

El mundo está hoy más cerca del colapso que en cualquier otro momento de la historia contemporánea. Así lo advierten científicos internacionales tras actualizar el Reloj del Juicio Final, un indicador simbólico que mide qué tan próxima está la humanidad de un punto de no retorno.
La señal, creada para alertar a gobiernos y sociedades, se ajustó a 85 segundos de la medianoche, la distancia más corta registrada desde su creación. No solo refleja riesgos militares, sino también crisis ambientales, tecnológicas y biológicas que avanzan sin control.
Para los expertos, este movimiento confirma que la Tercera Guerra Mundial dejó de ser una hipótesis remota y pasó a convertirse en una amenaza tangible dentro del actual orden geopolítico. Detrás de este ajuste hay una acumulación de factores críticos como el aumento del riesgo nuclear, la falta de cooperación entre potencias y la incapacidad global para contener crisis.
Por qué el mundo está más cerca de la catástrofe global
El comité científico responsable del reloj explicó que el cambio responde a la ausencia de avances reales frente a amenazas que ponen en jaque la supervivencia humana. La persistencia de arsenales atómicos, el agravamiento de la crisis climática y el desarrollo acelerado de tecnologías sin regulación forman un cóctel peligroso.

La presidenta del Bulletin of the Atomic Scientists, Alexandra Bell, fue contundente al señalar que “la humanidad no ha logrado avances suficientes frente a los riesgos existenciales que nos amenazan a todos”. En su diagnóstico, cada segundo perdido acerca al planeta a un escenario irreversible impulsado por decisiones humanas.
Conflictos armados, armas nucleares y nuevas amenazas
Los especialistas también alertaron sobre el deterioro del equilibrio estratégico entre potencias. Daniel Holz, presidente de la junta científica del Bulletin, advirtió que “los países se han vuelto más agresivos, adversariales y nacionalistas”, en un contexto marcado por conflictos activos que involucran Estados con capacidad nuclear.
A esto se suma la posible expiración del último tratado que limita los arsenales atómicos entre Estados Unidos y Rusia, lo que abriría la puerta a una nueva carrera armamentista sin precedentes en más de medio siglo. En paralelo, Holz alertó sobre peligros emergentes en las ciencias biológicas y el uso masivo de inteligencia artificial sin controles, factores que amplifican la desinformación y agravan todos los riesgos existentes.











