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El precio internacional del petróleo volvió a recalentarse esta semana por las tensiones en Medio Oriente y superó los u$s 80 por barril de brent. En ese marco, el Fondo Monetario Internacional (FMI) lanzó una nueva advertencia: los “colchones” que permitieron amortiguar el impacto de la crisis están casi agotados y la economía global quedó más expuesta frente a nuevos shocks de oferta.
En un blog publicado este miércoles, el organismo analizó el impacto del cierre del estrecho de Ormuz y advirtió que los amortiguadores que evitaron un salto mucho mayor de los precios ya fueron utilizados.
“La guerra debería haber disparado los precios del petróleo mucho más de lo que finalmente ocurrió”, plantean los economistas Jean-Marc Natal y Azim Sadikov. Sin embargo, explican que una combinación de menor consumo, mayor producción fuera del Golfo Pérsico y una fuerte utilización de inventarios evitó una crisis aún mayor. “Pero gran parte de ese margen ya se utilizó”, advierten.
El conflicto interrumpió el paso por el estrecho de Ormuz, por donde normalmente circula alrededor de una quinta parte del consumo mundial de petróleo. Hacia fines de mayo, más de 1100 millones de barriles no habían llegado al mercado, un faltante que, según el FMI, ya superaba al registrado en la crisis petrolera de 1973, la guerra entre Irán e Irak y la Guerra del Golfo en una etapa comparable del conflicto.
Los tres factores que evitaron una crisis mayor
Según el Fondo, hubo tres elementos que amortiguaron el impacto.
El primero fue la caída de la demanda, especialmente en Asia, donde los mayores precios redujeron el consumo y aceleraron el reemplazo por otras fuentes de energía.
El segundo fue un aumento inesperado de la producción fuera del Golfo, liderado por Estados Unidos, aunque también con mayores aportes de Venezuela, Guyana y Rusia.
El tercer punto fue que el mercado recurrió masivamente a las reservas comerciales y estratégicas para cubrir el déficit de oferta. Ese uso intensivo de inventarios es precisamente uno de los puntos que más preocupa ahora al organismo.
Menos margen
El FMI señala que, aunque un eventual restablecimiento de la navegación por el estrecho de Ormuz ayudaría a normalizar la oferta, la recuperación no será inmediata. Estimaciones de la industria indican que podrían pasar entre dos y tres meses para que una parte significativa de los flujos vuelva a operar normalmente, mientras que algunos yacimientos podrían sufrir pérdidas permanentes de producción si las interrupciones se prolongan.
En ese contexto, el organismo sostiene que el déficit de oferta sólo se cerrará gradualmente y que los inventarios podrían acercarse a mínimos operativos, un nivel a partir del cual el sistema pierde capacidad para absorber nuevos sobresaltos.
“La energía sigue siendo una fuente de shocks para la economía mundial”, resume el documento. Y agrega que, con la capacidad ociosa ya utilizada, la demanda deprimida y las reservas reducidas, “el mundo partirá desde una posición más débil cuando llegue el próximo shock”, salvo que los inventarios vuelvan a reconstruirse.
La Argentina, en ese marco, logró sortear el escenario a partir de su nueva posición superavitaria en el frente energético impulsado por Vaca Muerta. Para este año se espera un salto de producción y acercarse a la meta del millón de barriles diarios. Pero también habrá un fuerte superávit en la balanza energética, que puede llegar a u$s 12.000 millones según indicó la Bolsa de Comercio de Rosario.
Para el FMI, la principal lección para los gobiernos es reconstruir esas reservas de petróleo, diversificar tanto las fuentes de energía como las rutas de abastecimiento y focalizar las ayudas a consumidores vulnerables sin distorsionar las señales de precios. De lo contrario, advierte, un nuevo episodio de tensión podría traducirse en un impacto mucho mayor sobre el petróleo y, en consecuencia, sobre la inflación y el crecimiento global.
Bajo ese escenario, el GNL de la Argentina puede convertirse en una alternativa de aprovisionamiento a nivel global y apunta a establecerse como tal en los próximos años. No es casual que la directora gerente del FMI Kristalina Georgieva tenga previsto visitar Vaca Muerta a fin de mes, durante su paso por el país.