El ministro Luis Caputo dijo que “el año que viene no va a ser el clásico año electoral argentino, va a ser un paseo por el parque”. Y agregó: “van a salir los dólares del colchón”, soy súper optimista con inocencia fiscal.Semejante pronóstico contrasta con la modesta dinámica de la economía desde principios de año. El propio ministro admitió que en los próximos días se conocerán dos datos negativos: el EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) cayó en febrero, tras un arranque flojo en enero, y en marzo la inflación superó el 3%, por el shock de precios en combustibles y la estacionalidad propia del mes.
Más preocupante es que la conjunción entre inflación acelerándose (12,1% acumulado desde diciembre, con 3% en marzo) y dólar oficial en baja (-4,5% en lo que va del año), vuelve a llamar la atención en Wall Street. Un 15% de inflación en dólares en un trimestre es una excentricidad de pocos países en el mundo.
¿Hubo un boom de ingreso de capitales (financieros e inversión extranjera directa) que provocó la fuerte apreciación real de la moneda, mientras se derrumbaba el riesgo país? ¿El boom exportador de Vaca Muerta, la minería y el agro se adelantó 4 años y Argentina ya sufre la “enfermedad holandesa”, mientras desbordan las reservas del Banco Central?
Nada de eso ocurre, todavía. Faltan dólares en el BCRA, se mantiene un cepo para la compra de empresas y el riesgo país duplica al de la región, pese a que el Gobierno arrasó en la última elección y pasó leyes clave (Presupuesto 2026, Reforma laboral) con amplias mayorías en el Congreso. En un país con vencimientos de deuda en dólares por U$S 30.000 millones en el próximo año y medio, y aún sin acceso al mercado internacional de capitales.
Según la consultora 1816, las reservas netas del BCRA cerraron marzo negativas en unos U$S 2.700 millones. “Bajaron 2.326 millones en lo que va de 2026, básicamente porque los pasivos en dólares del BCRA subieron más de lo que aumentaron las reservas brutas. En otras palabras, el impulso que tuvieron las reservas por las compras de divisas del Central (más de U$S 4.400 millones) y por la suba del oro, estuvo más que compensada por los pagos de deuda que hicieron el Tesoro y el BCRA (Globales, Bonares, FMI) y nuevas contabilizaciones de pagos de capital a realizarse en un lapso de 12 meses”, agrega el informe. En la metodología FMI, las reservas netas son negativas en U$S 13.800 millones.
Con esos números, se entiende la desconfianza de Wall Street. El banco Barclays acaba de circular entre sus clientes un informe sobre Argentina en el que vuelve a poner la mirada sobre un hit nacional recurrente: “¿Puede una moneda estar sobrevaluada?”, con un superávit comercial que se agranda. La respuesta de los economistas del banco de inversión británico es afirmativa. Repasan las dificultades de los sectores intensivos en empleo formal para competir con una moneda sobrevaluada, y dicen que esa situación plantea riesgos para el apoyo político del programa de estabilización.
En la línea de Domingo Cavallo se inclinan por liberar el mercado cambiario e imaginan que, pese a una aceleración inflacionaria de corto plazo, un tipo de cambio real más alto desataría los “animal spirits” empresarios, que impulsarán la inversión, la actividad y la baja del riesgo país. “Una corrección ahora sería menos disruptiva mientras las elecciones presidenciales de 2027 aún están lejanas”, advierten.
Según cálculos del economista Salvador Vitelli, el dólar oficial ajustado a valor de hoy (tipo de cambio real multilateral), con el que inició su gestión Milei (tras la devaluación) serían unos 2.775 pesos; el dólar oficial tras la devaluación de agosto de 2023 de Massa por presión del FMI, unos 1.900 pesos; y el dólar súper atrasado que dejó Alberto Fernández unos 1.235 pesos. El dólar de Macri, antes de la crisis cambiaria, un valor similar al actual, aunque con 5 puntos de déficit de cuenta corriente y déficit fiscal.
El problema no es el atraso cambiario, sino la dinámica de apreciación real y el riesgo si se abusara del ancla nominal durante el segundo trimestre, la temporada alta de la cosecha gruesa. El dólar de 1.500 pesos, con que Caputo decía sentirse “cómodo” en noviembre pasado, hoy serían algo más de 1.700 pesos.
Pero volvamos al optimismo de Caputo con los dólares de los argentinos. Según el último Balance Cambiario del BCRA (febrero), la IED (inversión extranjera directa) sigue siendo irrelevante en términos de financiamiento en el corto plazo: en 2024, aportó apenas U$S 90 millones. En 2025, fue negativa en -1.280 millones (por la compra de empresarios argentinos de filiales de multinacionales en el país); y en los dos primeros meses del año repuntó, pero aportó sólo U$S 406 millones. La inversión de cartera (financiera) de no residentes sigue ausente: en 2024, -77 millones, en 2025 un total de 1.270 millones, y en lo que va de 2026, cero.
El gran aporte de financiamiento del plan Milei/Caputo hasta ahora han sido en primer lugar el FMI y organismos internacionales: U$S 20.470 millones en 2025. En segundo, la emisión de deuda en dólares por parte de las empresas: 5.500 millones en 2024, 15.400 millones en 2025 y 3.750 millones en los dos primeros meses de 2026.
Mientras Wall Street continúe cerrado, es lógico que Caputo mire los dólares argentinos como la mayor apuesta. Pero esos dólares siguen yéndose al colchón. En febrero, la compra de dólares billete “sin fines específicos” ascendió a U$S 2.130 millones. Parte de esos dólares, unos 900 millones, se utilizaron para pagar gastos de tarjetas de crédito en el exterior (compras online, viajes, turismo), otra parte quedó como depósitos en los bancos. El BCRA dice que sólo U$S 300 millones se fueron al colchón, y unos U$S 500 se habrían ido en enero. El economista Amílcar Collante estima que fueron más: unos U$S 1.000 millones en cada mes. Como sea, una cifra muy menor en relación a los más de U$S 3.000 millones promedio que se fueron entre mayo y octubre del año pasado, con picos de U$S 4.500 millones en septiembre.
De la compra de dólares de los argentinos los próximos meses dependerá (en relación inversa) el impulso de la economía este año. Lo que nadie sabe todavía es cómo hará Caputo para que esos dólares dejen de salir y entren al sistema, en especial en el año electoral.