U$D

DOMINGO 21/04/2019

El peso hoy no es moneda

MIGUEL ÁNGEL ARRIGONI

Presidente de First Capital Group

1
El peso hoy no es moneda

Entre los atributos de una moneda, se encuentra el de “conservación del valor”. Esto ya no existe en nuestro peso. ¿Por qué la gente se refugia en el dólar? Porqué allí el valor luce estable, y conforme peor le vaya a la economía del país, luce más robusto.

Una tasa nominal de más del 70% y tasas efectivas con rendimiento superior al 90/100% son guarismos que distan de ser normales o corrientes, y que ponen a toda la actividad dentro del país en una zona de altísimo peligro para algo que todos dicen querer cuidar: el trabajo.

La baja de la tasa de estos días, con un dólar que no sube, es la palmaria demostración de un error conceptual de una teoría aplicable a otros países, pero no al nuestro.

Desde que se instauró el modelo de las Lebac, se comenzó un camino, hoy acentuado, de premiación a la política financiera por sobre la productiva. Contradictoriamente, finalizado el cepo cambiario, se eligió “anclar” el dólar, cuando justamente salimos para dejarlo "flotar" y no presionar su baja o su alza.

Y luego, en pocas semanas, el valor de la divisa trepó desde $ 20 a casi $ 40. Y en medio, en lugar de bajar las tasas, se las "subió". ¿Y qué pasó con la inflación? También subió.

En una economía normal, ortodoxa, la suba de tasas debería hacer bajar el valor de la divisa y los precios, no subirlos, lo cual demuestra una correlación absolutamente inversa en nuestro caso: cuando la gente decide refugiarse en el dólar, observa estas tasas astronómicas como hasta algo “peligroso”, el síntoma de que “algo malo va a suceder”, por eso simplemente, compra dólares. Y no se trata de grandes empresas. Son más de uno, dos, tres millones de ahorristas los cuales cuando pueden, ahorran. Hasta en cantidades módicas, lo que cada uno puede.

En una economía normal la suba de tasas debería hacer bajar el valor de la divisa y los precios, no subirlos. En nuestro caso: cuando la gente decide refugiarse en el dólar, observa estas tasas astronómicas como hasta algo “peligroso”, el síntoma de que “algo malo va a suceder”.

En el fondo, lo que está dañado es la confianza: un gobierno que concurre al auxilio de un organismo tan discutido como el FMI, presagia su propia inseguridad. Habíamos comenzado muy bien: arreglo de los Holdouts (herencia del gobierno anterior, de los que restructuraron la deuda con total impericia), salida de los “cepos” (dólar, trigo, carne, etc.) presagiaban tiempos muy buenos.

Pero esa idea de las Lebac al 38% fue desequilibrando la actividad, asfixiando el financiamiento de las empresas y particulares, dado que a partir de este “piso” todas las tasas activas se dispararon geométricamente. Entonces hoy, con estas tasas de casi un 100% de rendimiento efectivo, lo que era estrechez se ha vuelto a niveles de actividad "inviables".

La pregunta es, si el BCRA se percata del tremendo daño que se le está infringiendo a la economía. Queda claro que hay ministros que, si lo notan, y tratan de apaciguar este vendaval de malas nuevas en cuanto a concursos, despidos, etc. El problema en verdad radica en que una vez que una cadena comercial o una fábrica cerró locales, bajó persianas, despidió gente, esto no se repone de la noche a la mañana. La malaria viaja en ascensor, y las reparaciones llegarán por escalera.

Duele mucho ser crítico con este gobierno. Ha hecho muchas cosas muy buenas en otros ámbitos. Nadie puede dudar de su buena voluntad y de su convicción democrática, por eso muchos ciudadanos, entre los que me incluyo, queremos que les vaya bien. Por el país y por nuestros hijos. Algunos de nosotros ya tenemos algún hijo viviendo afuera, por la pesada herencia kirchnerista, pero hasta ahora no se les ha dado motivos para volver, sino que ha habido para emigrar aún más.

El Gobierno tiene que cambiar de plan. En rigor de verdad, parecería que siempre ha carecido de uno, negando la heterogeneidad e ilógica de nuestro propio ser.

Un país que premia el no trabajar, donde la justicia es muy relativa, donde un sindicalista amenaza a toda la población, donde un juez dice que andar con palos y encapuchado por la calle no es delito, donde un empresario prefiere no vender a bajar precios. Esto no pasa en otros países, sucede aquí. Un país con gente muy capaz, que elige a diario el camino equivocado.

Es por eso, que el adalid del Cambio tiene que ser el Gobierno. Y si se aceptan errores, siempre hay soluciones. Queda poco tiempo, y eso lo sabemos todos, los bien intencionados y también los oportunistas. Cambiemos, por favor, Cambiemos.

Comentarios1
HECTOR GABBA
HECTOR GABBA 21/11/2018 06:57:39

Todo bien, pero no debe olvidarse que en una nota, además de emitir una opinión hay una obligación de hacer docencia, por tanto en el noveno párrafo es "infligir" y no "infringir".

Más notas de tu interés