

El Frente de Todos se está quedando sin energía. En todo sentido. Con la reserva del tanque llega a las próximas elecciones presidenciales. Hay cupos a la venta de gasoil, se vienen restricciones al gas en industrias y cortes cuando suban las temperaturas en el suministro eléctrico.
En sus casi 16 años de gestión, el kirchnerismo siempre tuvo problemas energéticos, fruto de su ideología, negocios y/o de la mala praxis. Los problemas eternos del kirchnerismo con la inflación y con el dólar tienen base en la energía. Con el paso de los años, los subsidios a la energía se multiplican y potencian el rojo fiscal y la emisión de pesos. Con el paso de los años, las importaciones de combustibles se multiplican y jaquean las reservas del BCRA.
En 2013, última gestión de Cristina Kirchner, el balance energético (exportaciones menos importaciones) fue negativo en u$s 8000 millones. El año pasado llegó a un rojo de u$s 1600 millones. Se quitan incentivos a empresas a la producción de gas y petróleo, y se alienta a la demanda a consumir a precios subsidiados. Precisamente los subsidios treparon hasta 3% del PBI en 2014. Apuntan a 2% este año.
Desde el mismo momento en el que el kirchnerismo tomó el poder en 2003, comenzó a retroceder el balance energético. Como se fueron consumiendo las reservas del BCRA, se fueron consumiendo las de gas y petróleo. Y en 2012, cuando ya era evidente que el kirchnerismo se quedaba sin energía se optó directamente por la expropiación de YPF. Incidieron en esa expropiación otros factores como la rotura en la relación íntima, con la familia Esquenazi tras la muerte de Néstor Kirchner. Eran expertos en mercados regulados. El amor había nacido en 2007 cuando Repsol le vende el 15% de YPF a esa familia en una operación inédita.
La situación en materia de gas para el invierno ya está jugada. Desde el año pasado se sabía que iba a ser necesario aumentar las importaciones de GNL. Había que acelerar la construcción del gasoducto desde Vaca Muerta a Salliqueló, provincia de Buenos Aires. Pero la planificación no está en el ADN "K".
Hay en paralelo negocios en juego. El gasoducto a Salliqueló lo iba a hacer el sector privado. Apenas asumió en 2019, el kirchnerismo impuso que la construcción y operación sea a través de IEASA (Inversora Energética Argentina S.A., la ex ENARSA). Negocios y contratos son más fáciles y seguros a través de la ex Enarsa, vehículo creado en 2004 por Néstor Kirchner y bajo el mando de Julio de Vido. Las denuncias y procesamientos por corrupción se multiplicaron desde entonces por compras de gasoil, GNL, y otros emprendimientos.
Ahora sólo puede aliviarse la crisis implorando a que las temperaturas no sean tan bajas y que llegue alguna limosna de gas desde Bolivia o Brasil. El GNL que no se pudo conseguir, se lo pagará con actividad económica. Puede haber una caída de hasta 3% en el trimestre actual versus enero-marzo.
Con el gasoil sucede lo mismo que con el dólar oficial o con Precios Cuidados. Siempre que hay dos precios de un mismo bien, los agentes económicos se vuelcan al más barato. Una obviedad que tampoco está en el ADN "K". La particularidad del gasoil es que el precio mayorista es más caro que el minorista. El Gobierno subsidia el precio en estaciones de servicio vía YPF pero lo mantiene a valor internacional en el mercado mayorista al que acuden transportistas y el campo. Conclusión: no hay gasoil en estaciones de servicio y ninguna petrolera desea importar a precio internacional para venderlo más barato en Argentina. El 30% del gasoil se importa. El 60% de lo que se consume en Argentina se hace a través de estaciones de servicio de YPF. El 40% restante desapareció prácticamente (Shell y Puma principalmente) por la pérdida que implica la importación.
Lo mismo que sufre el kirchnerismo con el gasoil, lo sufre con el dólar oficial y el blue. Los compradores van al más barato, los vendedores al más caro. Lo mismo con Precios Cuidados en supermercados y precios sin control en almacenes de barrio. Lo inédito es que todos los esfuerzos y subsidios que vuelcan son para ingresos medios y altos. Los perjudicados, los de menos ingresos.
Martín Guzmán pasó de ser el Ministro de la Deuda a ser el Ministro del Gas. En su primera función, no tuvo éxito dado que el riesgo país está en torno a los 1.700 puntos y el acuerdo con el FMI debe ser "recalibrado". En su segunda función, estuvo el viernes en Brasil, tampoco tendría éxito. Las soluciones son de largo plazo. Lo mal hecho, mal hecho está. El único sostén del ministro de Economía hoy es que no tiene un reemplazo fácil. No hay candidatos serios que quieran convertirse en el Jesús Rodríguez de Alberto Fernández, quien del 14 de mayo al 8 de julio de 1989 fue ministro de Economía de Raúl Alfonsín. Aquí el trayecto es más largo, y por ende, más riesgoso.
No hay energía entonces en el gobierno de Alberto Fernández y menos en el Frente de Todos donde diariamente hay chispazos entre sus integrantes. En uno de los países con más recursos energéticos del planeta, el populismo logró que escaseen. Para el Guinness.












