ANÁLISIS

Las agencias de cobranzas se están volviendo indispensables para afrontar la crisis

El secreto es la personalización de las cobranzas y estar siempre a la vanguardia con estrategias claras.

El sector de cobranzas ha sido una de las tantas industrias afectadas a partir de la crisis mundial del Covid-19. El impacto de la pandemia fue devastador y los niveles de mora llegaron a puntos alarmantes. Estamos atravesando un proceso de transformación que nos obliga a repensar los modelos de negocios y reinventarnos para no quedar atrás. El efecto negativo y los limitantes que está dejando este contexto llevó a grandes y pequeñas empresas a perder su negocio y a muchas familias a reducir considerablemente sus gastos debido a la falta de ingresos.

La gestión de cobranzas se está posicionando como un sector indispensable; el mercado cambió y la forma de relacionarse con los clientes también mutó. Las empresas de gestión de activos están jugando sus mejores cartas para enfrentar una de las peores crisis de la historia arraigadas no solo a la suspensión en la gestión de tramos de moras, sino a las decisiones implementadas por el BCRA, que con el objetivo de mitigar los efectos del aislamiento, aún no permite visibilizar un claro panorama de la situación crediticia real, ya que ha imposibilitado realizar un seguimiento del comportamiento de los acreedores.

Por esto, es necesario, como expertos, que podamos recomendar la importancia de saldar deudas acumuladas, aprovechar los beneficios y descuentos excepcionales para poder llegar a posicionarse crediticiamente en un mejor escenario. La nueva realidad llegó para quedarse, la estamos transitando y muchas prácticas adquiridas van a continuar.

Según economistas, la Argentina va a repuntar lentamente a mediados del 2021, y desde el sector de las cobranzas podemos avizorar que a mediados de año se desencadenará una gran derivación de deudas ocasionadas durante la pandemia, por lo que es el momento de invertir en un servicio acorde a los nuevos tiempos.

A diferencia de otros sectores que se vieron obligados a iniciar una transformación digital, en gestión de cobranzas ya se había iniciado un proceso de innovación con antelación, lo que permitió incorporar en mayor o menor medida, tecnología para acercar a cada deudor con más alternativas y mayor fluidez.

Hay organizaciones que han reaccionado tardíamente a los cambios, en algunos casos hay rubros que lograron reaccionar apropiadamente ya sea por iniciativa o porque tienen la estructura para hacerlo. El impacto continúa, es momento de crear acciones innovadoras, seguir reinventándose, revisar procesos y seguramente seguir creando soluciones que antes no se habían pensado. Hay que repensar: ¿cómo podemos ser más eficientes?, ¿qué debemos dejar de hacer? Y ¿qué debemos comenzar a hacer?

Entendemos que lo peor es caer en un estado de desesperación, esto solo inmoviliza, debemos accionar teniendo presente el contexto y para dirigir las acciones con cada caso, cada cartera de deudor y cada rubo específico. El secreto es la personalización de las cobranzas y estar siempre a la vanguardia con estrategias claras. Como desafío hay que estar preparados y seguir potenciando los procesos implementando soluciones y tecnologías acordes a la realidad que enfrentamos. 

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