Desde el 27 de marzo y hasta el 26 de junio se celebran las elecciones en el Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante, siendo la sede central de la institución, el lugar habilitado para la votación. Se estima que son 2.400 los socios en condiciones de emitir sufragio.
En diálogo con Transport & Cargo, Jorge Tiravassi, su presidente que se presenta como candidato para un segundo mandato, reflejó los principales logros de gestión y propuso interesantes acciones a futuro.
- La marina mercante nacional atraviesa un momento delicado ¿Qué acciones se tomaron al respecto?
- Uno de los ejes más visibles de este período fue la defensa de la marina mercante nacional frente a distintos intentos de desregulación y pérdida de derechos. En ese plano, el Centro tuvo un rol especialmente activo frente al Decreto 340/25, que la conducción interpretó como una amenaza directa para el trabajo argentino embarcado y para la reserva de cabotaje. La respuesta incluyó presentaciones judiciales, medidas cautelares, reuniones con legisladores, participación en el Congreso y una estrategia de comunicación orientada a visibilizar el impacto de esas medidas sobre la actividad. También fue clave nuestra presencia activa en las manifestaciones gremiales durante las marchas convocadas por la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) y la Federación Sindical Marítima y Fluvial (FESIMAF).
Esa actuación no fue una reacción aislada, sino la expresión de una forma de conducción que busca estar presente cuando la situación lo exige. La defensa de la marina mercante apareció así no solo como una bandera histórica del Centro de Capitanes de Ultramar, sino como una práctica concreta sostenida en el plano judicial, gremial, legislativo e institucional. En la misma línea se inscriben las acciones impulsadas frente al DNU 70/2023 y otras decisiones que afectaron derechos laborales y condiciones de trabajo del personal embarcado.
En este escenario, mucho tuvo que ver la participación institucional. En estos años, el Centro de Capitanes de Ultramar sostuvo una dinámica intensa de reuniones de Comisión Directiva, asambleas y espacios de intercambio, con miles de asistencias acumuladas. La idea de “puertas abiertas” buscó expresar una institución activa, con presencia, con discusión interna y con decisiones respaldadas por sus socios.
- ¿Qué importancia le dan a la capacitación de los asociados?
- La capacitación es uno de los capítulos centrales de esta gestión. Durante estos años, la Fundación Escuela Nacional de Náutica Manuel Belgrano consolidó su lugar como herramienta estratégica de formación y actualización profesional. El desarrollo de cursos, la ampliación de modalidades presenciales y virtuales, la defensa de esquemas modernos de enseñanza y la incorporación de tecnología de punta formaron parte de un mismo proceso orientado a fortalecer el perfil profesional de capitanes, oficiales y trabajadores de la actividad.
En ese marco, la incorporación de un simulador de cargas líquidas de última generación y el avance de la obra del futuro Centro Integral de Capacitación aparecen como hitos especialmente significativos.
- El acuerdo de cooperación técnica con la Cámara de Actividades de Practicaje y Pilotaje también va en el mismo sentido.
- Efectivamente. El mismo está orientado a profundizar la formación continua de los profesionales que se desempeñan a bordo. El convenio promueve actividades de formación, como el futuro uso del Centro Integral de Capacitación en construcción, que van más allá de los requisitos mínimos que exigen las normas nacionales e internacionales, apuntando a los más altos estándares de calidad profesional.
Otro capítulo concreto de ese compromiso con la formación fue la iniciativa que permitió que cadetes de cuarto año de la Escuela Nacional de Náutica completaran su práctica profesional a bordo del Buque Escuela Argentina C, en un momento en que la escasez de buques disponibles amenaza con interrumpir su camino hacia la titulación. El Centro asumió los costos del embarque y organizó una experiencia que combinó condiciones reales de navegación con la posibilidad de aprender con una dedicación que la operación comercial no siempre permite.
- ¿En qué estado se encuentra el histórico conflicto de la Caja Compensadora de Jubilaciones y Pensiones?
- Sin dudas se trata de uno de los temas más complejos y postergados de la historia institucional: la situación de los afiliados que aportaron a la Caja Compensadora de Jubilaciones y Pensiones entre 1973 y 1995. Ese fondo propio del Centro, que paga un complemento económico a los socios jubilados y pensionados con independencia del sistema estatal, cambió de régimen en 1997, y con el paso del tiempo esos aportes no pudieran ser reconocidos.
