Pocas semanas reflejan realidades tan diversas. Empieza dar frutos la estrategia de financiamiento oficial con que hizo frente a los vencimientos de enero, ceden las tasas de interés que tiene que pagar el país para financiarse. Con engrosar modesta, y acaso transitoriamente las reservas internacionales, el Gobierno cambió definitivamente el ánimo de los mercados hacia el país. Las colocaciones de deuda a nivel global de empresas y provincias dan motivo para creer en la posibilidad de una estabilización que, a ojos de los inversores externos, solamente necesita la apertura del cepo cambiario para las empresas para alcanzar el título de cambio de régimen y asegurarse un futuro de estabilidad.
Del otro lado, se ciernen sombras sobre la economía real. Se ve de cerca en el sistema financiero, en donde el incremento de morosidad de las familias provoca alarma y altera las condiciones crediticias hacia el futuro. A mayor morosidad, más tasas para cubrir las pérdidas. El círculo vicioso infinito. Los préstamos personales dejan de pagarse uno de cada diez; y las tarjetas de crédito presentan irregularidades en casi 9% del total. La mora en las empresas es menor, pero crece sin pausa.
Uno de los principales banqueros del país ruega que en este mes se haya llegado al pico de irregularidad. Más deseos que certezas. Los atrasos se producen en el financiamiento de compras cada vez más dirigidas a bienes de consumo básicos, como las compras de supermercados. Hay nuevos patrones de comportamiento del consumo que hacen que, por ejemplo, la irregularidad no alcance a las cuentas de telefonía o de Internet. Con el celular no se juega.
La caída del riesgo país promete una rápida salida al mercado y fue posible solo con empezar a comprar dólares para fortalecer las reservas
La Cámara de Comercio reveló los últimos datos de consumo de 2025 y encontró que durante todo el año habían crecido 2,5% las ventas. Pero solo fue en la primera parte del año.En diciembre, cayeron 1,4%; por segundo mes consecutivo, en descenso. Los cálculos de los empresarios del sector señalan al repunte inflacionario del segundo semestre como el responsable.
El IPC de diciembre de 2,8%, dicen, fue la razón última de caída del consumo. Hay que recordar el ramalazo del aumento del dólar previo a las legislativas de octubre que pegó en los aumentos del segundo semestre. El apretón monetario para contener la escalada del dólar -y de los precios- se estaría pagando ahora con la caída del crédito, la mayor incobrabilidad y también una creciente seguidilla de cierre de unidades productivas.
Los niveles de irregularidad del crédito y la caída del consumo reflejan huellas de la volatilidad preelectoral pero también inestabilidad de los ingresos
Grandes empresarios, beneficiarios algunos de las nuevas posibilidades para inversiones en los estratégicos agro, oil & gas, minería y conocimiento, empieza a estar preocupados por el contexto en el cual el país desplegará su grandeza, con fecha de realización en 2026, como lo dispuso el Gobierno. Temen que, sin políticas adecuadas para la reconversión de los sectores al margen de la transformación, la política haga naufragar lo que consideran una nueva posibilidad para la Argentina. Los dos futuros están a la mano.
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.














