Formación ejecutiva: propuestas para ganar competitividad

Profesionalizar el management de una pyme puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso del negocio.

Profesionalizar el management de una pyme puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso del negocio. Sin embargo, los problemas que enfrentan las pequeñas y medianas empresas, muchas veces, son muy distintos de los de las grandes corporaciones. Desde otros esquemas impositivos hasta un liderazgo diferente, los small businesses tienen que encontrar su propia manera incorporar un management que les dé herramientas que se adapten a sus necesidades y aumentar así las posibilidades de crecimiento.

Con esa idea en mente, distintas universidades y escuelas de negocios incorporaron sus propios programas de posgrado orientados específicamente a los dueños, alta dirección y gerentes de pymes. Allí, se tratan temas que están adaptados a la realidad de este tipo de compañías.

"Aunque en general se ven los mismos temas, nos enfocamos en el día a día de las pequeñas empresas. Lo que buscamos es generar un dominio de competencias que les permita abordar los problemas de gestión, que son distintos de los de una corporación", destaca María Eugenia Pérez, directora de la Escuela de Negocios del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).

Aunque el 25% de los alumnos de toda su oferta de posgrados proviene de empresas pequeñas, la universidad tiene una diplomatura específica para la alta dirección de pymes y compañías familiares. El objetivo de este programa, indica Pérez, es profesionalizar el management de este tipo de firmas.

"En la diplomatura los empresarios tienen la posibilidad de compartir con pares de otras industrias sus problemas y la situación que atraviesan, que suelen ser distintos de los de empresas más grandes. En ese ida y vuelta aparecen ideas novedosas, porque la mirada desde fuera no está contaminada con el día a día", agrega.

Además de esta diplomatura, el ITBA también desarrolló programas in company que tienen como destinatarios a todos los empleados de las pymes.

"Muchos de nuestros exalumnos vuelven a capacitarse con nosotros, porque ven que logran mejorar la gestión de la empresa. Entonces, buscan profesionalizarse aún más y lo logran a través de los conocimientos que adquieren", dice Pérez.

La Universidad Católica Argentina (UCA) cuenta entre su oferta de posgrados con el Taller de Aplicación para Pymes (Tapyme). Allí, directivos de distintas industrias comparten experiencias y los problemas que surgen de la gestión cotidiana de sus negocios.

"El Tapyme es un concepto nuevo, porque no es un curso de posgrado. Lo que buscamos es armar grupos de afinidad, que a lo largo de una serie de encuentros barren temas que apuntan a la profesionalización de las compañías", explica Jorge Alejandro Mohamad, coordinador del taller.

Los participantes se encuentran una vez por semana durante dos horas y el programa se arma a medida de cada grupo. "Allí podrán incorporar herramientas de gestión para que su trabajo deje de ser apagar incendios. Este taller lo empezamos el año pasado con unas 10 a 15 compañías", agrega Mohamad y destaca y no se trata de un curso cerrado, sino que, por el contrario, el grupo se puede ir ampliando.

En total, se realizan unos cuatro o cinco encuentros a lo largo del año, más algunos de desayunos en los que se pueda realizar networking. Además, se realiza algún tipo de reunión fuera de la UCA.

"En el cierre del año pasado estuvo el scretario de Emprendedores y Pymes, Mariano Mayer, y formó parte de una mesa redonda en la que participaron empresarios, académicos", destaca y señala que lo primero que vieron es que quienes participan del taller tienen la necesidad de tomar conciencia de la agenda que tiene que tener un directivo.

En general, destaca Mohamad, los líderes de las pequeñas y medianas firmas conocen el oficio de lo que hacen en su empresa. El año pasado, en el inicio del Tapyme realizaron una encuesta para poder diagnosticar cómo manejan el tiempo, cuánto les cuesta delegar y qué herramientas tienen para la toma de decisión. Allí vieron que a la mayoría le falta dar el salto a pensar como el directivo de una empresa.

Otras habilidades

Alejarse de la rutina es algo que en la Universidad de San Andrés (Udesa) consideran esencial a la hora de poder adquirir habilidades de management. Por eso, cuando diseñaron su programa de dirección de pymes pensaron que la mejor manera era realizarlo en ocho encuentros que toman todo el día, dos veces por semana cada 15 días.

"Al cursar por la noche o media jornada se pierde la desconexión de la rutina y necesitamos que puedan enfocarse 100% en el curso. Allí trabajan con casos de las empresas de los propios participantes. Lo que buscamos es que cuando termine el programa se lleven un plan que pueda implementar en su negocio", explica María Pía Scotto, responsable de Admisiones de Educación Ejecutiva de la Udesa.

A lo largo de los ocho encuentros se enfoncan en revisar las distintas áreas funcionales de las compañías. La idea, agrega Scotto, es trabajar con herramientas distinas y salir del día a día, para que puedan tener más claro hacia dónde quieren llevar sus empresas y qué camino tomar para lograrlo. El taller no apunta a la teoría, sino a cómo se aplican las herramientas en la empresa

"El último encuentro del programa se hace una jornada junto con el Isede, de Uruguay. Buscamos que los empresarios de acá puedan intercambiar con los participantes del programa que hacen allá", dice y señala que con las habilidades de gestión se logra complementar la pasión que suelen demostrar los empresarios pymes por el trabajo técnico.

