Las escuelas de polo, semilleros de una pasión

Las escuelas de polo, semilleros de una pasión

La idea nació hace siete años. Siempre estaba con mis hijas y sus amigas y las llevaba a andar a caballo conmigo. Cuando les di un taco el entusiasmo fue creciendo y así lo hizo también el proyecto, que lo llevo adelante con Inés Ayerza", cuenta Delfina Donovan, fundadora de la escuela El Polo de Fuchi, by Fuchines. Hay un semillero de unas 40 niñas de entre 7 y 8 años. Sin embargo, nadie se queda afuera: Fuchi tiene entre alumnas de perfiles variados, desde las "fuchitas" que dan sus primeros galopes hasta mujeres adultas; sean polistas entrenadas o amateurs. 

“Me encanta ver el desarrollo del ala femenina. Desde ya que se puede jugar con hombres, porque te podés divertir mucho, pero no es lo mismo cuando se quiere competir. Está bueno poder encontrar un lugar exclusivo para mujeres, como las ligas femeninas y el Abierto", destaca esta fanática del deporte que la apasionaba desde pequeña y que, a los 42 años, desde el rol de entrenadora, la ha puesto ante nuevos retos: “Estoy coacheando a Legión Extranjera, un equipo de chicas de entre 14 y 17 años. Fue un gran desafío, pero puedo decir que ganaron todo lo que jugaron, menos un torneo. Es un emprendimiento que armé este año y la idea es seguir creciendo", destaca Donovan. "La mujer está entrando en todos lados y eso se refleja también en el polo, donde ha tenido un avance exponencial en los últimos dos años", analiza. Y sigue: "Como ocurre con el polo masculino, el epicentro es Buenos Aires, por lo que estaría bueno que se expanda. Y, como es un deporte muy caro, lo ideal sería conseguir más sponsors para que ayuden a crecer a las chicas". 

En sintonía con su par de Fuchi, se manifiesta María Chavanne, de la escuela La Dolfinita: “El mayor reto es tratar de jugar al polo como juegan los hombres, porque es la disciplina original. La idea es continuar sin hacerle cambios, pues son las bases". "Después siempre hay un nivel de hombres y mujeres, como los hay en otros deportes; desde ya que se puede compartir algún torneo o competencia", completa la entrenadora, quien ostenta el taco con soltura desde 14 años. 

"Encontré una buena combinación para tres pasiones: el polo, los caballos y enseñar", relata Chavanne, cuya escuela, que cumplió siete temporadas, surgió de la mano de Adolfo Cambiaso. "Se fue gestando cuando sus hijos comenzaron a jugar", explica la coach sobre el nacimiento del espacio, del que hoy forman parte unas 15 chicas de un total de 60 alumnos.