

Para costear sus estudios de Derecho en la Universidad Nacional de Córdoba, Maximiliano Danert pensó en montar un emprendimiento propio. De chico, había aprendido algunas técnicas del telar, en su Jujuy natal junto a sus padres, que tienen un comercio de artículos de limpieza. Por eso decidió que lo suyo sería la fabricación de trapos de piso, rejillas, franelas y repasadores.
Como no contaba con capital, pidió prestada la tarjeta de crédito a su futura suegra para comprar el primer telar. Así comenzó a trabajar con su novia, Adriana Alemán, y Luis Funes, compañero de la facultad, en una pequeña habitación de alquiler. "Con la producción fuimos pagando las 12 cuotas de la tarjeta y no nos quedaba casi excedente", recuerda.
Sin embargo, había pensado el emprendimiento como una verdadera empresa y, ni bien saldó la deuda, empezó a buscar un lugar más grande para instalar un taller. En 2007 se contactó con la Fundación Enlace Social, que se dedicaba a la reinserción social de ex convictos y le cedieron un espacio a cambio de que empleara a jóvenes que egresaban del sistema carcelario. Maxi aceptó la propuesta y comenzó a brindar capacitación y empleo a Gonzalo, un joven que había pasado buena parte de su vida entre rejas. "Fue mi primer empleado, y si bien no está más con nosotros, aprendió cosas que le sirvieron para conseguir otro trabajo y no volver a la cárcel", dice el emprendedor.
A Gonzalo le siguieron otros jóvenes, que hicieron su primera experiencia laboral. "Más allá de las técnicas de telar y algunas cuestiones de organización del trabajo, hay que enseñarles cuestiones como el cumplimiento de un horario, el cuidado de las herramientas, la responsabilidad de entregar la producción en tiempo y forma", dice. "También nosotros aprendemos en este intercambio", cuenta.
Hace dos años la Fundación Enlace Social cerró sus puertas por falta de financiación. "Lo sentí mucho, pero me dejó la inquietud de seguir con esa tarea. Quiero que mi negocio se estabilice para volver a emplear a jóvenes marginados", dice.Un impulso para crecerAl principio, Maximiliano salía a vender los productos puerta a puerta, como había visto a sus padres hacerlo en Jujuy. "El problema es que deja poco margen y es muy agotador. Empecé a ir a comercios del rubro, pero tenía poca cantidad de productos para dejar", relata.
Siempre pensando en cómo hacer crecer su negocio, a fines de 2009 vió en la tele una entrevista a Juan Ramón Nuñez, un emprendedor que creó una radio y una empresa de iluminación y sonido para eventos que emplea a jóvenes en riesgo en Ciudad Oculta. Nuñez había recibido apoyo de la Fundación Impulsar y Maxi se contactó con la entidad a través de Internet. Su proyecto fue seleccionado y obtuvo $ 6.000 de préstamo y el apoyo de un mentor.
Con el préstamo, los socios de AdriMax (por Adriana y Maximiliano, los fundadores) adquirieron otro telar, armaron una página web y una carpeta institucional para presentar a distribuidores y comercios. Actualmente están produciendo unas 300 unidades de cada producto (entre trapos de piso, rejilla, franelas y repasadores) por día. Los venden en comercios de Córdoba, Tucumán, Jujuy, Salta y Río Negro. Maximiliano se convirtió en proveedor del negocio de su familia, y el próximo paso será exportar a Bolivia, donde tiene un contacto.
Por su perseverancia para superar obstáculos, ansia de progreso y compromiso social, Danert fue seleccionado por la Fundación Impulsar para representar a la Argentina en la competencia internacional People's Choice Award, organizada por Youth Business International. La entidad, con sede en Londres, premia a jóvenes emprendedores de la base social. El finalista de este concurso es decidido por votación del público (http://awards.youthbusiness), pero más allá de esa instancia, Maximiliano ya es un modelo de emprendedor.
M.G.E.Perfil* Actividad: producción y comercialización de textiles para limpieza
* Fundación: 2007
* Empleados: 3
* Inversión Inicial: $ 7.000 (para adquirir un telar)
* Volumen de producción: 300 unidades diarias











