Nuevos funcionarios para un nuevo Estado

El escenario actual plantea una posibilidad única en lo que respecta a la formación de personal técnico en el Estado en sus niveles nacional, provincial y municipal.

Estamos viviendo en una era de cambios y en un cambio de era. Presenciamos a nivel global un aumento de tensiones diplomáticas, una retracción de la Democracia y la Globalización y una pérdida de legitimidad sobre las instituciones formales, las Organizaciones Internacionales y la figura del Estado en sí misma. A 20 años de una de las mayores crisis políticas y sociales de nuestro país, la Argentina no escapa a esta última tendencia, alentada por la polarización política, los complejos procesos producto de la revolución tecnológica en términos productivos y las rispideces originadas en las dinámicas de comunicación propiciadas por las redes sociales.

Los avances tecnológicos y la necesidad de integrar el Estado, las empresas, las organizaciones de la sociedad civil y a la ciudadanía en general están generando transformaciones en el rol del Estado y los elementos que lo rodean. Esto lleva a concebir la administración pública con niveles cada vez más elevados de profesionalismo, tanto por las nuevas demandas sociales que deben cumplirse como por las crecientes complejidades de su funcionamiento interno.

Además, los dinámicos procesos económicos, políticos y sociales de las últimas décadas están obligando a los gobiernos a pensar los problemas cotidianos de manera multidimensional, exigiendo la comprensión y el trabajo en conjunto con otros actores provenientes de diversos sectores y formados en disciplinas para afrontar los desafíos del presente y del futuro.

Frente a esto, el escenario actual plantea una posibilidad única en lo que respecta a la formación de personal técnico en el Estado en sus niveles nacional, provincial y municipal, a fin de mejorar los servicios que provee, formular propuestas superadoras de políticas públicas, fortalecer la transparencia y fortalecer los vínculos entre la sociedad y los gobiernos.

Se torna así indispensable formar a los futuros cuadros políticos y administrativos con las herramientas y competencias para adaptarse a las nuevas tendencias en administración de los asuntos públicos, bajo el objetivo de formar los recursos humanos necesarios para el funcionamiento eficiente, transparente y abierto del Estado. Estos requerirán de aptitudes suficientes para analizar los aspectos normativos, sociopolíticos, administrativos y económicos de la realidad social, orientar con eficiencia y eficacia la planificación y ejecución de políticas públicas e integrar o liderar equipos interdisciplinarios de gestión.

La misión será formar recursos humanos con un alto compromiso democrático y republicano, versados en el rigor teórico y conceptual y capacitados para integrar y dirigir grupos de trabajo en los más altos niveles de la organización estatal. Para ello, deberán incorporar teorías para describir y explicar los problemas públicos de forma adecuada, métodos rigurosos para decidir a partir de información confiable y ejercitación práctica para el planteo de respuestas eficaces y la gestión eficiente de los recursos.

Una formación de este tipo únicamente podrá lograrse conjugando conocimientos teóricos y prácticos propios de la Administración Pública con el apoyo en una sólida formación teórica en Ciencia Política, Economía, Sociología, y otras disciplinas afines, así como competencias en negociación, debate, resolución de conflictos, argumentación, prospectiva y planificación estratégica. El Estado argentino en todos sus niveles requiere de personal que deje de concentrarse únicamente en el pasado para orientarse hacia el futuro. Un nuevo Estado para una nueva era.

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