Dólarización

¿Por qué sin adoptar al dólar como moneda, EE.UU. igual impacta en nuestra política?

El debate acerca de la dolarización se topa con argumentos acerca de la injerencia que los EE.UU. tendrían en la política económica, aunque lo haga sin haber adoptado su moneda. El déficit fiscal, una condición no imprescindible

Mucho se habla acerca de las condiciones iniciales que puede tener una economía emergente para llevar adelante la dolarización. 

Por otro lado, deberíamos analizar si realmente una economía con ingresos medios como la argentina sufre exposición a factores externos, es decir, política monetaria internacional y ciclo económico que afecten o no la dinámica de la actividad económica local.

Existen decenas de estudios que han evidenciado que los países emergentes son altamente vulnerables al mundo externo.

Escritos como el de Calvo, Leiderman y Reinhart (1993) donde se concluye que determinadas políticas monetarias de los Estados Unidos, como la administración de la tasa de interés o el ciclo económico que está llevando adelante, "explican en promedio aproximadamente el 50% de la varianza en variables claves como el tipo de cambio real y la acumulación de reservas en economías emergentes" (On Dollarization, Calvo, 1999).

"La Argentina tiene un gran camino recorrido respecto de la dolarización de su economía dado principalmente porque tanto los activos privados como los pasivos reales del Gobierno están regidos en moneda americana"

Para traducirlo al español, las decisiones que toman los Estados Unidos en política económica tienen un efecto e impacto de envergadura en la economía argentina, sin tener una economía dolarizada.

Es decir, si se utiliza el argumento en contra de dolarizar una economía porque quedaría supeditada a la política monetaria del país que origina la moneda, en este caso, podemos afirmar que la Argentina ya sufre esas consecuencias sin haber realizado un cambio.

En este sentido, la política monetaria estadounidense, tiene un efecto sobre los mercados emergentes independientemente de sus divisas y regímenes políticos. 

Esta es una observación importante porque una de las principales críticas a la dolarización es que expone a los mercados emergentes a la política monetaria del país cuya moneda adoptan.

El mejor ejemplo es lo que le sucedió al gobierno de Mauricio Macri en 2018, cuando la gestión liderada por Gerome Powell, presidente de la FED, decidió subir la tasa de interés debido al posible aumento de la inflación generada por una política fiscal expansiva.

"Las decisiones que toman los Estados Unidos en política económica tienen un efecto e impacto de envergadura en la economía argentina, sin tener una economía dolarizada"

Esta decisión monetaria afectó dramáticamente a los mercados emergentes, a países como el nuestro, llevando a las corridas cambiarias, la salida de capitales y la restricción al mercado de crédito internacional.

Por lo tanto, la Argentina, que tenía pesificada su economía durante la gestión Macri, sufrió fuertemente la suba de tasas internacionales y la posterior crisis cambiaria y económica, desembarcando nuevamente con el FMI para recurrir a financiamiento externo y evitar un nuevo default internacional.

Respecto a los shocks externos, lo mismo podemos evidenciar si nos remontamos varias décadas atrás, al año 1995, cuando la Argentina, sufre fuertemente la "Crisis del Tequila". 

Durante ese año, la economía cayó más de 4% y el desempleo pasó del 13% al 18% en cuestión de meses. Es decir, existen factores externos que tienen implicancias significativas sobre economías débiles como la nuestra. De estos ejemplos podemos enumerar una decena más en los últimos 30 años.

Otros casos

Respecto a la situación fiscal, el "manual" indica que el país debería tener equilibrio fiscal sostenido en el tiempo para dolarizar su economía. La Argentina se encuentra en una situación de extrema vulnerabilidad fiscal: el déficit anual del 2021 rondara el 4% del PBI, ¡muchísimo! 

Sin embargo, hemos visto cómo Ecuador ha logrado sortear años de déficit fiscal y sus inicios en la dolarización no estuvieron condicionados por la disciplina fiscal. 

Si se analizan los números en materia fiscal, la economía tuvo en promedio un déficit de casi 2% del PBI en la década 1992-2001. Es decir, no es condición sine qua non el equilibrio fiscal para avanzar con un programa de dolarización.

Recordemos que Ecuador dolarizó su economía luego de una inflación galopante de 107% en el 2000. También podemos afirmar que desde el 2008 el país caribeño sufre déficit fiscales, asemejándose a la problemática endémica de nuestra economía, y sin embargo, la dolarización se ha mantenido.

Para concluir, la Argentina tiene un gran camino recorrido respecto de la dolarización de su economía dado principalmente porque tanto los activos privados como los pasivos reales del Gobierno están regidos en moneda americana. 

A pesar de que la economía en materia tributaria, fiscal y de régimen laboral se encuentra en una posición de debilidad, hemos visto cómo otras economías han logrado avanzar hacia el camino de la dolarización, encontrando estabilidad macroeconómica, algo que la Argentina no tiene hace 20 años. 

El autor, Alfredo Romano, es director de la Diplomatura de Mercado de Capitales de la Universidad Austral y titular de Romano Group

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