

Dormir una siesta ocasional después del almuerzo suele considerarse un hábito normal, especialmente en adultos mayores. No obstante, un nuevo estudio realizado por investigadores de Mass General Brigham en colaboración con Rush University Medical Center hallo que cuando las siestas se tornan muy largas o demasiado frecuentes, esto puede ser señal de problemas de salud subyacentes.
Los investigadores explican entonces que las siestas excesivas en personas mayores pueden ser indicador de enfermedades silenciosas que aún no fueron diagnosticadas.
Qué descubrió el estudio realizado por los científicos sobre la siesta
La investigación analizó los hábitos de sueño de 1338 adultos mayores, jubilados y mayores de 56 años, utilizando monitores de muñeca que registraron objetivamente sus períodos de descanso durante el día.
Luego, los expertos compararon los datos con hasta 19 años de seguimiento para explorar en profundidad que relación tenían estos patrones de siesta con la mortalidad.
Los resultados mostraron que
- Cada hora adicional de siesta durante el día se asoció con un 13% más de riesgo de mortalidad
- Cada siesta adicional al día se relacionó con un 7% más de riesgo de mortalidad

En ese sentido, un grupo en particular llamó la atención: quiénes sentían la necesidad de tomar una siesta por la mañana.
“Una persona sana, tras una noche de sueño, debería sentirse bastante descansada y capaz de mantenerse despierta por la mañana, pero para quienes no están tan sanos, pueden tener problemas de somnolencia incluso por la mañana”, afirmó Ruixue Cai, segundo autor del artículo, a Harvard.
¿Por qué las siestas excesivas podrían no ser cansancio sino algo más preocupante?
Los autores enfatizan en que el estudio no demuestra que las siestas provoquen mayor riesgo de muerte, pero sostienen que pueden reflejar la presencia de enfermedades que generan somnolencia excesiva durante el día.
El ejemplo de los expertos es, así como una persona con gripe suele sentirse cansada y dormir más, algunos adultos mayores pueden presentar una fatiga persistente causada por enfermedades que aún no muestran síntomas evidentes.
No obstante, si bien el trabajo identifica asociación se enfatiza en que no se trata de relación causa efecto, por lo que serán necesarios más estudios para constatar la influencia de la siesta excesiva en la salud.











