Divulgadores de una tradición milenaria

Desde una antigua casona del barrio de Recoleta, El Club del Té difunde la cultura de esta legendaria bebida, a través de capacitaciones, eventos y viajes alrededor del mundo. Fundada en 2009, la firma proyecta facturar más de $ 1 millón este año. 

Victoria Bisogno y Martín Frangioli, de El Club del Té.

Victoria Bisogno y Martín Frangioli, de El Club del Té.

En una casa de época de estilo francés en el barrio porteño de Recoleta, Victoria Bisogno y Martín Frangioli crearon, en 2009, un espacio dedicado a promover la cultura del té  en todo el mundo. “Cada vez que surgía una conversación sobre el tema notábamos entusiasmo. Frecuentemente, nos decían: ‘siempre que viajo compro, pero, en realidad, no sé qué estoy tomando ni cómo se prepara’. Cuando lanzamos el emprendimiento no sabíamos si esta sed de conocimiento que encontrábamos en la gente nos permitiría hacer un negocio para abocarnos profesionalmente a él, pero aun así lo intentamos”, explica Martín Frangioli, director y cofundador de la pyme, que se refiere a la infusión como “un producto repleto de cultura”. 

“Es una bebida milenaria con una historia que recorre muchos países, dueña de una diversidad de ceremonias que nos transportan a lugares lejanos y nos adentran en diferentes sociedades”, sostiene, al tiempo que añade que empezaron con una inversión de $ 10.000. Victoria Bisogno, presidente y cofundadora de la apuesta, coincide con él. Para ella, el té  es sinónimo de confort: “Hace bien al cuerpo y al espíritu”. “Tiene propiedades benéficas para la salud, y es recomendado por médicos para prevenir y tratar enfermedades”, afirma quien  también es autora de los libros Manual de Sommelier de Té  y La Alquimia del Té, y está al frente de Charming Blends, su tienda de tea blends artesanales de alta gama. 

Desde entonces, El Club del Té se convirtió en una organización global de prestigio internacional. Hoy, realiza actividades para sus 1.947 socios en varios idiomas y múltiples ciudades, como Buenos Aires, Barcelona, Madrid y Los Ángeles, tanto para interesados en capacitarse a nivel profesional como por placer. Ofrece formación académica presencial y online, con cursos de certificación internacional (Tea Blending y Tea Sommelier son algunas de las opciones que se pueden elegir) para principantes y avanzados.

Además, la entidad edita libros, desarrolla investigaciones y organiza encuentros para los amantes de la infusión, como talleres, seminarios técnicos, clases magistrales, degustaciones, fiestas, viajes a la World Tea Expo -la conferencia estrella que reúne una vez al año a los máximos referentes de la industria en Las Vegas, donde Bisogno fue premiada como Best Tea Educator en 2015 y 2016 en los World Tea Awards que otorga el congreso-, y tea tours por regiones de Asia para conocer prácticas ancestrales de cultivo y fabricación. En 2016, alcanzaron una facturación de $ 750.000 y este año planean llegar a $ 1,05 millón.

Una historia con un toque mágico

La pasión y el interés de Bisogno por el té no son recientes. Toda su vida estuvo íntimamente conectada a él. De chica, su abuela francesa le inculcó sus costumbres, enseñándole a tomar la infusión con dedicación y elegancia: un ritual que la marcaría para siempre. “Tengo recuerdos hermosos de mi infancia junto a ella. Era especialista en hacer mermelada casera y scons, la pastelería clásica para la hora del té inglés. Nos sentábamos en su jardín bajo la sombra de un cedro, colocaba un mantel con flores bordadas, servía el brebaje y, en ese momento, como por arte de magia, aparecían mariposas. Yo aprovechaba para perseguirlas mientras mi taza se enfriaba lo suficiente como para no tener que soplarla. No es casual que el té esté tatuado en mi corazón en forma de un hada", rememora esos joviales episodios de su niñez.

Más tarde, la experta que divulga su saber por el mundo se formó en Ingeniería e integró reconocidas multinacionales, lo que la llevó a combinar sus viajes de trabajo con su amor por el té, visitando plantaciones y descubriendo variedades exóticas. Fue en esa etapa de su carrera cuando conoció a Frangioli, ingeniero también, al que conquistó  con un Earl Gray, como una pócima mágica, y con quien luego dio origen a la compañía.

Una tarde lluviosa, mientras compartían una taza de té, ambos decidieron darle un giro radical a sus carreras. “Tuvimos la necesidad de fundar una organización encargada de transmitir las enseñanzas adquiridas en viajes y estudios, y estimular a las personas a introducirse en este maravilloso mundo. Y eso es lo que hacemos todos los días. Para nosotros, significa cultivar sus valores y desarrollar su conocimiento”, señala Bisogno, y agrega que, aunque se sentían satisfechos con sus trabajos, lejos estaban de considerarlos una pasión. 

Las metas futuras de El Club del Té contemplan la continuación de la expansión en el exterior.

Más infusiones

Las metas futuras de El Club del Té contemplan la continuación de la expansión en el exterior. "Tenemos actividad permanente en los principales países de habla hispana y ahora trabajamos con naciones que están descubriendo el té, como Brasil e Italia. Vamos a formar allí un equipo de especialistas para difundir esta cultura, con eventos de alto nivel, pero siempre manteniendo el sello argentino", remata Bisogno.

Un consumo en aumento

Los creadores de El Club del Té reconocen que, en la región, el consumo del té ganó adeptos en los últimos años, gracias a la difusión que se le empezó a dar y el surgimiento de nuevas marcas. “En la Argentina, hay un crecimiento increíble, el más grande de América latina después de Brasil”, dice Martín Frangioli.

Según ellos, se trata de una tendencia internacional que tiene que ver con la búsqueda del bienestar. “Cada año recibimos más emprendedores que estudian para hacer negocios de este tipo y eso se ve reflejado en la cantidad de empresas en el rubro. Los tomadores incrementan en número: se estima que a razón de 8% anual. Este valor es mayor en el té en hebras”, concluye. 

Tal es así que, desde su espacio, la pareja de especialistas apoya a quienes desean iniciar sus propios proyectos. Desde que la firma está vigente, registraron a 1.112 estudiantes y surgieron más de 187 marcas de alumnos que pasaron por sus cursos. “El Club es una organización moderna, formada por jóvenes emprendedores de distintos países que comparten una misma pasión,  aprenden y se divierten juntos”, indican desde El Club. 

Ficha técnica:

Lanzamiento: 2009.

Inversión inicial: $ 10.000.

Facturación proyectada 2017: $ 1,05 millón.

Socios: 1.947.  

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