“En la mesa no se habla de Adorni”, sentencia el Gerente de Finanzas de uno de los principales bancos del mercado. No se trata de un mandato en la comida familiar, más bien el retrato de lo que viven, en contraste, en la operatoria financiera. De algún modo, le dan la espalda al “ruido político” mientras se ocupan del cambio de ciclo global favorable a los negocios en la Argentina.

Hay sí una realidad que perciben en las mesas de cambio y de dinero de la City. La curva descendente de las tasas de interés, el horizonte calmo de tipo de cambio que los futuros sitúan en torno de $ 1600 a fin de año, la entrada de divisas asociada de los proyectos RIGI, los millones de las exportaciones del campo, y de las ventas de energía potenciadas por los precios internacionales que duplicaron valor en los embarques por la Guerra con Irán.

En la City perciben baja de tasas y un dólar estable en torno a $1600 hacia fin de año.

Durante la semana, afirman, se palparon los logros de la misión argentina en Washington, el esquema de garantías acordado con el Banco Mundial y el BID, que, se coincide, permitirá evitar una salida al mercado para cancelar la muralla de vencimientos de 2027, unos u$s 27.000 millones entre privados, multilaterales y bonos.

Tranquiizan las compras de divisas, la mayor acumulación de reservas, que se vive en sus inicios. La señal más fuerte es la del superávit fiscal, subrayan, que es la política del Gobierno más firme. También calma en la City la parsimonia en el desarme del cepo para las empresas. Hoy no pueden comprar dólares para acumular ni girarlos, pero sí lo hacen por CCL, admiten. Es prudente y comprensible, razonan. Y valoran en las mesas los gestos del presidente Javier Milei en cuanto a atender al estancamiento del consumo y de la industria cuando admite un posible cambio ritmo en la desinflación. Otras conversaciones. Mucho de Economía. No son ruidos, pero sí son política