El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) encargó la ronda de conversaciones a Citigroup, el banco Itaú y Goldman Sachs, con el objetivo de concretar las pautas de la transacción y transmitir los lineamientos a potenciales colocadores.

Uruguay enfrenta en 2026 la necesidad de realizar colocaciones de deuda por más de 5.000 millones de dólares, y hasta el momento no ha concretado emisiones en el exterior en lo que va del año, aunque sí efectuó colocaciones en el mercado local.

En los ámbitos financieros había expectativa sobre el rumbo de la política fiscal y la solidez de las señales oficiales: los agentes aguardaban que la ley presupuestal clarificara la postura del Ejecutivo respecto al gasto público, en un contexto en el que se buscaba prudencia y evitar incrementos significativos.

El Gobierno remitió al Parlamento una propuesta que contemplaba un aumento marginal del gasto, y también dio marcha atrás en una iniciativa polémica que había generado inquietud entre los inversores: el traslado al Estado de la administración de cuentas de ahorro previsional.

La propuesta original planteaba concentrar esa gestión en un monopolio estatal, lo que habría implicado retirar la administración de las AFAP (Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional) —entidades privadas que manejan esas cuentas desde hace 30 años—.

Finalmente, el Ejecutivo decidió mantener en manos de las AFAP tanto la administración de cuentas como la cartera de bonos vinculada a esos ahorros, lo que alivió tensiones en el mercado.

En las presentaciones a los inversores, Uruguay destaca su baja prima de riesgo y las calificaciones de deuda favorables asignadas por las agencias Moody’s, S&P y Fitch, argumentos que buscan atraer demanda internacional y permitir condiciones más favorables en la colocación. Las comunicaciones previas del MEF señalan además que la operación podría abarcar herramientas de gestión de pasivos, enfocadas en bonos globales en dólares y en pesos, así como en letras de regulación monetaria emitidas por el Banco Central del Uruguay.

El avance en las conversaciones con bancos colocadores busca calibrar variables clave —plazos, moneda, volumen, precio y calendario— y sondear la demanda institucional internacional antes de decidir el formato final de la oferta.