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Las muestras de un país desnudo

DANIEL MUCHNIK

DANIEL MUCHNIK Periodista, escritor, licenciado en historia

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Las muestras de un país desnudo

Esta es una semana signada por acontecimientos que repercuten en la vida económica, política e institucional del país. La ley de legalización del aborto ha puesto al mismísimo Papa Francisco y a los obispos argentinos en un estado parecido a una declaración de guerra. Es curioso que un Papa admirado en distintos rincones del mundo por sus manifestaciones adelantadas para el siglo, tome aquí partido por cierto segmento de la opinión pública y contra algunos representantes del Gobierno.

En algún momento algunos especularon que la legalización del aborto era una cortina de humo para evitar que se hablara del punto central de la crisis argentina: ¿que rumbo tomará la economía?. O bien: ¿tendrá oxígeno suficiente Mauricio Macri para enfrentar a sus adversarios en 2019?

En éstos momentos es indudable que el peronismo, en general, sin analizar grupo por grupo está aprovechando esta horas (que parecen larguísimas) de desconcierto para llevar agua a su molino. Por un lado, los gobernadores de la oposición, también dirigentes sueltos, o grupos dentro del Parlamento que no dejan escapar ningún error y tratan de imponer criterios y aquellos que no quieren saber nada con el kirchnerismo. Sin embargo, el increíble silencio de Cristina Fernández, que nunca paró de hablar día tras día hasta el 2015, llama la atención de los observadores y los rumores no quieren confirmar pero admiten diálogos de la ex presidenta con otras figuras del peronismo.

¿Querrá evitar con la mudez la corriente eléctrica que la separa de los jueces que pueden acorralarla muchísimo más de lo que han hecho hasta ahora o por la demora de los trámites o por la niebla que cubre el segundo semestre de éste 2018? El dato concreto es que a la ofensiva contra el monumento de la corrupción que fue el cristinismo no se le ha puesto un moñito. Imprescindible además para dejar limpia hacia el presente y el futuro la conciencia nacional. Hay postergaciones sin explicación.

También en esta semana y en la próxima se sabrá la postura del radicalismo. Tras encuentros con funcionarios de alto nivel se podrá comprobar si sigue la tormenta dentro de Cambiemos por las críticas a la gestión llevada a cabo por los radicales o bien se seguirá como hasta ahora (sólo el PRO ejerce todo el poder) o, en última instancia, el radicalismo quitará o será renuente en lo que queda de colaboracionismo.

Este lado de América del Sur tiembla con la guerra de aranceles entre Estados Unidos y el mundo que puede ser más que dramática. Trump es el incendiario y China ha adelantado que no apagará el fuego. Devolverá golpe por golpe. La gravedad es que el tráfico fluido comercial entró en una encerrona. Ese es el rostro económico de la cuestión porque en la política interna Trump va ganando más votos con su estrategia proteccionista facilista e irresponsable.

Lo apoyan los desempleados, los que trabajaban en las metalurgias paradas, creen que la movida traerá más estabilidad y más dólares a los bolsillos. Lo aplauden los que ya lo hicieron en la contienda presidencial y ahora se suman empresarios y obreros de fábricas con escasa producción derrotados por la competencia externa.

No se quiere reconocer que en el pasado no muy lejano fue tan alta la presión impositiva desde los tiempos de Ronald Reagan, y tan elevados los salarios del personal que era preferible importar. ¿Alguien puede conseguir una prenda textil elaborada en los Estados Unidos? Todo llega de las factorías de exportación, de China del Asia en general (Filipinas por ejemplo) y de América Central. Los teléfonos celulares cuyos avances tecnológicos son diseñados en los Estados Unidos terminaban siendo ensamblados en China.

Esta fractura en el mundo comercial, se da, políticamente en Europa. donde los nacionalismos extremos (Polonia, Hungría, Austria y otros) le dan la espalda no sólo a las premisas del Mercado Común sino a los principios liberales esenciales. El descreimiento, que se aceleró con la dura crisis financiera de 2008, se trasladó al voto y ahora hasta la ex-izquierda vota a la extrema derecha racista y nacionalista desaforada de la Liga del Norte en Italia. El pretexto es frenar la inmigración (ya están instalados en Europa casi un millón de los corridos por las crisis políticas o las guerras o el hambre). Esa movida inexplicable se llevó adelante también en Francia. Varios alcaldes del Frente Nacional de Marie Le Pen habían sido obedientes militantes comunistas. Por suerte Macron, en alianza con Merkel en Alemania están decididos a mantener la unidad continental a través de buenos negocios y del esclarecimiento político. Claro: no se sabe que suerte tendrán.

En la Argentina quedan sin resolver (y tendrán vigencia en estas semanas) si habrá o no un acuerdo fiscal, si las provincias soportarán los recortes derivados del achicamiento del gasto público según compromiso con el Fondo Monetario. Se seguirá discutiendo si se mantiene la actual estructura ministerial y la de los organismos descentralizados (entre varios la AFIP). No hay que olvidar que la duplicación de los ministerios fue responsabilidad de este gobierno, que así lo resolvió a fines de 2015.

La sociedad argentina ha bajado los brazos en materia de esperanzas pero en el fondo algunos siguen esperando cambios para bien. Según las encuestas el 45% de los consultados cree, sin embargo, que la realidad económica no encontrará salida. No es fácil frenar la inflación que llegará al 30% anual o superará esa cifra. Paralelamente otros sondeos el 52% de la gente no encuentra consuelo y tiene expectativas negativas.

Tampoco hay que descuidar las puertas externas del país. La sequía ha hecho perder varios miles de millones de dólares al país. Pero las estadísticas oficiales ofrecen un panorama que no es alentador. Desde 2010 llegaron a 100.000 millones de dólares las compras de bienes y servicios fuera de la Argentina, gestos y pagos por regalías, turismo o viajes que superaron con el rojo creciente a las exportaciones de nuestros país y el ofrecimiento de servicios.

Esta semana también se hablará de la recesión que se extiende, advertible en las pymes semiquebradas, casi sin protección financiera privada u oficial, los comercios que cierran y la merma del consumo. Hay aumentos inexplicables en integrantes de la canasta de alimentos de la clase media y la básica, la elemental en los segmentos más empobrecidos. Todo castiga al usuario, mientras sigue ausente una estrategia económica que revierta esta caída, que se acelerará como un velero que se supone en calma si no escapa de una tormenta brava.

Algo que lleva al asombro es que nadie, ni grupo de economistas, ni asamblea de empresarios, ni la gran cantidad de expertos proponga soluciones por escrito, para dejar constancia punto por punto, contra la parálisis del Gobierno.

La propuesta económica del Frente Renovador de Sergio Massa contempla algunas, para ellos, soluciones, como el caso de la eliminación del IVA a once productos de la canasta básica y una ley de góndolas para atacar el negociado.

No quedó en claro si este carpetazo ayuda más a las clases medias y altas o a las de mayor grado de pobreza.

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