Cómo perder la residencia fiscal para trasladar la fortuna personal al Uruguay

No se trata de un simple traslado de un lugar a otro,  sino cambiar el asiento de su vida y se exigen con condiciones y requisitos estrictos vinculados a los intereses vitales. 

Gran cantidad de residentes argentinos han tributado por el período 2019 impuesto a los Bienes Personales de porcentuales impensables, injustos y también confiscatorios. A esta situación se agrega los anticipos qué van a tributar a cuenta del período 2020.

Por este y otros motivos, muchas personas están pensando en cruzar la frontera y quedarse en otros territorios. Los que más frecuentemente sobrevuelan son Uruguay y Paraguay, que han facilitado enormemente la obtención de la residencia fiscal.

Debe destacarse que no solo corresponde residir en forma permanente en aquellos países con las condiciones que se exijan, sino que también hay perder la residencia argentina. Y eso no resulta tan sencillo: la persona debe tener fuera de nuestro país sus intereses vitales y económicos principales.

Implica que, además de tener la residencia fiscal afuera, debe haberse mudado junto con su familia al exterior y no tener raíces económicas relevantes en nuestro país. Podría tener bienes o negocios, pero cuya importancia relativa sea menor respecto de la actividad en el exterior.

Hay realidades familiares que en muchas ocasiones impiden concretar esta mudanza de toda su vida familiar y social, y por lo tanto esta posibilidad queda trunca en los hechos.

Condiciones para residir en el Uruguay

Para obtener el alta fiscal definitiva en aquel país hay que un tiempo de 60 días de permanencia durante el año civil, y una inversión inmobiliaria mayor a u$s 370.000 a partir del 1 de julio de 2020.

Como se exige tener residencia legal permanente, los intereses económicos deben estar en dicho territorio o eventualmente uno debe estar retirado de la vida activa profesional o empresarial. A su vez, hay que solicitar el certificado de migraciones de Uruguay, el certificado de domicilio con escritura y demostrar servicios a su nombre.

Cómo perder la residencia argentina

La residencia se obtiene por la estabilidad de permanencia de manera firme y constante en un territorio.  Se presume que todos los argentinos son residentes por su nacionalidad, salvo que hayan perdido esa condición.

Para desligarse del fisco nacional, se exige que permanezcan en forma continuada en el exterior por un periodo de 12 meses, y se aclara que podrán tener presencias temporales continuas o alternadas de 90 dias en Argentina.

Para reconocerse la pérdida de calidad de residente debe ser notificada la AFIP lo cual se ha reglamentado por la Resolución General 4760. A esta altura del año calendario, resulta imposible cumplir con las condiciones solicitadas.

Una vez cumplida la baja fiscal, se demanda designar un responsable sustituto que ingresará los impuestos por los bienes o las rentas que puedan generarse en nuestro país.

No se trata de un simple traslado de un lugar a otro,  sino cambiar el asiento de su vida y se exigen condiciones y requisitos estrictos vinculados al lugar de la vivienda, al centro de intereses vitales y también al tiempo de permanencia en el país.

El contribuyente debería darse de baja del club, la obra social, transferir los automotores a su nuevo lugar de vida y algunos otros indicadores que muestren una renuncia a fondo. Sin duda, la AFIP no le hará fácil a nadie quedar al margen de los compromisos tributarios.

¿Un impuesto de despedida?

Otra cuestión que preocupa es el exit tax, del cual aparecen rumores en Argentina y que rige en Austria, Bélgica, Dinamarca, Irlanda, Italia, Alemania y varios países europeos que entienden que ha de pagarse una indemnización por parte de quién se traslada y produce una pérdida recaudatoria al país de origen.

En general se aplica cuando la jurisdicción a la cual se va a vivir esta persona, es de baja o nula tributación. Pero nosotros tenemos bajos mínimos no imponibles, altos porcentuales de alícuotas en los distintos tributos y además intercambiamos información con casi 200 países. La posibilidad de exigir un impuesto de despedida tendría pocas oportunidades de prosperar pues sería objetado en la Justicia.

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