En esta noticia

El color amarillo tradicional de las pelotas de tenis hoy nos permite distinguirlas en cualquier contexto y, justamente por esto, los expertos explican que no fue una elección basada en estética ni mucho menos aleatoria, sino una estrategia pensada en la transmisión de este deporte.

Si bien el tenis sobre césped como tal comenzó a desarrollarse en la década de 1870 -inspirado en el tradicional tenis real- la decisión de adoptar el amarillo como color de las pelotas recién surgió en 1972 con un motivo claro: mejorar la televisación del tenis.

Por qué las pelotas del tenis son amarillas: la decisión de 1972 que se mantiene hasta hoy

La Federación Internacional de Tenis (ITF), ahora llamada World Tennis, explica que, si bien las pelotas que se utilizaban para jugar desde los comienzos de este deporte eran negras o blancas en función de la cancha, en 1972 se tomó la decisión de incorporar las pelotas amarillas al reglamento.

Esto se dio porque una investigación evidenció que el color amarillo era mucho más notorio que el blanco o el negro para quienes miraban el deporte por televisión.

No obstante, la ITF explica que Wimbledon recién incorporó las entonces “nuevas pelotas” amarillas en 1986, unos catorce años después de que fueran incluidas oficialmente en el reglamento.

La pelota de tenis amarilla se incorporó al reglamento en 1972.Freepik

La prueba que deben pasar todas las pelotas de tenis para utilizarse en torneos oficiales

El amarillo de las pelotas es uno de los requisitos más evidentes para su uso profesional, pero existen otros de suma importancia que no se distinguen a simple vista. Como regla general, todas las pelotas de tenis que se utilizan en competiciones oficiales deben haber sido previamente aprobadas por la ITF, que realiza pruebas de:

  • Acondicionamiento ambiental: las pelotas se mantienen durante 24 horas en un laboratorio con clima controlado y se observa si la humedad y la temperatura las afectan.
  • Precompresión y acondicionamiento: se someten a un proceso para eliminar cualquier deformación causada por el almacenamiento.
  • Peso: se comprueba que pesen entre 56 y 59,4 gramos.
  • Tamaño: se verifica que la pelota a utilizar sea del diámetro adecuado.
  • Deformación: se evalúa que tanto podría cambiar la pelota al golpearse contra la raqueta o la cancha.
  • Rebote: la pelota se deja caer verticalmente desde 254 cm para medir cuánto pica.
  • Durabilidad: esta prueba se introdujo en 2009 y mide el proceso de desgaste.

Si alguna de las marcas fabricantes no logra superar las pruebas, no obtendrá la aprobación y tendrá que volver a enviar otra muestra.