanos y son sólo programa”.