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Solo los entrenadores con espalda ancha o con extrema personalidad son capaces de tomar decisiones fuertes a las pocas horas de haber asumido. Jorge Almirón tiene cara de pocos amigos y ese semblante también se ve reflejado en sus resoluciones, contemplando que no le teme a las represalias y ya pasó la escoba en Boca. Para el encuentro que se avecina -frente a Estudiantes- ya colgó a dos de los futbolistas más resistidos por la hinchada: Nicolás Orsini y Esteban Rolón.
Apenas llegaron a un acuerdo para desafectar a Hugo Ibarra, dos nombres se impusieron en la escena: José Pekerman y Gerardo Martino. El primero de ellos fue descartado rápidamente por cuestiones económicas y porque a su edad generaba cierta duda cómo sería su trabajo a diario, contemplando que llevaba años dirigiendo seleccionados; el Tata generó más expectativas, aunque finalmente agradeció el interés pero decidió continuar alejado de su territorio natal.
Para colmo, el que más le gustaba a Juan Román Riquelme desde que asumió ya no estaba disponible. Por estilo de conducción y pensamiento futbolístico, su apuntado era Ricardo Gareca, pero el problema nunca resuelto con una generación que nunca le perdonó su pase a River en la década del 80 lo hizo dudar, razón por la que no pudieron estrechar la mano y el Tigre emigró a Vélez.
A partir de estos imponderables se generó un quiebre. Ya ningún apellido podría tener consenso pleno en el hincha, por lo que había que acudir al ingenio para conseguir a un DT capacitado y con cierta aprobación popular. Finalmente fue Almirón, quien debutó con derrota en el Nuevo Gasómetro ante San Lorenzo.
La fuerte decisión de Jorge Almirón en Boca
Si bien no cuenta con el clamor popular de los socios y nunca en su carrera estuvo identificado con el Xeneize, el Comandante arribó con mucha convicción. A pesar de haberse presentado con caída en un duelo importante, tomó una determinación para su segunda aventura frente al Pincha.
Lo primero que hizo el director técnico tras su accidentado debut fue subir defensores de Reserva a Primera División y dos de ellos aparecieron en la lista de convocados para el sábado: Valentín Barco y Lautaro Di Lollo. De hecho, el lateral izquierdo hasta tiene chances de ir de arranque.
Estas no fueron las únicas decisiones fuertes, porque también barrió al plantel profesional. En la lista de convocados no aparecieron ni Rolón ni Orsini, dos futbolistas muy mirados de reojo por el hincha. El club no reportó problemas físicos en ninguno de los dos, lo que deja claro que el motivo es 100% futbolístico.
Lógicamente tampoco están Nicolás Figal (expulsado en el Nuevo Gasómetro), Bruno Valdez (lesión muscular grado 2/3 en el bíceps femoral izquierdo) y Luca Langoni (lesión muscular grado 1 en el isquiotibial derecho).












