La caída de los commodities golpea a Latinoamérica y dificulta el ingreso de dólares

Argentina, Brasil y Venezuela son los países más afectados por la baja de la soja y el petróleo. Los gobiernos buscan planes alternativos para hacerse de las divisas que dejaran de entrar por las exportaciones.

La baja sostenida del precio de los commodities en los mercados internacionales impacta entre los productores de manera directa pero tiene también efecto sobre aquellas economías que dependen en gran medida de las ventas de estos productos.

El precio del petróleo acumula una caída del 47% en los últimos meses. Los países productores son los principales perjudicados y en el caso de Sudamérica, Venezuela es el mayor afectado. Sin embargo, Brasil, por Petrobras, y Argentina, por YPF y Vaca Muerta, también reciben el impacto de estas bajas aunque el efecto no es determinante.

El denominador común en la baja de los commodities es la creciente fortaleza del dólar ante la sostenida recuperación de la economía de EE.UU y esto a su vez, alimenta las expectativas de un alza de tasas de interés por parte de la Fed.

La creciente sobreoferta de casi todos las materias primas, también es otra de las causas de los descensos de los últimos meses, explica Ramiro Castiñeira de la consultora Econométrica, en diálogo con Cronista.com.

“Pese a la fuerte demanda de China e India, lo cierto es que año a año aumentaron los stocks mundiales de la soja, trigo, maíz, gas y petróleo. En el caso particular de los dos últimos, se suma la resolución tecnológica que adicionó un stock de oferta con la incorporación de recursos no convencionales y que posibilitó a EE.UU reducir drásticamente las importaciones energéticas e incluso poner en discusión cuando comenzará a ser exportador neto de energía”, agrega Castiñeira.

“La baja de la soja impacta de manera negativa en la Argentina y es una situación que llegó para quedarse”, advierte por su parte Juan Pablo Ronderos, gerente de desarrollo de negocios de Abeceb, también en diálogo con Cronista.com. Sin embargo, señala que “el crecimiento de China con ‘una población que se alimenta mejor’ va a seguir siendo el sostén de los commodities a largo plazo”.

En el último año, la soja cayó un 28%; el maíz, un 27%, y el trigo, un 18%. En tanto, el cobre redujo su precio en un 20% y el gas, un 57%.

El menor precio de la energía es un aliciente para los piases en desarrollo y esto se refleja en las perspectivas de crecimiento. Sin embargo, aunque los países emergentes se verán beneficiados por este descenso, también es cierto que muchas de esas economías son exportadoras de materias primas y en ellas la reducción del petróleo solo compensa en parte la baja en las ventas al exterior.

“Tras el colapso de los precios de los commodities, es de esperar que empiecen a caer con fuerza las exportaciones de la región este año, estancadas desde 2012”, advierte Castiñeira. Al mismo tiempo sostiene que “el ingreso de capitales en la región disminuirá no solo por el menor atractivo sino también por la suba de tasas que se espera en EEUU”.

En el mismo sentido, Ronderos apuntó que “la corrección del dólar empuja hacia abajo los precios y eso sucederá debido a que el mundo descuenta una suba de tasas en EEUU”.

Impacto

Las consecuencias de esta situación son distintas en cada país, dependiendo en cómo esté desarrollada su economía y el stock de reservas con el que cuente.

Venezuela, según el informe de Econométrica, es el país que se verá más afectado. Más del 95% de sus exportaciones son petroleras. Las ventas al exterior podrían derrumbarse desde los u$s 80 mil millones en 2014 a u$s 50 mil millones en 2015. Y eso en una economía fuertemente regulada en la que los mercados avizoran un colapso económico con inflación, devaluación de tres dígitos y caída del Producto Bruto Interno.

Brasil no está exento de estos problemas y aunque, al igual que la Argentina, se ve favorecida en parte por una baja en los precios de la energía que consume su industria, se ve afectada por la baja de los precios de los commodities. Actualmente, más del 60% de las exportaciones de Brasil son materias primas y entre la minería, la soja y el petróleo explican el 40% de las ventas al exterior. El país se ve afectado también por la posible suba de tasas en EE.UU, ya que muchos capitales financieros que entraron en años anteriores podrían migrar hacia activos más seguros en países desarrollados.

Esto impacta de manera indirecta en la Argentina con una economía que pierde competitividad ante un real que se devalúa. “El real se devalúa muchísimo por la salida de capitales y la baja de commodities hace menos competitiva a la Argentina”, indican desde Abeceb.

En Argentina, en un año electoral en donde, desde Econométrica, sostienen que el Gobierno evitará a toda costa devaluar, el Swap e reservas con China buscará cubrir la eventual menor entrada de dólares de la soja.

Sin embargo, desde Abeceb remarcan que el swap es una situación circunstancial de la política exterior de China y las necesidades de Argentina y no será determinante a futuro. “A largo plazo, China demanda alimentos independiente de la política exterior. Lo que busca el Gobierno del Gigante Asiático es garantizar la provisión de materias primas y los Swap son una cuestión circunstancial que no modifica los objetivos a largo plazo entre los dos países”, finalizó Ronderos.

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