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El oficio de la relojería de alta gama sigue despertando curiosidad, sobre todo por el valor y la complejidad de las piezas que se manejan en los talleres especializados. Detrás de cada reloj hay decenas de componentes diminutos que deben ensamblarse con una precisión extrema, donde incluso el más mínimo error puede afectar su funcionamiento.

En ese universo trabaja Manel Ruiz, maestro relojero con más de 40 años de experiencia, quien advierte que existe una idea equivocada muy extendida: muchas personas creen que comprar un reloj de lujo garantiza una exactitud perfecta, cuando en realidad ese no es el verdadero valor de estas piezas.

El gran error al comprar un reloj de lujo, según un experto

Según explica Ruiz, uno de los fallos más comunes es pensar que un reloj mecánico de alta gama debe ofrecer una precisión absoluta. Sin embargo, esto no es así: incluso las mejores piezas pueden presentar pequeñas variaciones en la medición del tiempo.

“Un reloj mecánico nunca va a ser tan preciso como uno de cuarzo”, señala el especialista. Por eso, insiste en que el valor no está en la exactitud perfecta, sino en la capacidad de una máquina completamente mecánica de acercarse a ella.

En este sentido, quienes buscan exactitud total pueden encontrar opciones más económicas, mientras que en la alta relojería se paga por otros factores como la ingeniería, el diseño y la historia de la marca.

Cómo es trabajar con relojes de alta gama

El día a día en un taller especializado implica montar, desmontar y ajustar mecanismos complejos. Aunque pueda parecer una tarea repetitiva, cada reloj presenta particularidades que requieren conocimiento y experiencia.

Oficial y confirmado | El Gobierno anunció que vuelve el cambio de hora en todo el país para marzo: así quedarán todos los relojes. Foto: Shutterstock

Ruiz destaca que no se trata de un trabajo individual: detrás de cada reparación hay un equipo que incluye pulidores, técnicos y especialistas en cajas, todos enfocados en lograr un resultado preciso.

Uno de los momentos más delicados es la regulación final, conocida como el “tic-tac”, donde se ajusta el funcionamiento del reloj. Ese proceso no está al alcance de cualquiera y es donde realmente se nota la experiencia del profesional.

Un oficio exigente que nunca deja de evolucionar

La relojería es un campo en constante cambio. Cada año aparecen nuevos mecanismos, lo que obliga a los profesionales a seguir formándose de manera continua y adaptarse a las innovaciones del sector.

Además, se trata de una profesión donde la experiencia es clave. Si bien la formación inicial aporta una base, el verdadero aprendizaje llega con los años de práctica y el contacto directo con piezas de distintos niveles.

A pesar de los cambios en los hábitos de consumo, el oficio sigue vigente, especialmente en el segmento de lujo, donde la reparación y el mantenimiento continúan siendo fundamentales. Sin embargo, uno de los desafíos actuales es la falta de nuevos profesionales formados.

Para quienes consideran dedicarse a esta actividad, Ruiz asegura que es un camino exigente pero con oportunidades, incluso a nivel internacional, en mercados donde la alta relojería mantiene una fuerte demanda.