Esta gestión creó una comisión especial de socios para analizar el problema y establecer criterios de solución. El resultado fue aprobado en la Asamblea Extraordinaria de enero de 2026: un mecanismo concreto que habilita a los afiliados beneficiarios del sistema de capitalización de ese período a presentar su documentación y solicitar el reconocimiento de sus aportes históricos durante este año. En la misma asamblea se actualizaron los montos de compensación, sosteniendo el valor real del beneficio frente a un contexto de inflación sostenida. No es una solución perfecta, y la institución no lo presenta como tal. Es, en cambio, una respuesta honesta a una deuda que el Centro decidió no seguir postergando.
- ¿Cuáles fueron las principales decisiones tomadas en el área salud?
- Este fue otro de los espacios donde el Centro buscó mostrar resultados tangibles. La creación del plan propio OSCOMM-VL fue quizás la respuesta más significativa del período. Frente al impacto del DNU 70/2023 y al aumento desmedido de los costos de la medicina prepaga, la institución desarrolló un plan de prestaciones propias con costos accesibles, auditado por la obra social y pensado para proteger especialmente a jubilados y pensionados, los más golpeados por ese escenario.
En ese marco, el Centro Médico y de Diagnóstico Capitanes de Ultramar cumple un rol central como cabecera de atención primaria del plan, al que se suman la ampliación de prestaciones y especialidades, la incorporación de servicios de diagnóstico por imágenes y la puesta en marcha de un sistema integral para tramitar en un solo lugar el apto médico de la Libreta de Embarco.
- ¿Cómo se logra la defensa patrimonial de la institución?
- Esta conducción también buscó poner en valor una política de protección de los aportes y del patrimonio institucional. La compra de 17 unidades de vivienda en la Ciudad de Buenos Aires fue presentada como una decisión orientada a resguardar el esfuerzo acumulado de generaciones de afiliados y a fortalecer la base patrimonial de la institución. En la misma lógica se inscriben las mejoras en infraestructura y en espacios recreativos, como las obras realizadas en Valle Verde.
- ¿Qué vislumbra para el futuro?
- Hacia adelante, la conducción del Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante plantea que el desafío no es solamente resistir medidas coyunturales, sino construir una agenda de futuro para la actividad. Insistimos en una idea central: la defensa de la marina mercante no puede limitarse a la denuncia, sino que debe traducirse en propuestas, formación, presencia institucional y capacidad de anticipación.
Al respecto, se propone analizar la posibilidad de un nuevo segundo registro que abarque tanto el cabotaje regional como el nacional en respuesta a la compleja situación que vive el sector en la actualidad.
En ese esquema, uno de los grandes ejes es seguir defendiendo la marina mercante nacional en todos los ámbitos donde se discute su destino como la Justicia, el Congreso, los organismos técnicos y la opinión pública. Para la actual conducción, sostener el debate sobre la actividad, el cabotaje, el trabajo argentino embarcado y la necesidad de una política nacional de transporte por agua seguirá siendo una prioridad.
El segundo gran eje de futuro es la capacitación. La apuesta al Centro Integral de Capacitación sintetiza gran parte de esa visión. No se trata solamente de una obra, sino de una definición estratégica. Formar mejor para competir mejor, ampliar oportunidades laborales, elevar estándares profesionales y fortalecer la posición de los marinos mercantes argentinos en un escenario cada vez más exigente. En esa línea, el desarrollo de FUENN, la expansión de cursos, el uso de simuladores y la defensa de modelos de formación modernos seguirán ocupando un lugar central.
En esa misma línea, uno de los desafíos que la conducción se plantea hacia adelante es ampliar el alcance del plan propio OSCOMM-VL, que nació como respuesta concreta al impacto del DNU 70/2023 sobre los costos de la medicina prepaga.
También tenemos sobradas expectativas con la oficina establecida para nuestros asociados embarcados en el extranjero. Creada por el Centro de Capitanes en 2025 y a cargo de la secretaría de Asuntos Sociales, esta oficina está en permanente contacto con las empresas con la finalidad de crear puestos de trabajo para los socios que deseen embarcar en el extranjero.
Finalmente, planteamos que el futuro debe apoyarse en una institución fuerte, abierta y participativa. Los momentos complejos que atraviesa la actividad requieren no solo conducción, sino también respaldo colectivo, compromiso y presencia de los socios. En esa visión, defender lo construido y avanzar al mismo tiempo son dos caras de una misma responsabilidad.