El nuevo viaje que el presidente Javier Milei emprenderá este viernes hacia los Estados Unidos no será simplemente otro paso por el destino más visitado en su gestión.
La visita incluirá el clásico capítulo político del fortalecimiento de sus relaciones con Donald Trump, en este caso en el marco de su participación en la cumbre de líderes latinoamericanos que el mandatario anfitrión convocó en Miami.
Pero más allá de ese encuentro, Milei encarará la semana próxima en Nueva York, junto a sus principales espadas gubernamentales, uno de los desafíos más importantes para el futuro de su gestión: vender a la Argentina como el destino ideal para la llegada de las inversiones, de manera de hace realidad la promesa de un crecimiento sostenido que derrame en los diferentes sectores de la economía nacional.
El desfile de funcionarios y empresarios argentinos por las sedes del JP Morgan, el Bank Of New York y el consulado argentino en Manhattan, en el denominado Argentina Week, tendrá como objetivo común atraer los capitales del país que hoy surge como el principal origen de la Inversión Extranjera Directa en la Argentina, con un stock que al 30 de septiembre pasado -último dato disponible- alcanzó a 32.038 millones dólares, lo que representó un 18% del total de tenencias.
La cifra se encuentra lejos de las aspiraciones argentinas. De hecho, el ministro de Economía, Luis Caputo, llevará al evento los beneficios que ofrece el Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones, por el que, anunció, ya se aprobaron proyectos por u$s 26.000 millones y tiene en carpeta otros por u$s 42.000 millones adicionales, es decir un total que alcanza a casi 10 puntos del Producto Bruto Interno.
“Es una inversión brutal que va a estar viniendo en los próximos cuatro años”, prometió Caputo ayer, presentando el escenario que imagina el Gobierno para lo que vendrá. Hay una certeza: la Argentina tiene para ofrecer al mundo alimentos, pero también la energía que se encarece por los conflictos que involucran, precisamente, a EE.UU. y los minerales que demandan las grandes potencias como ese país.
El año pasado, las exportaciones de origen primario sumaron u$s 50.700 millones. Mientras que en el sector Oil&Gas y Minería alcanzaron un total de u$s 19.000 millones, unos u$s 2200 millones más que 2024, lo que representó un récord de divisas originadas por estos sectores.
Pero para 2030, Economía espera que ambos sectores exporten al menos por u$s 45.000 millones, luego de haber abierto las puertas del RIGI al upstream, uno de los puntos de mayor atractivo para los petroleros estadounidenses y que, según Caputo, “va a generar muchísima más inversión en Vaca Muerta”. Y para 2035, calcula que solo la balanza energética trepe a u$s 44.000 millones y que la minera sume otros u$s 31.000 millones.
Esa es, más allá de los retratos de Milei y hasta de Lionel Messi con Trump, la foto que la Argentina espera conseguir en EE.UU.