Según Jorge Luis Rodríguez, secretario de posgrado de la UADE Business School, los líderes de las pequeñas y medianas empresas tienen una particularidad que no tienen los de las grandes corporaciones. La mayoría, destaca, conoce el oficio, el core del negocio, pero no sabe de management.

"Esto define qué tipo de curso van a demandar. Pueden ser cursos de gestión, generalmente cortos. También están los que buscan un tipo de formación más innovadora, como design thinking o project management, y los que buscan aprender aspectos humanos que no se ensenñan en la universidad, pero que nos necesarios a la hora de gestionar. Cada vez más piden habilidades más blandas", detalla Rodríguez a El Cronista Pyme.

En la UADE la oferta de cursos se construye en función de la demanda. Para saber qué pide el mercado mantienen entrevistas con cámaras y empresas. Además, también aprovechan los ciclos de charlas y conferencias organizadas por la universidad para escuchar qué está pidiendo el mercado.

Si la decisión de un empresario pyme es hacer una maestría, la única exigencia que pone la UADE además de contar con un título universitario de grado es que el candidato tenga un vínculo laboral. Sin embargo, el problema que suele surgir en estos casos es que en las compañías chicas las personas suelen ocupar distintas y muy diversas funciones.

"En ese caso, es difícil saber qué maestría le convendría tomar. Por eso consideramos que para este mercado en particular son ideales los cursos ejecutivos de dirección. Allí se ofrece formación en management, marketing y finanzas, entre otros temas, pensados específicamente en el contexto de las pymes", agrega Rodríguez y destaca que se trabaja con casos locales para no perder el foco en el contexto de la Argentina, que puede ser muy distinto del de otros países.

En estos cursos se hace hincapié en lo cotidiano porque así, consideran, es más fácil trasladar el contenido visto en clase al puesto de trabajo.

"El curso de dirección de empresas abarca todas las áreas. De esa manera, la persona tiene la fotografía total de todas las áreas de la compañía. En este momento estamos trabajando con fuerza el concepto de amenaza, la aparición de un competidor disruptivo que antes no estaba ahí. En la segunda mitad del año trabajaremos con design thinking y negociación", explica.

Para poder participar, la UADE exige tener un vínculo laboral. En algunos casos se pide solo título secundario y en otros, formación terciaria (universitaria preferentemente). "La experiencia profesional puede llegar a suplir la falta de formación, por eso somos menos rígidos con la exigencia de títulos", dice Rodríguez.

Por su parte, la Universidad del Centro de Estudos Macroeconómicos de Argentina (Ucema) ofrece una diplomatura en estrategia comercial y marketing específica para el segmento pyme.

"Se trata de un curso totalmente pensado para dueños o gerencias importantes de pequeñas empresas. Inclusio hay hijos de dueños de compañías que lo toman porque se están formando para asumir posiciones directivas", indica Gabriela Sirkis, directora del Departamento de Marketing de la Ucema.

La diplomatura se dicta en ocho encuentros de día completo que se realizan el primer jueves de cada mes. Allí, además las clases y el análisis de casos se da un momento de networking con profesores y otros empresarios. En el intercambio, dice Sirkis, suelen aparecer ideas novedosas. Lo que para una persona es un problema nuevo, para otra puede ser algo por lo que ya transitó. Entonces, se comparten experiencias que pueden aportar a la solución de una situación puntual.

"El dueño de una pyme generalmente está muy solo. No tiene una mirada desde afuera y ese es uno de los mayores aportes que este programa les puede ofrecer, más allá del conocimiento. Por eso, lo más normal es que quienes fueron compañeros de clase sigan en contacto. Los del año pasado tienen grupo de WhatsApp y allí comparten información. Es una red relevante para ellos, porque no es fácil tenerla más allá de la que podrían formar con sus competidores directos", señala.

El formato elegido por la Ucema es de un workshop en el que se trabaja en grupo sobre casos reales. Además, ponen énfasis en la importancia del análisis de los datos que tienen las compañías. Las empresas, dicen en la Ucema, tiene mucha información disponible, pero en muchos casos no saben qué hacer con ella ni cómo usarla.

El formato de workshop, aiempre aplicado a casos, incluye trabajo en grupos dentro del aula.

En la clase de desarrollo de producto un empresario papelero con otro de informática se llevó una idea que presentó en una expo y cuando terminó la dilplo ya tenía un prototipo terminado. No lo habría logrado si hablaba con los que hacen lo mismo,

"Uno de los mayores reconocimientos que nos hacen los exalumnos es la capacidad de hacer red con otros empresarios, porque eso les permite pensar sus compañías de una manera distinta. Lo que vemos es que en general, los líderes de las pymes se sienten agotados por el trabajo diario, que en ocasiones es como una bici fija: se pedalea y se está siempre en el mismo lugar. Entonces, para crecer necesitarían pasar a montar una de carrera. La diplomatura aporta esta visión", concluye Sirkis.

LA MAYORÍA DE LOS LÍDERES DE LAS EMPRESAS PEQUEÑAS CONOCE EL OFICIO, EL CORE DEL NEGOCIO, PERO NO SABE DE MANAGEMENT.

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