La actividad económica venía mostrando en los últimos meses una tibia mejora, con dos subas consecutivas en la medición desestacionalizada que alimentaban las expectativas de una recuperación más firme hacia el segundo semestre. Sin embargo, un dato conocido para julio echa sombras sobre esa posibilidad.
Así lo reflejó el último Índice General de Actividad (IGA) elaborado por Orlando J. Ferreres & Asociados, que estimó para el septimo mes del año una caída mensual desestacionalizada de 0,9%, interrumpiendo los avances de mayo y junio. En la medición interanual, en cambio, el IGA-OJF anotó una suba de 0,3%, la misma cifra que quedó en el acumulado de los primeros siete meses del año.
“Se demora la recuperación”, tituló el propio informe de Ferreres, que remarcó que la actividad “continúa mostrando vaivenes” y que la mejora de los sectores más vinculados a la demanda interna “todavía es frágil”, por lo que el rebote podría tardar más de lo previsto.
Actividad económica: cómo fueron los sectores en julio
El informe destacó que ocho de los once sectores relevados por el IGA-OJF muestran cifras anuales positivas. Pero detrás de ese promedio todavía débil aparece un núcleo de la economía que mantiene otra dinámica: el sector energético y minero, con Vaca Muerta como principal motor, sigue creciendo a un ritmo muy superior al del conjunto de la actividad.
Los de mayor suba en julio fueron Intermediación financiera (6,2%), Minas y canteras (5,1%) y Construcción (4,0%).
Entre las caídas se destacaron el Comercio al por mayor y menor (-1,2%) y el sector Agropecuario, que retrocedió 4,8% interanual e interrumpió las cifras positivas de los últimos meses.
Según el informe, el cambio de signo se explica porque en el tercer trimestre la agricultura pierde incidencia y gana peso la contracción de la ganadería. Pese a eso, el agro acumula en los primeros siete meses del año una expansión de 7,1%, una de las que más aporta al crecimiento en lo que va de 2026.
La industria manufacturera, medida por el IPI-OJF, registró una contracción mensual de 0,4% (que se suma a la baja revisada de 0,2% en junio), aunque en la medición interanual mostró un avance de 0,7%, impulsado por refinerías, metálicas básicas, química y alimentos. El sector acumula una baja de 2,1% en lo que va del año.
Por su parte, Electricidad, gas y agua avanzó 3,6% interanual y acumula una expansión de 3,5% en el año.
El dato más contundente aparece, sin embargo, en Minas y Canteras. Con Vaca Muerta como principal motor, el sector extendió su dinamismo con una suba de 5,1% en julio y acumula un crecimiento de 11,2% en los primeros siete meses del año, el mayor entre todos los sectores relevados por el IGA-OJF.
El panorama industrial suma otra señal de cautela. El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL mostró una caída de 1,1% interanual en julio y acumuló un retroceso de 0,6% en los primeros siete meses del año. En la medición desestacionalizada, la producción fabril cayó 1,4% respecto de junio, con un deterioro que, según la fundación, vuelve a poner en duda la continuidad de la recuperación iniciada a fines de 2025.
Al mismo tiempo, los datos de FIEL vuelven a mostrar la fuerte divergencia dentro del entramado industrial.
Mientras la rama automotriz acumuló una caída de 18,3% en los primeros siete meses, la refinación de petróleo lideró el ranking sectorial, con una expansión de 9,4%, seguida por las industrias metálicas básicas, con 6,4%, y alimentos y bebidas, con 3,2%.
En paralelo, FIEL señaló que avanzan las inversiones para ampliar la capacidad de transporte de los recursos de Vaca Muerta, aunque advirtió que la petroquímica básica enfrenta dificultades y nuevos ceses de producción.
Qué dice Ferreres sobre las perspectivas
De cara a los próximos meses, el informe sostuvo que sigue esperando “una recuperación gradual”, aunque advirtió que la actividad “continúa mostrando vaivenes” y que la mejora de los sectores ligados al consumo interno “todavía es frágil”.
El diagnóstico coincide con otras mediciones
El diagnóstico de Ferreres no es aislado. Un anticipo privado de la consultora Equilibra para julio mostró una suba de 0,5% interanual y una baja de 0,5% mensual desestacionalizada en su propio EMAE, cortando el rebote de 0,8% que había mostrado junio. Según esa medición, el crecimiento acumulado de los primeros siete meses (+1,7%) está traccionado casi por completo por el agro, la minería, la energía y la pesca, mientras que el resto de la economía permanece sin variación en el año.
El último EMAE oficial del INDEC, correspondiente a junio —el dato de julio recién se conocerá el 24 de septiembre—, había mostrado una suba de 2,7% interanual y de 0,8% mensual desestacionalizado, tras dos meses de caída.
Sobre ese dato, la consultora LCG señaló que “el crecimiento sigue mostrando la dinámica serrucho observada desde comienzos de año, sumando ya tres meses con suba y tres con baja”, con una caída acumulada de 1% contra diciembre.
De cara a lo que viene, LCG fue más cauta que Ferreres: “Seguimos sin encontrar un motor claro que empuje la actividad económica en el corto plazo”, señaló el informe, que apuntó a la inversión —con cuatro trimestres de caída— y a un consumo “afectado por salarios que en el mejor de los casos empatan a la inflación” y por niveles de endeudamiento y morosidad que “difícilmente habiliten una recuperación generalizada vía crédito”. La consultora proyecta un crecimiento anual “apenas por encima del 2%”.