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Una decisión inesperada acaba de tensar la cooperación internacional en el Caribe. Países Bajos suspendió de forma provisional su participación en las operaciones antidroga lideradas por Estados Unidos en aguas internacionales, luego de cuestionar el enfoque utilizado para interceptar embarcaciones sospechosas vinculadas al narcotráfico.

La medida no es menor: se toma después de que más de un centenar de personas murieran como consecuencia de esta estrategia, basada en el ataque directo a lanchas presuntamente utilizadas por redes criminales en alta mar.

La resolución marca un quiebre diplomático y operativo en una de las zonas más sensibles del mapa del narcotráfico internacional.

Por qué Países Bajos rompe la cooperación militar con Estados Unidos

El gobierno neerlandés considera que el enfoque aplicado por Washington genera riesgos desproporcionados para la vida humana, incluso en contextos donde no siempre está plenamente confirmada la participación de las embarcaciones en actividades ilegales.

Por ese motivo, el ministro de Defensa en funciones, Ruben Brekelmans, anunció el 6 de enero un cambio inmediato de política:

El gobierno neerlandés considera que el enfoque aplicado por Washington genera riesgos desproporcionados para la vida humana. Imagen: archivo.
El gobierno neerlandés considera que el enfoque aplicado por Washington genera riesgos desproporcionados para la vida humana. Imagen: archivo.

La Marina de Países Bajos limitará su actuación exclusivamente a la vigilancia de las aguas territoriales de sus territorios caribeños y dejará de intervenir en operativos en aguas internacionales.

Esto implica que las fuerzas neerlandesas ya no participarán en acciones conjuntas fuera de su jurisdicción directa.

Qué zonas seguirá controlando la Marina neerlandesa

A partir de esta decisión, la presencia militar de Países Bajos se concentrará únicamente en:

  • Aruba
  • Curazao
  • Bonaire

Es decir, el patrullaje continuará en las aguas territoriales de las islas del Caribe neerlandés, pero se retira del esquema de interdicción regional impulsado por Estados Unidos en mar abierto.

Este repliegue reduce la capacidad multinacional de control en rutas marítimas clave para el narcotráfico, especialmente en corredores utilizados para el traslado de drogas hacia América del Norte y Europa.

Más de 100 muertes y una estrategia bajo cuestionamiento

El detonante de la ruptura es el impacto humano de la estrategia estadounidense, que en los últimos meses dejó más de 100 muertos en operaciones contra embarcaciones sospechosas.

Desde la perspectiva neerlandesa, el uso de fuerza letal preventiva en alta mar plantea dilemas legales, éticos y políticos, sobre todo cuando existen márgenes de error en la identificación de las lanchas y sus tripulantes.

La decisión busca evitar que el país quede asociado a acciones que puedan ser interpretadas como violaciones al derecho internacional humanitario o a los principios de proporcionalidad en el uso de la fuerza.