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La salud mental es una problemática que preocupa a nivel mundial, y las cifras indican que el número de personas con algún tipo de demencia sigue aumentando. Según los expertos, esto se hace evidente a partir de los 60 años.

Como en toda área de la salud, la detección temprana es clave y descubrir el riesgo antes de que la demencia llegue ayudaría a los adultos mayores a estar preparados para lo que vendrá si se desarrolla la enfermedad.

Obviamente, también sería una gran ventaja para que los médicos puedan ralentizar su aparición o moderar sus consecuencias.

¿Qué se entiende por demencia?

En términos generales, "demencia" se refiere a un grupo de enfermedades neurológicas que afectan al cerebro y que provocan la pérdida de la capacidad de pensar, recordar y razonar. Es decir, afectan a nuestras capacidades cognitivas.

No hay un tipo de demencia, sino varios. Además, empeoran con el tiempo, ya que parece ser parte inevitable del envejecimiento, por lo que puede, afectar la vida diaria y las actividades de las personas.

Demencia se refiere a un grupo de enfermedades neurológicas que afectan al cerebro (Fuente: Freepik)

Entre los tipos más comunes de demencia está el alzhéimer, pero no es el único. Podemos mencionar, entre muchos otros tipos, los siguientes:

  • Demencia vascular: causada por problemas vasculares, como coágulos de sangre, que interrumpen el flujo sanguíneo al cerebro
  • Demencia con cuerpos de Lewy: causada por depósitos anormales de la proteína alfa-sinucleína en el cerebro
  • Demencia frontotemporal: causada por la acumulación de proteínas tau y TDP-43 en los lóbulos frontal y temporal del cerebro (es la que le fue detectada, por ejemplo, al actor Bruce Willis).

Si bien podría inferirse que los factores que desencadenan la demencia en adultos después de los 60 y en ancianos serían muchos, no es tan así.

Un estudio científico presentado por la Corporación RAND, una prestigiosa institución estadounidensesin fines de lucro, sugiere que únicamente 3 factores afectan significativamente al riesgo de desarrollar demencia.

Entre los tipos más comunes de demencia está el alzhéimer, pero no es el único (Fuente: Freepik)

A ese resultado se llegó tras un seguimiento de 30 años a más de 20.000 pacientes mayores. El proceso del análisis consistió en evaluar el poder predictivo de 181 factores de riesgo potenciales, incluidos los siguientes:

  • Datos demográficos (dónde nació, donde vivió, dónde vive el paciente, por ejemplo).
  • El nivel socioeconómico.
  • Los datos del mercado y el contexto laboral.
  • El estilo de vida y sus conductas de salud (por ejemplo, si fuma, bebe, si hace ejercicio...).
  • La historia de su salud; la genética; la salud de sus padres y demás familiares.
  • Los factores psicosociales (por ejemplo, rasgos de personalidad, actividad social, soledad, y otros aspectos).
  • Las capacidades cognitivas.

Los tres factores clave de la investigación científica

Según los expertos de RAND, los 3 elementos que influyen en la previsión del riesgo de demencia para mayores de 60 años son:

  1. Falta de hobbies o pasatiempos: tenerlos ayuda a sentir que la persona tiene una meta, un propósito en la vida. Además, colaboran a la hora de ejercitar las capacidades cognitivas y, como resultado, a mantener un cerebro activo y sano.

  2. Obesidad: puede conducir a problemas de circulación sanguínea y así incrementar el riesgo de demencia. Más allá de lo netamente clínico desde el punto de vista médico, el aspecto emocional y psíquico de la obesidad sobre quien la padece también suma.

  3. Sedentarismo: a menor actividad, más riesgo de enfermedad. O dicho de otra manera, cuanto más activos estemos, más sanos seremos.
La obesidad, el sedentarismo y no tener hobbiesson factores claves para la demencia (Fuente: Freepik)

La investigación también expone lo que sucede con el resto de los factores antes mencionados. "Otros factores de estilo de vida y comportamiento de salud no son fuertes predictores de la demencia", explica el autor principal de este estudio, Peter Hudomiet, según Alimente+.

A esa conclusión se llegó después de controlar los parámetros de educación y de ingresos. "Pero estos 3, es decir, no tener hobbies; la obesidad y el sedentarismo, que luchan por un estilo de vida saludable, sí", dice Hudomiet.

A modo de conclusión, el experto agrega: "Comprender los factores de riesgo puede permitir que los proveedores de atención sanitaria y los responsables de las políticas identifiquen los grupos de mayor riesgo para que puedan destinar recursos a retrasar el deterioro cognitivo o abordar sus efectos".

Importancia en la prevención

Este estudio de RAND va más allá de lo netamente científico en sus implicancias, y brinda una foto más clara de lo que podría ayudar a evitar la demencia en el mundo.

Así, también lleva a preguntarse, siempre buscando promover el cuidado de la salud cerebral, qué otros factores no colaboran en la tarea de proteger el cerebro del olvido a medida que los años pasan.

No está de más, entonces, insistir en que mantenerse activos físicamente, cuidar el peso y vivir con la mente estimulada son puntos vitales para que el cerebro goce de buena salud, más allá del calendario.