

Los vecinos de Ceuta suspendieron este fin de semana las protestas diarias que venían realizando y que en días pasados habían derivado en episodios de violencia contra los migrantes que aún permanecen en la ciudad tras la entrada masiva desde Marruecos hace un mes.
Según fuentes del movimiento vecinal consultadas por EFE, la suspensión busca evitar que los mensajes racistas tomen fuerza en una comunidad arraigada históricamente en el diálogo entre culturas. Las mismas fuentes consideraron necesario dejar pasar el fin de semana para calmar los ánimos, especialmente después de detectar consignas que podrían identificar estas protestas con el mensaje de grupos ultra llegados desde fuera de Ceuta.

Cómo terminó la manifestación del viernes
La última movilización, el viernes, reunió a cientos de personas convocadas a través de las redes sociales, que marcharon hacia las inmediaciones del CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) y la playa contigua de Benítez. La marcha avanzó entre cánticos de “No somos racistas, somos realistas”, hasta que se detuvo ante el fuerte cordón policial establecido tras los episodios violentos aislados del jueves.
La protesta finalizó con momentos de tensión entre los propios vecinos y con periodistas, que fueron increpados mientras hacían su trabajo. Los ciudadanos continúan reclamando que los migrantes que entraron el 30 de julio sean devueltos a Marruecos y que abandonen el asentamiento de la playa del Trampolín, junto al CETI, que sigue colapsado.
Una ciudad que se resiste a la fractura social
Pese a la tensión, el cable retrata una ciudad que trata de mantener la convivencia. La sociedad ceutí sigue haciendo su vida en comercios y bares, con más medidas de seguridad, en una ciudad donde se habla en español y también en darija, la lengua del país vecino.
De hecho, son muchos los ceutíes de los barrios cercanos a las playas del Trampolín y Benítez los que ayudan a los migrantes: hablan su idioma, les compran comida o les asisten en la medida de sus posibilidades. En el propio asentamiento, los migrantes se han organizado con sistemas de comercio y trueque: puestos con galletas o latas de atún, mantas con camisetas, pequeños estancos improvisados e incluso un joven que corta el pelo y arregla la barba a otros.
Nuevos incidentes: cuatro detenidos por apedrear a una patrulla militar
La calma del fin de semana llega tras varios incidentes graves. Cuatro personas fueron detenidas por apedrear, en la madrugada del viernes al sábado, a una patrulla de militares, uno de cuyos miembros, un sargento, resultó herido leve al caer al suelo, según fuentes de Interior y Defensa. Las detenciones se produjeron en la playa del Chorrillo.
Esa misma madrugada, la Guardia Civil detuvo a un hombre marroquí sin documentación por presuntos delitos de desobediencia y atentado a la autoridad, tras negarse a identificarse y agredir a un agente. Los incidentes se suman a los del jueves, cuando doce personas fueron detenidas por una emboscada a otra patrulla; once de ellas serán expulsadas a Marruecos tras ser condenadas.
La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) denunció los hechos en un comunicado y reclamó que los militares sean reconocidos como agentes de la autoridad, además de pedir atención psicológica para los efectivos desplegados en la ciudad.
Qué actos están previstos para los próximos días
Con las protestas vecinales en pausa, el fin de semana sí contempla otras convocatorias. Este sábado está prevista la llegada de varias embarcaciones agrupadas bajo el nombre de “Las fragatas solidarias”, que se concentrarán en el entorno marítimo con el lema “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”, en una jornada planteada como espacio de respaldo a la ciudad.
De cara al 2 de septiembre, Día de Ceuta, la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos y la asociación “Foro Ceuta Siglo XXI” han unido sus convocatorias en una manifestación conjunta, que partirá a las 19.00 horas de las Murallas Reales y terminará en la Plaza de los Reyes, frente a la Delegación del Gobierno.














