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En una tranquila esquina de Belgrano R, una antigua casona inglesa se convierte cada fin de semana en un punto de encuentro para cientos de porteños amantes del asado. Beza (Olazábal 3301) es una parrilla con ambiente íntimo repartido en dos plantas. El primero cuenta con jardín y un patio lleno de vegetación, mientras que el otro es un balcón aterrazado.

Beza conjuga el esplendor de las carnes argentinas a la parrilla con vinos poco convencionales. Las brasas a la vista, junto con las botellas de vino repartidas por doquier, le dan un aire familiar que invita a largas sobremesas.

El proyecto familiar de espíritu hogareño está a cargo de la chef y sommelier Belén Zanchetti, quien encontró en esta casona centenaria de 1930 el lugar perfecto para el proyecto.

El menú de Beza incluye platitos para tapear, pastas caseras y diversas preparaciones a la parrilla que van desde pescados hasta cortes emblemáticos como el asado. Los platos elaborados de manera artesanal e influencias cosmopolitas son entre medianos y grandes, por lo que pueden pedirse de forma individual o reunirse en el centro de la mesa.

Entradas

Los platitos para compartir en Beza reúnen lo mejor de la gastronomía porteña. Durante los meses de calor, dan de cortesía un gazpacho, mientras que en la temporada invernal es una sopa. La carta ofrece tapeos como paté casero con chutney de estación y focaccia, plato de hongos y papas asadas con huevo mollet (lleva crema de cajú, pesto de frutos secos y cebolla crocante), chorizo a la parrilla con morrones confitados y más.

Brasas y más

La parrilla de concepto abierto invita a los comensales a apreciar cómo los fierros calientes cocinan las mejores carnes argentinas. Se destacan cortes como tira de asado, ojo de bife, churrasquito de cerdo, pollo, entre otros.

El restaurant busca dar un paso más en la gastronomía porteña y apuesta por platos alternativos como trucha (berenjena, tomate, cebolla morada, picke de pepino y eneldo), coliflor (con ajo blanco, gremolata, kale y almendras), churrasquito de cerdo (con puré de limón, muhammara y mix de verdes) y calamar confitado (papa confitada, pil pil, cebolla morada y aceite de hierbas).

Quienes busquen pastas podrán disfrutar de papardelle con salsa rosa, langostinos, panceta, zucchini, champiñón y albahaca.

Postres

El ambiente relajado de Beza invita a disfrutar de una larga sobremesa con un dulce de por medio. Se ofrecen opciones como un clásico flan mixto, un trifle con helado de americana, frutos rojos y praliné.

Maridaje

El maridaje del restaurant es curado y seleccionado por la chef, quien prioriza el trabajo de pequeños productores con una filosofía natural, orgánica y biodinámica. La selección varía de forma constante, pero siempre se encontrarán blancos, naranjos, rosados, tintos ligeros o intensos y espumosos en diferentes estilos.