Ciudad de Buenos Aires, la más densamente poblada y una de las menos planificadas

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires con sus 14.307 habitantes por km2, es la novena ciudad del mundo en densidad poblacional y la primera del continente americano. Si generamos un ranking provincial según su densidad claramente sería encabezado por la Ciudad de Buenos Aires, mientras que los siguientes puestos presentan valores extremadamente menores, como Tucumán con sólo 64,3 hab/km2.
Existen otras 17 provincias que se encuentran por debajo de 15 hab/km2 . La población tiende a concentrarse en las áreas urbanas más dinámicas. Sin embargo ¿todas las razones que llevan a alguien a migrar, suelen corresponderse con la situación de la ciudad de destino? Lo racional seria que existan intervenciones del gobierno porteño, que buscasen niveles de densidad óptimos y estableciendo niveles de calidad de vida aceptable. Contrariamente a esto la CABA continúa densificándose pero sin ninguna planificación. Es una suerte de trinchera cercada por la General Paz y el Río de la Plata, y su única forma de densificarse es hacia arriba. En simultáneo, con el boom inmobiliario de los últimos años, la tierra se encarece y ha crecido fuertemente la población en los asentamientos informales. Los datos son extremadamente dolorosos en términos de desigualdad, los censos de población muestran que entre el 2001 y 2010 la cantidad de hogares en departamentos creció 12,9%, mientras que los hogares en vivienda deficitarias crecieron la friolera de 65,8 %. Otra peculiaridad de la CABA es que sus densidades varían ostensiblemente dentro de las franjas horarias. Se estima que la actividad económica de la ciudad hace que se duplique toda su población en el territorio durante algunas horas y un tiempo después se vuelve a contraer.
Por ejemplo en Recoleta existen 17.143 viviendas/km2; 1,5 personas/vivienda y el hacinamiento critico es de tan solo 0,4%, mientras que en Lugano presenta 2.496 viv/ km2; 3,4 Pers/Viv y el hacinamiento asciende a 5,1%, lo que muestra las enormes desigualdades dentro de su territorio.
Un informe reciente de la administración Macri denominó a este fenómeno como suburbanización de las elites y demostró su preocupación por la pérdida de unos 300 mil habitantes de alta capacidad contributiva, revelando fehacientemente cuáles son sus prioridades a la hora de lamentarse. Cabe mencionar que planificar no es un término que se emparentado con algún signo ideológico, sino que se trata de un tema de vital importancia para el desarrollo de ciudades moderna.
El resultado de la falta de planificación del asentamiento en CABA, es el aumento significativo del precio del suelo pero de manera claramente heterogénea, lo que se transforma en el principal expulsor de aquellos habitantes que cuentan con el poder adquisitivo para migrar su residencia. Así, el precio promedio de los alquileres llega hasta más que triplicarse entre las comunas más caras del Norte y las del Sur. La falta de políticas activas de los últimos años, nos ayuda a interpretar una realidad en donde el asentamiento se regula sólo a través de la lógica del mercado inmobiliario y la especulación, generando así una ciudad de dos velocidades. La Ciudad creció en promedio 4,1% en los últimos 10 años, pero mientras Recoleta disminuye su población en -4.6%, producto de la emigración, la comuna 8 tiene un crecimiento del 15,8%. Estas corrientes migratorias opuestas, genera que del 24% de los inmuebles deshabitados, 37.151 viviendas (34,4%) pertenecen a la comuna 2 y solo 6.759 (12,2 %) a la comuna 8 .
A este fenómeno de desigualdad, debería sumarse que el 57,6% de los residentes son propietarios de la vivienda y el 31% son inquilinos, mientras que a nivel total país la situación se invierte con el 67,7% y 16,1%, respectivamente. Esto se vincula al hecho que el gasto de alquileres es el principal gasto de los porteños y la situación de déficit habitacional con una infinidad de departamentos vacíos aborta toda relación con las teorías neoliberales de equilibrio en los mercados entre la oferta y la demanda. Claramente, la Ciudad demuestra que no tiene una densidad acorde a su grado de desarrollo y su trama urbana queda muy lejos de ser homogénea. Todas las ciudades necesitan planificar su crecimiento y Buenos Aires no es la excepción.
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