

Después de que la Caja Económica Federal y el Banco do Brasil anunciaron crecimientos espectaculares de sus carteras de crédito en 2012, el gobierno comienza a ver límites en el avance de la posición de mercado de los bancos federales.
El deseo es que las instituciones privadas vuelvan a prestar más para equilibrar el mercado y evitar el dominio de las entidades públicas, que ejercieron un reconocido papel anti-cíclico el año pasado.
Nadie busca estatizar el sistema, dijo un dirigente de un banco federal. El gobierno considera esenciales a los bancos privados para diversificar riesgos, estimular la competencia y la innovación y empujar la recuperación durante los cambios de eje en los ciclos de crédito.
Otra preocupación es acercar a los privados hacia el financiamiento de largo plazo en infraestructura en Brasil.
El Banco do Brasil divulgó en su balance la semana pasada una fuerte expansión de 25% en su cartera de crédito el año pasado, fruto de su agresiva estrategia de reducir las tasas de interés. Dos días antes, la Caixa Económica Federal anunció un crecimiento de 42% en su cartera de préstamos.
La estatización del sistema bancario constituye una remota hipótesis, pero los bancos públicos BB, Caixa y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) están más cerca de asumir una posición preponderante en el mercado de crédito. Datos del Banco Central indican que la participación de los bancos públicos en el total de crédito subió de 43,5% a 47,3% entre 2011 y 2012.
El banco privado es fundamental porque tiene una posición proactiva para reaccionar cuando se recupera el crédito bancario, afirmó el vicepresidente de finanzas de la Caixa, Marcio Percival.
Los bancos públicos respondieron por 72% del aumento del crédito bancarios en la economía el año pasado. Nunca nadie defendió que el crecimiento del crédito tenga lugar solamente en los bancos públicos, afirmó un directivo del BB. Los que se retrajeron fueron los bancos privados, agregó.
Las entidades restringieron préstamos en función de la incertidumbre en el escenario macroeconómico y el aumento de sus tasas de insolvencia.
Este año, la expansión de los bancos públicos tiende a desacelerarse, pero será superior que el promedio del mercado. Mientras la Caixa proyecta un crecimiento de 35%, el Banco do Brasil prevé entre 16% y 20%. Existen límites para la expansión de la Caixa y el BB, señaló una fuente de un banco federal. En un momento comienzan a surgir problemas de falta de capital, se atraen clientes que no interesan, existe un límite físico para la generación de crédito y la insolvencia puede subir.
Para reequilibrar el mercado, el gobierno cree que la receta adecuada no pasa por poner freno a las entidades federales, sino convencer a los bancos privados para que vuelvan a prestar. El ministro de Economía, Guido Mantega, se ha reunido para ese fin con banqueros. Los bancos anuncian una expansión más fuerte del crédito, de 15% o más, lo que significa el doble del 8% ocurrido en 2011. Pero la duda es si cumplirán.










