La prioridad del equipo económico es el “plan anti crisis”. Mientras dice que la meta es que Argentina sea “investment grade” (como Chile) en 2031, anuncia que en Argentina ya sobran los dólares, que los próximos 18 meses serán los mejores de la próxima década, o que 2027 será “un paseo en el parque”.
Es lógico, después de la corrida cambiaria electoral del año pasado, que el BCRA cuantifica en u$s 35.000 millones, el 60% del M2 transaccional (los pesos en circulación, encajes bancarios, dinero en cajas de ahoro, cuenta corriente y money market).
“Si mirás las herramientas para el año que viene son muchísimo más amplias que las que tuvimos en 2025”, dijo ayer el ministro de Economía, Luis Caputo, durante la presentación del programa financiero 2026/2027. “Como es un año electoral muchos creen que algo va a pasar. Nuestro trabajo es prepararnos para el peor escenario. Pero la realidad es que creemos que la economía va a seguir mejorando, la inflación va a seguir bajando y el escenario electoral se va a ir aclarando”, agregó. “Así que no creemos que algo de eso (que se espera) vaya a pasar. Pero nos preparamos para que si eventualmente pasara no sea un problema para los argentinos”, explicó.
Le habían preguntado si el swap por U$S 20.000 millones con el Tesoro de los Estados Unidos estaba disponible, ya que no fue incluido en el programa financiero: “No lo contemplamos. Pero está disponible, si se requiriera, tendríamos que ir a charlarlo”.
Es notorio el contraste en el enfoque respecto del año pasado, cuando se decía que no era necesario comprar reservas (a menos que el dólar cayera a 900 pesos); que con el ajuste fiscal no había pesos para correr al dólar, y hasta se provocaba con el famoso “comprá campeón, no te la pierdas”.
Ahora, Caputo y el Banco Central buscan dar señales de que “estamos hiper blindados”, como deslizó hace unos días el propio Javier Milei consultado por una posible corrida durante la campaña electoral 2027.
Con la presentación del programa financiero, Caputo envió tres señales a los mercados. La primera es que el gobierno prevé un esquema para cubrir los vencimientos de la deuda en dólares hasta el final de la gestión Milei sin depender de la emisión de bonos en Wall Street. Ya se completó el 75% del programa financiero en dólares de 2026. Para este año, faltarían conseguir unos u$s 4800 millones y otros u$s 3700 millones que se dejarían como colchón para 2027.
La mayor parte de esos fondos vendrían de la emisión de un nuevo Bonar (2029), por u$s 2000 millones, y de préstamos con un grupo de Bancos por u$s 4000 millones con garantía de organismos internacionales. Para 2027, gracias al colchón, el Gobierno debería buscar unos u$s 21200 millones, menos que los fondos que se conseguirían este año (u$s 22.900 millones): unos u$s 7900 millones lo aportarían organismos internacionales (incluyendo FMI), 5000 millones provendrían de emisiones en el mercado local (u$s 1000 millones menos que este año), u$s 4900 millones el Tesoro se los compraría al BCRA (frente a los u$s 6700 millones de este año), u$s 1800 corresponderían a rollover de deuda intra-sector público y u$s 1500 millones se recaudarían con privatizaciones.
La segunda señal que envía Caputo es que el Banco Central, que compra dólares casi religiosamente todos los días, desde principios de año, tendrá un mayor margen para acumular reservas y fortalecerse frente a una eventual corrida. Por lo que resta del año, el Tesoro casi no le compraría/“sacaría” más dólares para pagar vencimientos, mientras que el año próximo le demandaría menos.
La tercera señal está implícita: si en el camino, digamos “algún día”, el riesgo país bajara lo suficiente y se abriera la billetera de Wall Street a una tasa “inferior al 8% anual”, entonces todo lo anterior mejoraría sustancialmente.
El anuncio de ayer se complementa con el realizado el viernes pasado por el BCRA, de refinanciación de los REPOS (préstamos garantizados por u$s 6000 millones) con 10 bancos internacionales, que vencían en octubre próximo y abril 2027, hasta septiembre 2028. Como explica la consultora 1816, con ese anuncio, “las reservas netas subieron hasta 10.000 millones, la cifra más alta de la era Milei, algo inédito desde el año 2020”.
Vale recordar que Milei arrancó su mandato con reservas netas negativas por u$s 11.000 millones, y una pesada carga de vencimientos de la deuda en dólares con acreedores privados, reestructurada por el anterior Gobierno. Como en la medición estandar de reservas netas se le resta a las reservas brutas, entre otras cosas, los pasivos en moneda extranjera del BCRA a menos de un año de plazo, el estiramiento de los REPOS automáticamente fortalece la posición de reservas de la autoridad monetaria.
En las últimas presentaciones de Vladimir Werning, segundo de Bausili en el BCRA, se ha vuelto un tema recurremente cómo la entidad “amplía el poder de fuego” (más allá de la compra de dólares)“. La cita es literal. Allí se explica que “el BCRA no sólo acumula reservas directamente a través de compras spot, sino que resetea su capacidad de fuego con otros tres instrumentos de liquidez cambiaria”, por más de u$s 20.000 millones.
Además de la compra de reservas por u$s 11.500 millones, se menciona la limpieza de la posición de futuros cambiarios (que llegó a un pico de u$s 8.000 millones antes de las elecciones); los swaps de monedas bilaterales activados que “estarán plenamente disponibles hacia mediados de 2026” y la refinanciación mencionada de los REPOS.
En las últimas semanas, el Banco Central mostró que no irá contra la corriente si el dólar se mueve por arriba de la inflación en el segundo semestre, como ocurrió en el último mes en que subió 5% con la inflación rondando el 1,9%, en un contexto global de apreciación del dólar, depreciación de las monedas de la región y baja del petróleo, los minerales y las comodities en general.
Pero sí que intervendrá fuerte vendiendo contratos de dólar futuro y bonos dólar link en cartera (según PPI, en total otorgó cobertura cambiaria por unos U$S 2.600 millones), para moderar la tendencia. Ayer, el Central concretó un nuevo canje de bonos con el Tesoro (le entregó bonos CER y recibió bonos dólar link) para recargar el “poder de fuego” de la entidad, que había quedo raleado tras las últimas ventas.
Como ironizó un analista financiero, Caputo dice que 2027 será “un paseo en el parque”, pero se prepara como para transitar por el estrecho de Ormuz.